Argüello pide un "nuevo humanismo" para hacer frente a "las sombrías amenazas de conflictos"

El arzobispo auxiliar de Valladolid ha apelado a la unidad durante la homilía de este sábado 13 de mayo, festividad de San Pedro Regalado.

El arzobispo auxiliar de Valladolid, Luis Argüello, ha destacado, durante la homilía de la festividad de San Pedro Regalado, la necesidad de un "nuevo humanismo" ante las "sombrías amenazas de conflictos violentos crecientes" y de "muy diversas" expresiones de este cambio de época "radical", en alusión al ciberataque global que han sufrido varias empresas este viernes.

 

Además, el discurso ha ido acompañado de un mensaje de unidad que Argüello ha utilizado como coletilla en varias ocasiones: "Vivimos juntos". De este modo, ha recalcado las formas en las que la sociedad y, en concreto, los vallisoletanos se organizan para expresarse como comunidad política.

 

En la homilía, que por primera vez este año se ha celebrado en la catedral, han estado presentes el alcalde de Valladolid, Óscar Puente, acompañado de otros miembros de la corporación municipal, y el presidente de la Diputación, Jesús Julio Carnero. Además, han asistido los miembros de la Cofradía de San Pedro Regalado y de Nuestra Señora del Refugio.

 

En su propuesta de la búsqueda de un nuevo humanismo que afirme la "dignidad humana" y proponga la "vida buena" y el bien común, Argüello ha recordado que el siglo XV, época del primer Humanismo en la que vivió el que hoy es patrón de la ciudad de Valladolid, se vivió el tránsito del feudalismo a la sociedad moderna.

 

Sin embargo, ha agregado, en la actualidad se habla de posthumanismo y existen "dudas" sobre el significado mismo de ser persona, hombre y mujer al tiempo que la inteligencia artificial y los robots "llaman a la puerta" dispuestos a disputar el trabajo y el sitio.

 

REFERENCIAS DE SAN PEDRO REGALADO

 

Para "alumbrar" ese nuevo humanismo, Argüello ha recurrido a tres referencias que el propio San Pedro Regalado experimentó para vivir una humanidad "lograda": el don de la contemplación, la fraternidad y la pobreza.

 

El primero de ellos, el don de la contemplación, invita a "mirar dos veces", ayuda a descubrir la "alianza fundante" que hace libres a las personas y arranca del corazón el miedo a perder la libertad por vincularnos a los otros. "La contemplación arraiga en nosotros la confianza y ensancha la esperanza", ha indicado Argüello.

 

Por otra parte, ha continuado, la fraternidad permite a las personas que son "iguales en su esencia, dignidad y libertad" participar de formas diferentes en el bien común. Aunque el nuevo tiempo global presenta, a juicio del arzobispo auxiliar, retos "inéditos" para las sociedades participativas que, además, ven debilitada su cohesión para afrontarlos, la fraternidad vivida por el patrono es el clima "imprescindible" a cultivar para superar "viejas dialécticas" de "contrarios excluyentes".

 

En último lugar, en referencia a la pobreza, Argüello ha criticado que no parece lógico reivindicar solidaridad en cuestiones sociales a la vez que se propone una comprensión individualista de la persona, cerrada en la propia autonomía de "supuestos" derechos "nunca satisfechos".

 

En este sentido, también ha recordado que en tiempos de San Pedro Regalado tomaba la forma de acogida en la presencia del Señor y de la limosna. Además, ha parafraseado al Papa al apuntar que el trabajo no debe ser un mero factor de producción, sino que debe estar organizado de una manera que permita el "crecimiento humano" de las personas y la "armonía" de la vida familiar y laboral.