Cierra La Garrocha “por agotamiento”: “No me dejan trabajar ni llevar mi negocio”
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Cierra La Garrocha “por agotamiento”: “No me dejan trabajar ni llevar mi negocio”

Chisco Alonso, recogiendo en el restaurante La Garrocha.

Chisco Alonso, propietario del restaurante ubicado en la calle Zúñiga, dice que "no seguirá dando ni un euro más" y critica la decisión del cierre de la hostelería "por un señor que está calentito en su despacho".

Un total de 17 años en Valladolid, ocho de los cuales en su última ubicación en la calle Zúñiga; ese es el periplo del restaurante La Garrocha que ahora echa el cierre definitivo a sus persianas. “Cerramos por agotamiento”, dice su propietario Chisco Alonso, quien no comparte las nuevas restricciones ordenadas por la Junta de Castilla y León en esta tercera ola de la pandemia.

 

“No nos dejan trabajar ni llevar mi negocio. Estoy desilusionado”, dice el empresario quien ha meditado la decisión. “Estoy harto de que se rían de nosotros y que las decisiones sean de señores que están en un despacho calentitos. Conmigo ya no juegan más”.

 

Dice Chisco Alonso que ha sido una decisión dolorosa, “nunca es agradable cerrar un negocio, pero sobre todo por los chicos que trabajan conmigo, por el maravilloso equipo que forman y por los clientes también”. No le faltan ganas de trabajar, “el problema es que no nos dejan”. Se queja amargamente de la persecución que está sufriendo su sector y dice que no es culpable de lo que está ocurriendo.

 

Por el momento, se tomará un descanso aunque ya baraja “dos proyectos importantes”. “Uno con el Mesón Asador Carlos en Traspinedo y otra oferta para realizar demostraciones prácticas de cocina”, concluye.