Tribuna mini Saltar publicidad
Publicad autobus 800x800 file

Así compran los vallisoletanos los roscones de Reyes, la última gran tradición culinaria de la Navidad

Acudimos a varias pastelerías de Valladolid para conocer los hábitos de cosumo de los vallisoletanos, los precios de los roscones y los días claves

El roscón marca el final de la Navidad. Uno tiene presente que las interminables fiestas están llegando a su fin cuando los más pequeños y no tan pequeños se revolucionan con Cabalgatas, papel de regalo y todo aquello que un año más han deseado y por arte de magia se encuentran, siempre que sea posible, junto al árbol. Y toda aquella parafernalia siempre va unida al roscón: el último gran producto navideño que nos llevamos con gusto a la boca.

 

En Valladolid se ha comenzado a oler, como todos los años por otra parte, el gusto por el roscón de Reyes desde que uno entra en el nuevo año. Entre colas interminables, rebajas que se adelantan y última hora de regalos, siempre hay momento para hacer una pausa y adquirir uno o unos cuantos roscones que satisfagan nuestros golosos paladares y, además, pongan el punto y final a las fiestas. Por tradición, por acompañar el café, o porque solo podamos consumirlo durante unas pocas semanas al año.

 

Por poder, se pueden adquirir hasta en gasolineras. Pero incluso para esto también hay miga. Y diferentes precios. Desde los cinco euros hasta los cuarenta e incluso algo más, todo depende al final del tamaño y de lo artesanal o industrial que lo queramos. Si no nos importa demasiado lo elaborado del mismo o simplemente no nos apetece o no tenemos tiempo para acudir a una pastelería o confitería de las muchas que hay por la ciudad, siempre podemos acudir a supermercados o grandes superficies.

 

Si optamos por lo más artesano, en Valladolid y provincia tenemos muchos lugares donde llevarse cajas de roscones y no arrepentirse. La panadería Leovigildo Fernández, en la pequeña localidad de Villabáñez, es probablemente el más famoso obrador vallisoletano y lugar de peregrinación para hacerse con el rosco más preciado después del de Pasapalabra. El más apreciado, pero no el único.

 

Maro Valles es otro de los locales más tradicionales y desde generaciones atrás, los vallisoletanos confían el paladar de su noche y día de Reyes a la elaboración de este roscón. En la ciudad podemos encontrar cinco locales que nos transportan a cincuenta años atrás, cuando la familia Valles comenzó con la producción de los pasteles y las tartas que el resto del año nos tienen acostumbrados. Hasta allí nos hemos acercado. “Nuestro roscón es el tradicional, el de siempre”, nos comentan desde una de las pastelerías. “La gente se lleva incluso cinco o seis roscones, que supongo que regalarán a la familia y a amigos”, añaden entre risas.

 

Y es el roscón de Reyes es sinónimo de familia. Y las vallisoletanas tienen claras hasta las preferencias por su interior. Si en este país somos de tortilla con cebolla o tortilla sin cebolla, en los roscones también. Y parece que, en este caso tampoco nos ponemos de acuerdo.

 

En Maro Valles la gente opta por el de nata y el normal, aunque en mayor cantidad escogen el que no lleva relleno “porque se conoce que para desayunar es mejor”. En cambio, en Julián Arranz no opinan lo mismo. La pastelería, también con un gran puñado de años a sus espaldas, concretamente desde los ochenta, tiene su cuartel general en una de las calles aledañas a la Plaza Mayor. Allí, incluso se atreven a ofrecer porcentajes. “La gente pide los roscones rellenos en un 80 por ciento”, admiten.

 

Sea como fuere, en ambos lugares hacen un alegato a adquirir los roscones en las pequeñas tiendas. “Las grandes superficies hacen daño al artesano”, nos comentan desde Julián Arranz. Además añaden que “hay gente que les da igual y hay gente que busca algo mejor”. Desde Maro Valles opinan que “no hay una competencia tan feroz, tenemos nuestra clientela de siempre”.

 

Una clientela que suele adquirir los productos el día cinco o, incluso, el mismo seis. “Los roscones de Reyes se compran en los días más próximos a Reyes, aunque el día 5 es, sin duda, el día clave”, concluyen y coinciden desde Maro Valles y Julián Arranz. En cambio, no se apuntan a la moda de los cheques y los grandes regalos en su interior. Lo tradicional prima por encima de todo.

 

Quien sí continúa con esos grandes regalos es El Corte Inglés. En estas fechas, la compañía elabora más de 650.000 roscones de Reyes que se distribuyen por todos sus Centros. 26 variedades diferentes de roscones, con distintos sabores y pesos, que se elaboran en el obrador de la localidad madrileña de Valdemoro. 

Además, más de mil obsequios se ocultan en este típico dulce navideño. Lingotes de oro, televisores Samsung de última generación, teléfonos móviles y hasta entradas VIP para el concierto de La Voz, son algunos de los presentes que el cliente podrá encontrar en los roscones que compre hasta el 6 de enero de 2019.

 

Y ya, después de todo esto, solo nos queda disfrutar de ese desayuno que comenzamos a ver cada año que somos menos niños más y más mágico, esa mezcla de la infancia y aquel nerviosismo por saber si hemos sido afortunados o, sin embargo, nos ha tocado el haba. Ese último suspiro de las fiestas entre regalos y envoltorios por el salón. El roscón que marca el final de la Navidad.