Autorizado el control arqueológico del socavón próximo al Puente del Cubo de Valladolid

Imagen del Socavón. @PoliciaVLL

La Comisión Territorial de Patrimonio Cultural dio luz verde a la ejecución de los trabajospara facilitar al Ayuntamiento su reparación en la confluencia del Paseo de Isabel la Católica y la calle Doctrinos.

La Comisión Territorial de Patrimonio Cultural de Valladolid ha autorizado la ejecución de los trabajos de control arqueológico preceptivo para facilitar al Ayuntamiento la reparación de un socavón producido en la confluencia del Paseo de Isabel la Católica y la calle Doctrinos de la capital vallisoletana.

 

La autorización arqueológica incluye también los trabajos para documentar la estructura del Puente del Cubo y del encauzamiento del ramal sur del río Esgueva, según ha informado la Junta en un comunicado remitido a Europa Press.

 

La Delegación Territorial de la Junta y el Servicio Territorial de Cultura han agilizado los pasos para autorizar esta actuación a través de la convocatoria de la reunión extraordinaria de la Ponencia Técnica y la Comisión el mismo día en que el Ayuntamiento presentó la solicitud para no esperar hasta la próxima, el día 11 de octubre, y agilizar los trámites.

 

PUENTE DEL CUBO

 

Este mismo año, con motivo de la apertura de una zanja para la reparación de la tubería de abastecimiento de agua, ya se realizaron trabajos de control arqueológico en una zona próxima del Paseo de Isabel la Católica, cuyo informe de resultados, en el que también se documentaba la estructura del puente sobre el ramal sur del río Esgueva, ha aprobado la Comisión Territorial de Patrimonio.

 

El informe consta la existencia de una parte del frontal occidental del puente del Cubo, del Espolón Viejo o de las Tenerías y, concretamente, de los dos petos laterales y de la clave superior, pero no del pretil, que se recortó por el acondicionamiento del antiguo Espolón para convertirlo en el actual Paseo de Isabel la Católica.

 

También se documentó el intradós del puente, en "buen" estado de conservación aunque con evidencias de deterioro, fundamentalmente por la pérdida de uso y el empuje de todo el tráfico rodado que pasa por encima, apenas a unos 50 o 60 centímetros de profundidad.

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