Así será la nueva estación de trenes de Valladolid que construirá dos nuevos edificios

El proyecto podría estar licitado en 2022 y cuenta con un plazo de ejecución de 18 meses y una inversión de 70 millones de euros.

La ‘nueva’ estación de trenes Campo Grande de Valladolid que podría licitarse en 2022 -con un plazo de ejecución de 18 meses y una inversión de 70 millones de euros- construirá dos nuevos edificios, uno de oficinas y otro de viajeros, y el inmueble histórico sufrirá una profunda remodelación que conectará con los dos nuevos espacios. También se actuará en la playa de vías, se conectará peatonalmente con la estación de autobuses y se adecuará accesos y aparcamientos en el exterior.

 

El anteproyecto contempla una conexión peatonal que permitirá comunicación directa del barrio de Delicias hacia el centro de Valladolid sobre la playa de vías de la estación. Pero las dos principales actuaciones serán dos nuevos espacios: uno de viajeros (a la izquierda del edificio actual) que se asentará sobre lo que fue Estación Gourmet y dos pequeños edificios de oficinas a la derecha del inmueble principal.

 

El nuevo edificio de viajeros dará servicio tanto a las líneas de ancho internacional como a las de ancho ibérico de la estación. Se desarrollará en superficie y sobre los andenes, en dos niveles principales. En la planta de acceso se ubicará el vestíbulo principal; por su parte la planta sobre andenes tendrá taquilla, control de accesos, el vestíbulo para la distribución de viajeros a andenes, sala de embarque, cuartos de instalaciones, aseos públicos y espacios comerciales. Las dos plantas estarán intercomunicadas mediante escaleras fijas, escaleras mecánicas y ascensores.

 

Según recoge el anteproyecto, el edificio histórico actual –que data de 1895- se mantendrá dedicado a oficinas de Adif en planta alta y para dotación de otros usos comerciales. Asimismo, estará unido a otros dos nuevos espacios que se construirá junto al extremo sur, con el objeto de albergar oficinas y servicios ferroviarios. Por último se contempla la adecuación de las zonas exteriores de la estación, procediendo a su urbanización y ajardinamiento.

 

 

Manuel Saravia, concejal de Planeamiento Urbanístico y teniente de alcalde, dice que no obstante todo el “uso comercial será contenido”. “Ese es nuestro caballo de batalla”. Saravia también ha confesado que por el momento no se sabe dónde se ubicará las dotaciones comerciales, ya que el proyecto aún “está muy verde”.

 

Todas las actuaciones que se realicen deben tener en cuenta el condicionante principal de la necesidad de mantener en funcionamiento la estación con los niveles de servicio actuales. Esto requerirá que el proyecto defina las situaciones provisionales necesarias para asegurar la no interrupción del servicio ferroviario, así como las actividades relacionadas con el mismo que prestan en la estación.