Ciudadanos tendrá la mitad de las consejerías en el nuevo Gobierno del PP en la Junta

El pacto que otorga la presidencia de la Junta al PP con Mañueco incluye paridad de fuerzas en el gobierno regional; Igea apunta a vicepresidente. Consigue excluir a varios alcaldes y presidentes provinciales a los que no ve con buenos ojos.

Aferrar la Junta de Castilla y León ha obligado al PP a emplearse a fondo, y Ciudadanos lo ha aprovechado para conseguir un importante botín político para la que va a ser una de sus primeras experiencias de gobierno. El resultado, que el partido 'naranja' tendrá la mitad de las consejerías del nuevo gobierno y que el presidente 'popular', Alfonso Fernández Mañueco se supone, tendrá que lidiar con un equipo formado a partes iguales por un Cs crecido y un PP en mínimos.

 

La paridad en el reparto del gobierno ha sido el último detalle del acuerdo anunciado este miércoles a última hora de la tarde. Por la mañana, Albert Rivera anunciaba en una entrevista televisiva que quería presidencias regionales o estar al 50% en los gobiernos que formara con el PP. Asi lo han confirmado a este medio fuentes de Cs inmersas en la negociación del pacto en Castilla y León. La enorme debilidad política de los populares tras los malos resultados de las autonómicas y municipales han permitido que Cs le saque al 'socio preferente' enormes concesiones.

 

A día de hoy, se desconoce el reparto exacto de consejerías, pero viendo el perfil de los procuradores de Ciudadanos van desde Sanidad a Hacienda, pasando por Agricultura. En virtud del acuerdo de paridad en el Gobierno, lo normal será que a Cs le corresponda una vicepresidencia en el nuevo gobierno: sería para Francisco Igea.

 

El reparto a partes iguales del futuro gobierno regional ha sido la guinda de unas negocaciones que han dejado varios rubicones. El PP ha tenido que aceptar el conocido decálogo de medidas que siempre da a firmar Cs, pero la actitud de sus representantes en Castilla y León lo ha convertido en una exigencia real. Este mismo miércoles Cs le ha hecho saber a Mañueco que la exigencia de regeneración que le afecta no es una broma: además de aceptar que renunciará si es imputado (y tiene un caso abierto en un juzgado de Salamanca por el fraude en las primarias), Cs le ha advertido que será inflexible llegado el caso.

 

El otro gran punto de fricción ha sido la limitación de mandatos. Cs no quiere apoyar alcaldes o presidentes de diputación que lleven más de esos ocho años, y así se lo ha hecho saber al PP. Quedan fuera aquellos que tienen mayoría absoluta y no necesitan los votos de Cs (Javier Iglesias en la Diputación de Salamanca), que tienen otros alternativas (Jesús Julio Carnero en la Diputación de Valladolid, al que un voto de Vox le daría la presidencia) o que están descartados porque no van a lograr gobernar (Antonio Silván en el Ayuntamiento de León); en este último caso, también le afecta verse inmerso en 'pinchazos' del caso Enredadera y Cs lo tiene totalmente descartado.

 

Pero están directamente afectados tres cargos señalados del PP en la política municipal. Esta cuestión afectaría al presidentes de la Diputación de Burgos, César Rico; y a los alcaldes de Burgos, Javier Lacalle y Palencia, Alfonso Polanco, de manera especial, a los que Ciudadanos no quiere una legislatura más en el cargo. El partido de Rivera ha dado al PP la opción de proponer otros candidatos que no incumplieran el límite de mandatos, en cuyo caso los apoyaría. Habrá que ver si estas alcaldías no forman parte del 'cambio de cromos' anunciado.