Casassola y Chais Martín
Cyl dots mini

Casassola y Chais Martín

Foto: Rafa Crespo

El lujo verdadero de mirar consiste en pararse y mirar lo que a uno le viene en gana

El mural vertical que se ve desde el Arco de Ladrillo está elaborado por dos artistas donde la consecuencia estética es evidente: la forma no es incompatible con la libertad, sino su consecuencia directa al extremo que sería inconcebible sin ella. Porque la libertad solo es posible cuando existe una absoluta coherencia en la forma.

 

Cuenta Michel Legrand que un día Nadia Boulanger le llevó a un restaurante  y acabó sentado entre ella e Igor Stravinski. Le dije “Maestro, ha leído usted  el libro del compositor  Pierre Boulez sobre la Consagración de la primavera” “Bueno” dijo “lo he ojeado. El hombre ha encontrado razones para cada nota y que la línea del clarinete de la página tres el contrapunto invertido de la trompa de la 19. Yo nunca he pensado eso. Te voy hacer una confidencia: cuando eres un verdadero creador, no sabes muy bien lo que haces”.

 

En la Antigüedad, cuando llegaba el otoño se acarreaba el aceite y se prendían los faros, esas ventanas donde se permitía dialogar con el mar. Aquí en Valladolid no hay faros, ni mar,  pero sí hay un mural en la Calle Guardería (junto al paseo Arco de Ladrillo) que permite dialogar con lo ajeno, lo misterioso, con el otro, con lo que está lleno de secretos y viene cargado de imaginación.

 

Hay que mirar sin prejuicios, ya sabemos que no estamos en el  Thyssen.  Es sabido  que en los museos está la cultura oficial pero viendo este mural de Casassola y Chais Martín te das cuenta que el arte es más amplio y que sobrepasa todas las fronteras. Porque la cultura ha dicho J.M.G. Le Clézio no es un ectoplasma, pero sí una figura  que está moviéndose todo el tiempo, transformándose, es una forma elíptica de la mente. Nunca es acabada,  nunca es cerrada.

 

Yo no creo que haya frontera entre lo que se expone en un museo y lo que veo por la calle. No debemos tener miedo a pararnos  y abrimos a todas las influencias. No tener miedo, en definitiva a conocernos. Cuando pasas por la calle Guardería y ves el mural, el tiempo se distorsiona o, más bien, lo que hace es crear una variedad de ciudades donde has estado antes y ahora, de repente el tiempo se vuelve denso y abrupto, no pesa.

 

El lujo verdadero de mirar consiste en pararse y mirar lo que a uno le viene en gana. El privilegio del que mira es mirar aquello que le apetece y en la forma en que se le antoja. Todavía no me caso de mirar el mural de Casassola y Chais Martín.

Comentarios

Me parto 08/11/2020 13:50 #1
Cuando pasas por la calle Guardería y ves el mural, el tiempo se distorsiona o, más bien, lo que hace es crear una variedad de ciudades donde has estado antes y ahora, de repente el tiempo se vuelve denso y abrupto, no pesa.¿qué te habías fumado ?cuando pases sobrio verás un dibujo muy feo

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