Busca las siete diferencias: la restauración de La Dolorosa de Pedro de Mena en Valladolid

Las actuaciones sobre ‘La Dolorosa’, del escultor granadino Pedro de Mena, se han llevado a cabo fruto del compromiso alcanzado por la Consejería de Cultura y Turismo con la comunidad cisterciense del Monasterio de San Joaquín y Santa Ana.

La Junta de Castilla y León ha concluido la restauración de la talla barroca de ‘La Dolorosa’, de Pedro de Mena, que forma parte de los fondos artísticos del Real Monasterio de San Joaquín y Santa Ana, tras el compromiso de la Consejería de Cultura y Turismo con la comunidad de MM Cistercienses del monasterio vallisoletano.

 

Los estudios técnicos y las actuaciones sobre la talla han sido realizados por el Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Castilla y León, CCRBC de C y L, desde abril de 2016. Además de restaurar la imagen, los estudios han permitido profundizar en el conocimiento de aspectos técnicos y materiales de la obra de su autor, el escultor granadino Pedro de Mena

 

La obra es una talla policromada que representa en busto a la Virgen María Dolorosa. Es una obra del tipo creado por Mena que tanta aceptación tuvo en el barroco español y que solía ir emparejada a la figura del ‘Ecce Homo’. Paralelamente al virtuosismo técnico del escultor, la obra desprende elegante sobriedad y melancolía, concentrando la expresión en el rostro.

 

Está tallada en madera de pino y, a través de los trabajos del policromado, se constata el interés por lograr un gran naturalismo con las diferentes técnicas y materiales empleados, como los ojos de vidrio, dientes de hueso, pestañas de pelo natural y lágrimas. El cromatismo en los ropajes hace referencia a la iconografía de La Inmaculada, con la túnica del color del jacinto y el manto azul celeste.

 

ACTUACIONES SOBRE LA OBRA

 

Para un mayor conocimiento de la pieza, durante los estudios previos a la restauración se tomaron muestras para caracterizar los materiales por exámenes y estudios en el Laboratorio de Física y Química del CCRBC de Castilla y León, complementados con exámenes con diversos tipos de iluminación y un estudio radiográfico (RX).

 

Antes de la intervención, los deterioros más destacables afectaban al manto de La Dolorosa. Por la parte anterior de la obra, los pliegues más sobresalientes presentaban roturas y reencolados con refuerzos de telas y una reintegración de volumen de uno de los vivos realizada de forma muy burda con cartón, retazos de papel impreso, pergamino y telas. La totalidad del manto estaba repolicromado por dos veces, ocultando la tonalidad azul original. Toda la superficie de la imagen presentaba suciedad y salpicaduras de cera.

 

En el rostro de La Dolorosa se evidenciaban la pérdida de cinco de las seis lágrimas y de la práctica totalidad de las pestañas de pelo natural de las que tan solo quedaba algún resto testimonial. Además de estos deterioros, existían alteraciones derivadas del envejecimiento de los materiales constitutivos de la imagen y de la interactuación de los mismos entre sí.

 

La parte inferior de la peana es un añadido antiguo, aunque no originario, realizado de forma tosca, que se habría colocado para dar altura a la obra, posiblemente.

 

Los trabajos de restauración más destacables que se han realizado sobre La Dolorosa han consistido en la limpieza, la eliminación de las repolicromías del manto azul y de la antigua reintegración volumétrica y refuerzos innecesarios de tela, papel y otros materiales en el manto. Además, se ha reconstruido el vivo del pliegue del manto, repuesto las pestañas de pelo natural y las lágrimas perdidas y ha llevado a cabo la reintegración cromática de la imagen.