Cinco monumentos de la provincia de Valladolid han abandonado en los últimos años la Lista Roja de Hispania Nostra

Tumba Megalítica de los Zumacales en Simancas

Las intervenciones y restauraciones han propiciado que la Tumba Megalítica de Simancas, el Monasterio de Santa María de Palazuelos, la iglesia del temple de Villalba, o los castillos de San Pedro de Latarce y Mota del Marqués integren ahora la Lista Verde de esta asociación, que vela por el patrimonio de España.

La tumba megalítica de los Zumacales, ubicada en el término municipal de Simancas, ha salido de la Lista Roja del Patrimonio elaborada por la Asociación Hispania Nostra, después de que la Consejería de Cultura y Turismo, en colaboración con el Ayuntamiento de la localidad haya invertido más de 62.000 euros en la mejora de accesos, colocación de señales informativas y didácticas, además de trabajos de limpieza del propio yacimiento.

 

Hispania Nostra, desde hace varios años, alimenta esta lista en la que se clasifican “aquellos elementos del Patrimonio Cultural Español que se encuentren sometidos a riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores, al objeto de darlos a conocer y lograr su consolidación o restauración”.

 

No obstante, cuando estos elementos arquitectónicos, artísticos o históricos se somenten a conservación o restauración abandonan la lista, para ingresar en otra categoría: la Lista verde de Hispania Nostra. Es el caso de la Tumba Megalítica de los Zumacales, que se incluyó en la lista Roja en el 9 de febrero de 2016 por riesgo de “abandono, expolio y vandalismo”, y algunos meses después abandonaba esta clasificación.

 

La tumba megalítica colectiva de los Zumacales (Primer Neolítico) se descubrió hacia los años sesenta del siglo pasado cuando una máquina excavadora de la Concentración Parcelaria removió sus piedras para arrastrarlas a la ladera y quitarlas de la zona cultivable, sin saber que se trataba de un sepulcro megalítico.

 

Ha sido objeto de campañas de excavación en los años 1982, 1989 y 1990, a través de las cuales se ha podido documentar tanto su secuencia de uso como sus características constructivas y los elementos materiales implicados en los rituales funerarios celebrados en él. En el interior de la tumba se encontró todo un calavernario de huesos inconexos –excepto tres inhumaciones en correcta conexión anatómica– acompañados de una suerte de ajuares funerarios consistentes en útiles de piedra tallada, hachas pulimentadas –las piedras de rayo–, punzones y espátulas de hueso, cuentas de collar y algún que otro fragmento cerámico. Allí se encontraron también los restos de 18 adultos y de 4 niños, dos de 15 años y otros dos de 10 y de 5.

 

Se trata de los restos de un sepulcro de piedra caliza de tamaño medio con cámara circular de 6,5 metros de diámetro a la que se accedía por un pasillo o corredor. La diferencia respecto al clásico dolmen de piedras hincadas verticalmente –como ocurre en la zona de La Lora burgalesa- es que las piedras que conforman la cámara mortuoria de Los Zumacales reposan tumbadas sobre sus lados mayores, lo que hace suponer que el resto del paramento hoy desaparecido se debía de componer de hiladas de piedra o de tapial pintadas en rojo. La cámara contenía en su interior un osario colectivo y una colección de ofrendas “megalíticas”.

 

Se da la circunstancia que en 1983 fue incoado como expediente BIC, aunque aún no ha sido resuelto.

 

Pero el de la tumba de los Zumacales no ha sido el único monumento vallisoletano que ha logrado abandonar la Lista Roja de Hispania Nostra. Otros cuatro monumentos han ingresado en la Lista Verde del Patrimonio en los últimos ocho años. El Castillo de Mota del Marqués lo hacía en julio de 2010. En marzo de 2011 salía de la Lista Roja el castillo de San Pedro de Latarce. El monasterio de Santa María de Palazuelos hacía lo propio el 4 de marzo de 2013 y en 2015 (marzo) la iglesia de santa María del Temple de Villalaba de los Alcores.