Aumenta el uso de aplicaciones espía entre los más jóvenes

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La violencia de género es un problema que vemos a menudo en la sociedad actual. Un asunto que no solo se manifiesta a través de ataques físicos, sino que también mediante la desconfianza, falta de respeto, menosprecio y otras formas que componen agresiones psicológicas.

La violencia de género es un problema que vemos a menudo en la sociedad actual. Un asunto que no solo se manifiesta a través de ataques físicos, sino que también mediante la desconfianza, falta de respeto, menosprecio y otras formas que componen agresiones psicológicas.

 

Una de las respuestas a este problema se encuentra en la educación de las futuras generaciones. Sin embargo parece que los jóvenes no comprenden la violencia que no es física, esa que se basa en la desconfianza y el menosprecio. Así lo alertan desde el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, organismo que alerta del creciente uso de aplicaciones espía en los adolescentes para saber qué uso dan sus parejas a sus smartphones.

 

Compartir contraseñas: prueba de amor

 

Este organismo alerta del problema que ha supuesto la llegada de los smartphones a la vida de los adolescentes. El componente de privacidad que supone la existencia de contraseñas para acceder a estos dispositivos es una fuente de celos ya que en muchas ocasiones el hecho de no conocer estos datos hace que los adolescentes piensen que sus parejas ocultan algo.

 

De este modo, el hecho de compartir contraseñas con las parejas entre los más jóvenes se ve como una prueba de amor y de confianza hacia la otra persona cuando en realidad lo que se está haciendo es renunciar a una parte de la privacidad. Otras de estas "muestras de cariño" se ven a través de los adolescentes que exigen mirar sus mensajes e historial de llamadas.