Centímetro a centímetro para mover el cajón pesado y clave en el paso de Rafael Cano

Los operarios trabajan desde mediados de septiembre y se encuentran en el ecuador de una operación que abrirá el paso a los vecinos de La Pilarica.

De 1.400 toneladas, el cajón clave que irá bajo las vías del tren en la zona de la plaza de Rafael Cano se mueve centímetro a centímetro hacia su destino. Y es que parece que los vecinos del lugar ven la luz al final del túnel, después de estar “encerrados” más de mil días.

 

A mediados de septiembre comenzó un movimiento al que todavía le quedan casi dos semanas. Se trata de un cajón de unos 20 metros de ancho al que, según explica el concejal de Urbanismo, Manuel Saravia, “no se le puede llamar túnel” por sus grandes dimensiones. “Es un paso anchísimo, apunta.

 

“Ya está hecho todo el cajón, se han movido todas las instalaciones y ha empezado a empujarse. El pasado miércoles llevaban unos 10-12 centímetros y comenzaron a trabajar hace unos 15 días”, cuenta el edil de Valladolid Toma La Palabra. De hecho, la obra ha ido avanzando positivamente durante la semana anterior.

 

Este movimiento se está ejecutando por la noche “por razones de seguridad. Adif marca la obra de las vías y tenemos que seguir sus indicaciones. En algunos momentos dejan de pasar trenes para seguir con los trabajos”, comenta.

 

Saravia asegura que, ahora sí, “la obra se da por hecha”, pero reconoce que “falta lo más normal”. Es decir, toda la adecuación de la zona con los jardines que tienen previstos acondicionar desde el Ayuntamiento. “Cuando esté metido el cajón, se verá el volumen de la obra, apunta.

 

CERCA DEL FINAL

 

En todo este tiempo, desde que se cerró el paso el 15 de septiembre de 2015 hasta estos tres años después, los vecinos de la zona se han sentido “encerrados”. Para Saravia llevar ese corte a cabo no fue plato de buen gusto. “Ese momento fue muy malo porque pensábamos que no se iba a dar”, admite, a lo que añade que todo se produjo “por motivos electoralistas.

 

El concejal también reconoce que ha habido “momentos de incomprensión o recelo por parte de los vecinos por retrasos que han sido imposibles de reparar”. Unos vecinos que se han manifestado en multitud de ocasiones. “La reclamación general es que no se abandone el soterramiento, concluye.