Así ha sido la pionera inmersión de un buzo con respiración artificial, en la Valladolid capital del Imperio

DAVID LOZANO
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La recreación histórica del acto que tuvo lugar en 1602 ha levantado la espectación de cientos de vallisoletanos.

En Valladolid se ha logrado, por primera vez en la Historia de la Humanidad, la inmersión prolongada de una persona bajo el agua, durante más de una hora, en las turbias corrientes del Pisuerga. Ha sido gracias al ingenio de Jerónimo de Ayanz y Beaumont, ingeniero en la corte de Felipe III, en la capital del Imperio Español donde nunca se pone el sol.

 

Algo así tuvieron que contar las primeras historias acerca del acontecimiento inédito que pudieron vivir los vallisoletanos de 1602 cuando se dieron cita en las tenerías del río que atraviesa la ciudad para ser testigos de excepción de una hazaña sin igual.

 

Este domingo 23 de septiembre aquel evento se ha recreado, y este es el álbum fotografíco que da fe de ello.

 

Según cuentan en el blog de Cultura y Turismo del Ayuntamiento de Valladolid, "el primer equipo de buceo de la historia consistía en un traje de piel de vacuno con dos conductos que permitían la entrada y la expulsión de aire, una idea que ponía solución al deficiente sistema de las campanas que no permitían esta renovación y limitaban el tiempo del buzo sumergido. Los conductos partían de una rudimentaria escafandra y se conectaban un fuelle que impulsaba el aire".

 

Una creación de Jerónimo de Ayanz que presentó al monarca. Y este pidió que se probase en las aguas del Pisuerga frente a la gente. Fue un éxito, ya que el buzo aguantó más de una hora, hasta que Felipe III mandó acabar con el experimento, dada su acreditada fiabilidad.

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