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Cinco rincones secretos con encanto en pleno centro de Valladolid

Interior Plaza del Viejo Coso. JAVIER ALONSO

Cinco lugares que pasan desapercibidos al ojo del turista, en los que descansar alejado del bullicio de la ciudad.

La Plaza Mayor de Valladolid, Plaza de Toros, San Pablo, Museo Nacional de Escultura, Palacio Pimentel y la Academia de Caballería de Valladolid son algunos de los lugares más frecuentados y fotografiados por autóctonos y foráneos. Pero hay otros ‘rincones’ con un encanto especial en los que tomarse un descanso sin el tránsito habitual de personas y vehículos típicos de las zonas más visitadas.

 

1. Plaza de los Ciegos

 

Esta pequeña placita situada en la intersección de la calle Isidro Polo y la calle Imperial en Valladolid, tiene su origen en la Edad Media y en la persona de Salomón. Salomón era un rico y considerado judío que en la Edad Media vivía en el centro de lo que era la aljama o barrio de los judíos de la ciudad de Valladolid. Salomón vivía en una casa austera por fuera, pero suntuosa por dentro. Este hombre fue bastante conocido por las vallas y protecciones que establecía para que nadie pudiese observar el interior de la vivienda. Por su transcendencia, se acabó llamando la plaza donde tenía la casa Plaza de los Ciegos.

 

Plaza de los Ciegos. JAVIER ALONSO

 

2. Plaza del Viejo Coso

 

El Viejo Coso, hoy Plaza del Viejo Coso, fue la primera plaza de toros de Valladolid construida en 1833 en San Quirce sobre las casa del Conde de Salinas, cerca del palacio renacentista Fabio Nelli. Es de planta octagonal, como las plazas de Granada o Jerez de la Frontera, con una capacidad para 8.000 personas. En torno a 1980 fue reconvertida en viviendas particulares y fue rehabilitada por los arquitectos Manuel Finat y Javier López de Uribe.

 

Plaza del Viejo Coso. JAVIER ALONSO

 

En la actualidad, el ruedo se ha convertido en un pequeño parque. Los edificios que lo rodean presentan una fachada de ladrillo con exteriores de madera. A esta plaza se ingresa por la calle San Quirce y San Ignacio.

 

3. Calle Santo Domingo de Guzmán

 

Una de las Calles con un sabor más especial por su tranquilidad y diferencia con el resto de las calles de Valladolid es la Calle Santo Domingo de Guzmán, por donde parece que los años han pasado más lento que por el resto de la ciudad. Preguntando a un viandante que se encontraba por la zona, nos comentaba que le “encanta” pasear por esta calle en sus idas y venidas al centro de la ciudad, transmitiéndole en estos ‘paseos’ “tranquilidad y paz interior”.

 

Persona paseando por calle Santo Domingo de Guzmán. JAVIER ALONSO

 

4. Jardín Casa Zorrilla

 

La Casa Zorrilla es el tributo de la ciudad al literato más importante de Valladolid. La casa fue adquirida por el Ayuntamiento de Valladolid en 1917 coincidiendo con el centenario del nacimiento del escritor. Los primeros años fue conservada por voluntarios y a partir de 1988 comenzó a utilizarse como reclamo turístico.

 

La última remodelación de la casa y su jardín se realizó a finales de 2006 conformando el aspecto actual. Está ubicada en la calle Fray Luis de Granada, junto a la plaza de San Pablo.

 

Jardín Casa Zorrilla. JAVIER ALONSO

 

Dentro de Casa/Museo Zorrilla, uno de los lugares con más encanto es su jardín. En verano, coge especial protagonismo por las veladas y representaciones teatrales que son acompañadas de un buen catering. El precio por asistir a estas sesiones es de tan sólo 10€.

 

5. Plaza Federico Wattenberg

 

La plaza hace de unión entre el centro de la ciudad y el barrio de la Rondilla. Lleva el nombre del ilustre vallisoletano que fue historiador, arqueólogo y conservador de museos. 

 


Plaza Federico Wattenberg con vistas el Museo Nacional de Escultura. JAVIER ALONSO

 

Al lado de la plaza se sitúa la sede del Museo Nacional de Escultura lo que le da un en sabor especial a esta ubicación. Se encuentran diferentes terrazas en esta plaza, ofreciendo un plan “perfecto”: “Tomarte una cervecita observando la fachada del Museo es uno de los placeres que ofrece este sitio”, aseguraba, un señor sentado en esta terraza.

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