Capuchones e imanes, recuerdos perennes de Valladolid

Imanes en una tienda de 'souvenirs'. JAVIER ALONSO

La capital castellana y leonesa  posee un encanto especial que puede ser transportado en forma de suvenir.

Según la Real Academia Española (RAE) la palabra suvenir proviene del francés, y significa: Objeto que sirve como recuerdo de la visita a algún lugar determinado. El suvenir es el dorso analógico del selfie; son objetos que compramos para nuestros familiares y amigos para que tengan una pequeña idea de lo que vivimos durante nuestro viaje. Son recuerdos perennes de experiencias personales vividas, momentos únicos que queremos mantener en el tiempo y hacerlos inolvidables.

 

En Valladolid existen tradiciones culturales que atraen a millares de personas de la ciudad, la Semana Santa es, por encima de todo, sinónimo de sentimiento. Un sentimiento puro que produce recogimiento, impulsa el sonido de tambores y cornetas y, también, genera momentos de silencio. En la provincia hay tres Semanas Santas declaradas de Interés Turístico Internacional: Valladolid, Medina del Campo y Medina de Rioseco, también una de Interés Turístico Nacional: la Bajada del Ángel y otra de Interés Turístico Regional: Tordesillas.

 

Escaparate de una tienda con productos típicos vallisoletanos. JAVIER ALONSO

 

Estos acontecimientos culturales atraen, como si de un imán se tratase, a turistas nacionales e internacionales. “La Semana Santa es el acontecimiento por excelencia en Valladolid, turistas y autóctonos se dejan ver por las calles para ver los pasos”, comenta el dueño de una tienda de regalos típicos vallisoletanos.

 

“De todas las festividades del año, la Semana Santa es, sin duda alguna, la que más gente atrae a las tiendas como las nuestras”, asegura. De todos los productos que se pueden comprar en la tienda los “mini” capuchones son los más vendidos. Un suvenir de un capuchón o de la colección entera es ideal para revivir los momentos de esta época del año”, afirmaba la dueña de otro establecimiento de suvenires vallisoletanos.

 

Figuras de capuchones en una tienda céntrica de Valladolid. JAVIER ALONSO

 

“Los turistas internacionales son los que más dinero dejan, principalmente los norteamericanos y los alemanes”, aseveraba el dueño de un establecimiento cercano a la Plaza Mayor. Los productos más “asequibles” son los imanes, “son pequeños y caben en el bolsillo, es por eso que los imanes y otros productos de dimensiones reducidas son los más vendidos de la tienda”. “Los productos de gran tamaño y peso no tienen mucho éxito entre los clientes ya que habría que facturarlos a parte y no merece la pena”, comenta.

 

Estas tiendas cada año que pasa van a menos, “las tiendas de suvenires tienen fecha de caducidad, cada vez menos gente entra en nuestras tiendas”, explica otro responsable de un local de regalos típicos vallisoletanos. “Las personas ya no buscan llevarse un objeto representativo de la ciudad, las fotografías que se hacen desde un teléfono móvil abarcan esa necesidad de recuerdo que la gente tiene al visitar una ciudad”, afirma.

 

Estantería con cerámicas serigrafiadas con los edificios más representativos de la ciudad. JAVIER ALONSO

 

Los productos son los mismos durante todo el año, es verdad que durante festividades concretas como la Semana Santa o San Lorenzo se intenta potenciar y dar más visibilidad a productos relacionados con esos eventos culturales, pero en términos generales los productos los mantenemos los 365 días del año”, anota la dueña de una tienda de suvenires.

 

Estos establecimientos se quejan por la poca “ayuda” que el Ayuntamiento de Valladolid y otras instituciones públicas dan a estos negocios. “Los fines de semana, que es cuando más gente visita la ciudad, no hay apoyo ninguno”, comentan. Se cierran museos, no hay bus turístico y la peatonalización de la Plaza Mayor son algunas de las medidas con las que no están de acuerdo los responsables de estos comercios.