Así es Puchero Coffee Roasters, una tostadora vallisoletana bajo la seña del café de especialidad

Uno de los paquetes de Puchero. Veronika Haumerová

Puchero Coffee Roasters está afinada en un pequeño pueblo de Valladolid y exporta a gran parte de Europa y del mundo

El buen café. Ese término tan difuso por el que batallamos en cada jornada tras dar el primer sorbo a la taza. El buen café es ese que nos despierta los sentidos después de madrugar, aquel que nos levanta la mirada con tan solo olerlo. Y, el buen café, es de especialidad y es de Valladolid.

 

Concretamente de Puchero Coffee Roasters, una tostadora independiente creada por Paloma y Marco, una vallisoletana y un italiano, y afincada en la pequeña localidad de Hornillos de Eresma que lleva tostando café de forma autónoma desde hace 4 años.

 

"Queríamos viajar, conocer el mundo y a la vez inspirarnos. Nos atrapó el mundo del café. En Vietnam entablamos relaciones con un chico americano con una ONG que ayuda a los pequeños agricultores a dar ese paso a la calidad y acceder al mercado del café de especialidad", nos comenta Marco, la mitad fundadora del proyecto.

 

Algo beneficioso para el eslabón más vulnerable de la cadena. "Tú como agricultor puedes cultivar café y vendérselo a Nestlé, que te lo paga a menos de un 1 dólar el kilo o puedes mejorar tu calidad de producción y acceder a un mercado que paga 5 o 6 veces más. Simplemente aportando más calidad", añade.

 

Podemos considerar a Puchero un rara avis en la región y uno de los más interesantes que encontramos en el vasto páramo castellano. Incluso de los no muchos ejemplos que hallamos en el resto del país.

 

Pequeños puntos en un mapa que en Europa se cuentan por decenas solo en las principales ciudades, pero que a España todavía no ha llegado en grandes proporciones. Y a Valladolid todavía menos. Así, el proyecto se ha convertido en uno de los principales tostadores independientes en un país con fama de beber mal café. Con excepciones.

 

De Laos, Brasil, Colombia, Costa Rica, Kenia y un largo etcétera. Los granos cafeteros viajan desde variopintas plantaciones de café, siempre con la promesa de un cultivo de calidad y de trato justo con los agricultores, hasta la finca de Puchero. Una alejada del mundanal ruido de la ciudad, del campo al campo.

 

Tal vez todavía no estemos familiarizados con el término 'de especialidad', pero Marco lo explica. "Es una parte del mercado que a nivel mundial se está desarrollando mucho durante los últimos 20 años", comienza.

 

Se califica de especialidad al café que puntúa de 80 en adelante en una escala de 100 puntos, la máxima excelencia cafetera. Todo regulado por la SCA, la asocación de café de especialidad de Estados Unidos, "donde ya el 50 por ciento del todo el café que se sirve es de especialidad". En España, en cambio, el porcentaje es mínimo.

 

La alta puntuación solo se puede conseguir con dedicación. "Desde la planta, la persona que lo cultiva, hasta la persona que lo sirve en la cafetería", prosigue. "Se cuida mucho la extracción, la forma de servir el café. La persona que lo hace es un barista, una persona especializada. Hay cursos para poder sacar el café de la manera correcta. Y a medida que abren más cafeterías de este tipo, el mercado crece", asegura Marco.

 

A las afueras de Hornillos de Eresma se pesa, se muele y se testa cafés que saben a frutas tropicales, a chocolate, fresa o naranja. "Lo que tenemos es café de temporada", puntualiza.

 

"Cuando hablamos del café de especialidad, una cosa importante es seguir la temporada. El café es una fruta, el grano cuanto más fresco mejor, y como no se cultiva a la vez, se recoge en momentos diferentes". Así, la oferta de cinco o seis origenes en cada época disponibles para comprar varían a lo largo del año.

 

"Valladolid es un caso un poco complicado, porque todavía este tren no ha iniciado", admite. Aunque si a uno le apetece degustarlo, sí que existen un par de ejemplos en la ciudad donde probar café de Puchero. Y no se confundan, pidan el de Hornillos, el otro de tipo casero que todos conocemos no se parece ni en el color.

 

El primero de los espacios es Le Cirque, un local próximo al Mercado del Val donde pedirse un café y no morir en el intento. Una cafetería que reúne las cualidades que se necesitan para servir este tipo de café.

 

"La gente tiene que entender este nuevo mercado y abrir cafeterías con una idea muy diferente. Haciendo una pequeña inversión, comprando maquinaria", apunta sobre la escasez de negocios de este tipo en la capital vallisoletana.

 

Si además nos lo queremos llevar a casa, tenemos dos modos. Comprarlo en la página web de la tostadora es probablemente la más sencilla. Allí encontramos una selección de paquetes de 250 gramos de los diversos países de origen que varían entre los 8 y los 13 euros.

 

La segunda de las opciones, y sobre todo para residentes en Valladolid, es acudir a Mesetarios. La tienda, de reciente apertura, se encuentra próxima a la librería Oletvm de la plaza de El Salvador. Allí podemos adquirirlo y ahorrarnos los gastos de envío.

 

Puchero es independiente. Ellos comienzan el proceso de tostado y ellos lo finalizan con la venta del producto. Sin ninguna marca detrás. Puchero es el inicio y el final. Hasta el envasado en pequeños paquetes de color negro decorados con una pegatina de información sobre el origen, la granja de cultivo, el tipo de tueste y, lo que tal vez más orgullo se pueda exportar: la letra en negrita de ‘tostado en Valladolid’.

 

Y este orgullo de producto local, de producto con aires incluso rurales, se ha convertido en una plataforma para mostrar que en Valladolid se hace buen café y, lo que es incluso más importante, se lleva por bandera a buena parte de Europa y del mundo. "De momento no hay muchos tostadores en España, vendemos mucho fuera de España también, vendemos un 50 por ciento en España y un 50 por ciento fuera", comenta.

 

Puchero Coffee es ya un café de referencia en lugares donde la pasión por el mismo está más desarrollada. Así, este producto de especialidad ha llegado a Alemania, República Checa, Hungría y Eslovaquia, entre otros, además de viajar por la geografía española. Incluso en Emiratos Árabes se puede degustar café vallisoletano.

 

PUCHERO COMO MARCA

 

El futuro en Puchero va más allá de ser una tostadora de café de especialidad. Puchero busca encauzar el proyecto a la marca 'Puchero', con varios productos bajo su denominación. "Estamos justo empezando un nuevo proyecto ahora mismo que es, lo mismo que hacemos con el café, pero con el chocolate", nos desvela. 

 

 

"Vamos a empezar en breve a producir tabletas de chocolate desde orígenes únicos donde la diferencia con cualquier productor industrial o incluso artesano es que vamos a tostar el grano nosotros". De esta forma, Puchero se embarca en el mundo de las tabletas de chocolate, pero de especialidad. Y además serán pioneros.  "En España vamos a ser los primeros que lo hagamos de esta manera", concluye.

 

Puchero se ha hecho un hueco en el circuito cafetero independiente no solo de España, sino de Europa y otros puntos del globo. Todo ello, bajo las siglas que aúnan lo tradicional y casero, el respeto al productor y, sobre todo, al consumidor. Porque el buen café, es de especialidad y es de Valladolid.

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: