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Carlos Sobera: "El público de Valladolid tiene gusto, criterio y es muy exigente, pero también agradecido"

El actor trae al Teatro Carrión la obra '5 y acción', de Javier Veiga, una comedia "vertiginosa e hilarante" en la que nadie se fía de nadie, y que parte de personajes muy reales. El 'Cupido' televisivo charla con TRIBUNA sobre amor, ambición, desconfianza y, sobre todo, arte.

'5 y acción'

Carlos Sobera es seguramente uno de los rostros más conocidos de nuestra televisión. Su trayectoria como actor y presentador es larga y prolífera, y también lo es su carrera sobre las tablas del teatro. El lunes 4 de septiembre se subirá a las del Carrión con la obra '5 y acción', una comedia dirigida por Javier Veiga y que cuenta con un elenco de lujo: Marta Hazas, el propio Veiga, Marta Belenguer y Ana Rayo.

 

Se trata de una trama de "equívocos", según explica a TRIBUNA el propio intérprete. "Una comedia hilarante, vertiginosa, que recuerda mucho a los grandes clásicos de la alta comedia, y en la que el público se va a divertir mucho con personas muy reales que representan muy bien a los prototipos de personas que hay en la sociedad, con sus pretensiones y engaños". Sobre desconfianzas, mentiras, amor, millones y, especialmente, teatro, charlamos con Carlos Sobera.

 

 

TRIBUNA: En pocas palabras, destaca algo de tus compañeros de reparto.

CARLOS SOBERA: Marta Hazas tiene una capacidad natural para hacer comedia. Javier Veiga es un creador, y prueba de ello es que escribe, dirige e interpreta. Marta Belenguer es una actriz todo terreno capaz de hacer todo lo que haga falta, y hacerlo bien. Y Ana Rayo es una mujer que también lleva la comedia en la sangre. 

 

T: Estrenásteis la obra en noviembre de 2016. ¿Cómo ha funcionado desde entonces?

CS: En Madrid funcionó de maravilla, unos datos económicos extraordinarios. En marzo-abril comenzamos la gira y nos ha ido extraordinariamente bien. La comedia va como un tiro, es muy rápida y lleva a la gente en volandas. La reacción del público es unitaria: al final en pie, aplaudiendo. Estamos entusiasmados, su reacción es fabulosa. Es una función mágica, muy potente, muy envolvente. Está muy bien escrita. Y tenemos una ventaja ya que la obra habla del rodaje de una película, de la que proyectamos parte y donde tenemos cameos muy brillantes con Miguel Salcedo, el Langui o Enrique San Francisco (entre otros). En noviembre volvemos otros cuatro meses a Madrid, al Teatro Reina Victoria.

 

T: Engaños, líos amorosos, ambición. ¿La obra es una parodia exagerada o un fiel reflejo de la realidad?

CS: Como siempre la comedia, sin llegar a parodiar, tiende a exagerar las situaciones para que de pie a una reflexión más rápida. Pero los personajes son muy reales. Mi papel es el de presidente de una cadena de televisión, ambicioso, capaz de hacer todo lo que sea por conseguir su sueño: acostarse con el mayor número de mujeres. Marta hazas es una pobre inocente con el sueño de ser estrella de cine, dispuesta a sacrificarse. Y el director que contrato, malo a rabiar, un pobre hombre que sueña con ser un cineasta y que es capaz de vender a su madre por hacer una película.

 

T: En la obra todos desconfían de todos. ¿De quién desconfía Carlos Sobera?

CS: Es una paradoja, pero siempre digo a la gente que confíe en sus semejantes, porque te ayudarán, y  recele de sus semejantes, porque te joderán. Somos capaces de hacer lo mejor y lo peor.

 

T: ¿Has actuado más veces en Valladolid? ¿Cómo es el público aquí?

CS: Estuve hace dos años con El Ministro, en el Carrión. Y estrené en el Calderón la función de El Secreto de Puente Viejo. Conozco muy bien al público, es como el del norte, muy conocedor del mundo del teatro. Tiene gusto, criterio, y es exigente. Y por eso tambien es muy agradecido.

 

T: Eres el 'cupido' de la televisión -con First Dates- y fuiste uno de los presentadores más recordados del concurso '50x15'. ¿Qué es más difícil de repartir, amor o millones?

CS: Es más exigente repartir amor, las conversaciones que mantienes con tus visitantes son de otro calado, es más serio. Todos los que llegan al restaurante, casi todos, llegan porque están faltos de amor, y es un material que tienes que tratar con mucha sensibilidad. Los concursos tienen otros retos, como crear tensión, emoción, alegría.

 

 

T: ¿Es más sencillo encontrar el amor si tienes muchos millones?

CS: No. Voy a hilar con lo que hemos hablado antes: si tienes muchos millones desconfiarás de quien se te acerque. El dinero no te garantiza absolutamente nada, ni siquiera la salud, te mueres igual tengas un millón o un euro. En el caso del amor, exactamente lo mismo. Seas hombre o mujer, si tienes dinero estás más atento por si se acercan por interés. Si hablamos de amor de verdad, puro y verdadero, la única manera de enamorar a alguien es siendo tú mismo.

 

T: Como actor, ¿qué aprendizajes de la televisión te sirven en el teatro?

CS: Si lo que haces en televisión es ficción te enseña a adquirir agilidad, rapidez, en llegar al personaje y ponerlo en práctica. En teatro los tiempos son más largos y la tele puede ayudarte a mantener más concentración. Si te dedicas a hacer entretenimiento o comunicación en pantalla, son valores que luego no puedes aplicar en el teatro porque ahí te enseña a agudizar el ingenio, a manejar el caos, a ser expontáneo. Son valores más difíciles de trasladar a una obra de teatro. Si tuviera que destacar algo, diría que la televisión te da frescura. 

 

T: ¿Con cuál de las dos disfrutas más?

CS: Me encanta la improvisación, el caos, decir lo que me sale del alma. Me lo paso genial porque me encanta hacerlo sin guión, recurriendo al ingenio y la chispa. Necesito además la tele para dar rienda suelta a como soy yo. El teatro también me encanta por tres cosas. Primero porque es creación en equipo, buscando un espectáculo redondo. Segundo porque cada actuación es algo que no se puede repetir. Y tercero, por el contacto con el público ya que en el teatro trabajas para él: respiran, sufren… están en comunión contigo, somos todos el mismo universo.