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Casado hace referencia en Valladolid a una posible "refundación" del PP

Mañueco, Carnero, Herrera y Casado en la Plaza Mayor de Valladolid. E.P.

El precandidato a la Presidencia de los 'populares' cree que cabe una "nueva etapa" que puede ser "muy positiva" si van "todos juntos".

El precandidato a la Presidencia del PP Pablo Casado considera que en la formación cabe una "nueva etapa" como las que se abrieron en 1989 o en 2004 que puede ser "muy positiva" si van "todos juntos" después de una generación "extraordinaria" que "generosamente" han decidido dar el testigo a otras personas en "puestos intermedios".

 

Casado se ha expresado así momentos antes de un encuentro con afiliados en Valladolid en referencia a una posible "refundación" del PP por la que ha abogado el expresidente del Gobierno José María Aznar.

 

"Cabe un nuevo impulso, una nueva etapa, que es habitual en este partido cada 15 años", ha recordado el precandidato, quien ha asegurado que desde el 89 lidera la formación "una generación extraordinaria" que ha dado "las mejores páginas" a este partido y a España.

 

Ahora, ha añadido, se ha decidido dar el testigo a otras personas, a gente del partido que quiere contar "con lo que se ha hecho bien, cambiar lo que se pueda mejorar", pero en definitiva cree que sí se abre una etapa, como en 1989 y en 2004, "que será muy positiva" si van todos juntos.

 

Sin embargo, Pablo Casado considera que más allá de "comentar" lo que pasa en España se tiene que decir "lo que tiene que pasar" y "liderar el debate" y "encabezar esa España de los balcones que es transversal", que cree que está esperando que alguien le represente y en este caso ha firmado que él se siente con "la fuerza, ilusión, empuje" de aglutinar a todo el partido.

 

Así, en primer lugar considera que hay que empezar por tener a los suyos "revitalizados" y segundo "recuperar" a aquellos que se fueron, "muy especialmente" a los que se fueron a Ciudadanos. A este respecto, ha aclarado que tiene "muy clara una cosa", que no es cuestión de "ignorarles ni insultarles", sino de "ganarles" y recuperar esos tres millones de votos.

 

"Hay millones de españoles que están deseando una excusa para volver a votarnos y luego a aquellos que nunca participaron en política, que cuando en España pintan bastos, y pintan con el PSOE, es hora de arrimar el hombro y embarcarse en una vocación maravillosa en la que todos los que estamos hemos pasado malos momentos pero mucha ilusión de futuro", ha aseverado.

 

VOTO DE "ESPERANZA"

 

Casado ha afirmado que el voto a su candidatura es el de la "esperanza" de que esta gente venga y ha recordado que como portavoz durante más de dos años ha "dado la cara en las peores circunstancias y lugares" y "con esa legitimidad" hace autocrítica para decir que hay que hacer las cosas mejor.

 

Así, ha reconocido que los motivos por perder votos han sido "muchos", tanto la crisis como la fragmentación parlamentaria, los nuevos partidos o la corrupción, pero ha afirmado que no mira hacia atrás, aunque se siente "orgulloso" del pasado pero "ilusionado" por el futuro.

 

"No puede aspirar a liderar el partido quien reniega de su pasado pero tampoco quien no tiene un proyecto de futuro", ha señalado Casado, quien cree que si se quedan sólo con lo que hicieron en el Gobierno, algo que ha defendido, los españoles se preguntarán qué ofrecen.

 

Por ello, ha incidido en que en el resto de países se mira a 10 años vista y no quiere hablar sólo de 2020, cuando cree que van a ganar, sino de la España de 2050, "que ya ha llegado" con cosas como la revolución digital, las nuevas profesiones, nuevos servicios sociales, etcétera, aunque haya temas también muy acuciantes.

 

En este sentido, ha abogado por "no caer en esa desilusión" y "arrastrar los pies de la izquierda", que cada vez que llega al Gobierno "como no tiene nada que ofrecer" reabre la memoria histórica, las leyes "más morales" como eutanasia y aborto y divide. "El PP tiene el orgullo de haber transformado España dos veces y hay que hacerlo una tercera, cuando antes", ha aseverado.

 

Precisamente en cuanto al Gobierno socialista, Casado ha expresado su preocupación por que el Gobierno de Pedro Sánchez aproveche este mes en el que el PP debate sobre su futuro orgánico para implantar una "agenda divisiva, de fractura", que le vuelve a transformar en un "Zapatero dos de la política española".

 

CESIONES DEL GOBIERNO

 

Así, ha criticado que "en pocos días" haya decidido dar a cambio de su apoyo en la moción de censura a la televisión pública a los de Podemos, a los "batasunos" el acercamiento de presos etarras, a los independentistas de Cataluña tanto una oferta de abrir "en canal" la Constitución como un posible acercamineto de presos, un posible referéndum pactado y la retirada de un mecanismo de supervisión como es la estabilidad presupuestaria para evitar malversación en las cuentas públicas de la Generalitat.

 

"Si soy presidente del PP no va a haber 'procés', ni diálogo con quien quiera romper la ley ni concesión a quienes quieren fracturar la sociedad y la libertad e igualdad de los españoles", ha asegurado Pablo Casado, quien cree que hay que volver a recuperar los delitos que el PSOE quitó del Código Penal como la sedición impropia, la convocatoria de referéndum ilegal, recuperar el recurso previo de inconstitucionalidad y así fortalecer el Estado.

 

"Un Estado plural, diverso, descentralizado pero fuerte, donde haya Inspección Educativa en Cataluña donde no se adoctrine a los niños, se pueda enseñar el castellano y en castellano, donde no se segmente a las personas por el idioma que usan y sobre todo no se siga dividiendo a los catalanes que se sienten españoles", ha añadido.

 

Asimismo, considera que debe ser una política de firmeza en esa materia, que "es lo más importante" a lo que ahora se enfrentan y que se une a otras propuestas como su "revolución fiscal" para una economía productiva que permita seguir creciendo y generando empleo.

 

En definitiva, propuesta para un futuro en el que quiere un partido "ilusionado, renovado, no por edad sino por entusiasmo", que atraiga a gente de todas las generaciones, territorios e ideologías de centro derecha y sobre todo un partido "unido" porque reconoce que le da "mucho miedo" la fractura y que pueda haber una parte que se sienta "ganadora" y otra "perdedora", por lo que ha insistido en una candidatura "abierta", en la que "todo el mundo cuenta, pero no para hacer lo mismo los mismos".

 

Por ello ha advertido de que si han perdido en España tres millones de votos cuando estaban en el poder tienen, desde la oposición, que recuperar esa base electoral para no depender de "bisagras oportunistas o nacionalistas" o para que arriesgarse a que les echen con mociones de censura, "sino volver a un partido de once millones de votos con estabilidad suficiente para volver a gobernar España".

 

Así, ha rechazado tener a nadie detrás, porque no lo necesita y sólo quiere a las bases y los afiliados que quieran decidir "libremente" sin que nadie les "presione" ni les recuerde "quién les puso en una lista".