Argüello abre la Semana Santa de Valladolid con un pregón sobre un acontecimiento "eterno"

Luis Argüello. A. MINGUEZA
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El obispo auxiliar de la ciudad ha convocado a los vallisoletanos a "vivir" una semana en la que el "paso de la Cruz" toque los "corazones".

El obispo auxiliar de Valladolid, Luis Argüello, ha convocado este viernes, 31 de marzo, a los vallisoletanos a "vivir" una semana en la que el "paso de la Cruz" toque los "corazones", "ilumine" los ojos, "abra" las manos y permita dar un "paso adelante" de "confianza", "amistad" y "servicio recíproco" en "nuestras vidas".

 

Así lo ha señalado, durante la lectura del pregón con el que arrancado la Semana Santa vallisoletana en la Catedral con una glosa que ha girado en torno a la Cruz y en el que ha hecho referencia a la historia de la Pasión y a los problemas que afligen a la sociedad y a la propia fe.

 

Argüello ha comenzado con el objeto del pregón, la Semana Santa, un acontecimiento "eterno" que desborda "sitios" y "épocas" y llena todos los rincones del tiempo y del espacio en una experiencia de "rebalse" que abre la "historia", la "personal" y la "compartida", a la plenitud "siempre añorada". "Por eso, la re-presentación hace presente de nuevo el acontecimiento y nos permite ser contemporáneos del mismo", ha reflexionado.

 

En su repaso histórico, ha puesto como punto de partida a "aquel madero" del que colgaba "un cuerpo desnudo". El madero "era el suplicio más infame" que se convirtió en "fuerza", "sabiduría" y "victoria" de Dios.

 

Argüello ha continuado en su pregón deteniéndose en acontecimientos y personajes. Así ha hablado del Concilio de Letrán y de Francisco de Asís, que empezó a predicar la "penitencia" y la "conversión" y empezó a marcar una Tau -tipo de cruz romana- en la frente de los que se convertían "sinceramente" a Cristo.

 

También se ha detenido en el Concilio de Trento y como en Valladolid, las "predicaciones" de Fray Luis de Granada y del padre Luis de la Puente, las "visiones" de Santa Brígida que "llegan" por Marina de Escobar, "impulsan" una reforma que se centra en la llamada a la "penitencia" y que tiene en la mirada a la Cruz un punto "inexcusable" de referencia.

 

"Este ambiente de la vida eclesial se expresa también en las manifestaciones públicas de la fe y en el impulso barroco a las sensaciones y emociones que se hacen presentes en la calle en la forma teatral de celebrar la Semana Santa, en la intensa comunicación entre imágenes, cofrades y pueblo", ha reconocido.

 

Por sus palabras han desfilado el Valladolid de Zorrilla, la reforma de Gandásegui para llegar a 2017, momento que ha aprovechado para "animar" a "todos" a dejar que la "mirada" se cruce con la "cruz desnuda". Una cruz que "ayuda" a llevar "nuestras cruces", ha insistido el obispo auxiliar de Valladolid.

 

PROBLEMAS SOCIALES Y DE FE

 

Ha sido en ese momento cuando su argumentario ha girado para mirar cara a cara los problemas sociales y de fe. En este sentido ha confiado en que el "Rostro Crucificado" nos anime a mirar a aquellos que "nos pasan inadvertidos", los "doloridos y suficientes", los que "desean y buscan".

 

"Somos una Semana Santa de interés turístico internacional que quiere ser patrimonio inmaterial de la humanidad. Nos importan los de fuera, para que vengan como turistas a contemplar la belleza de la Cruz. Pero la Cruz desnuda nos interpela por los que quieren venir y no pueden, por los que han venido y no cuentan", ha continuado.

 

A través de la descripción de los actos procesionales que se prolongarán hasta el Domingo de Resurrección, Argüello ha hablado de las "preocupaciones" de la ciudad. "En las Delicias se celebra la primera procesión", ha explicado, un barrio en el que viven "muchos inmigrantes" como en Pajarillos y Rondilla, algo que recuerda a "refugiados y perseguidos", a los que "salieron" y "no llegaron".

 

También hizo referencia al soterramiento en la procesión del 'Cristo atado a la columna' y su llegada a Pilarica. En este punto ha hablado del progreso de la ciudad, y ha citado la "alta velocidad" como ejemplo, para puntualizar que ese progreso "ha dividido". "Es una parábola de nuestro mundo: el progreso a costa de tantos", ha insistido.

 

La Peregrinación del Consuelo, ha continuado, "propone" el Vía Crucis. En este punto, ha advertido de que si se cayera en la cuenta de que la "causa de las causas" de la violencia doméstica, de la corrupción, de los abusos a menores y de menores, como de la injusticia, el terrorismo y las guerras, es el "pecado" (soberbia, codicia, ira, lujuria, envidia) se tomarían medidas legislativas, policiales y judiciales, se pondría en marcha programas educativos y preventivos, si bien se reconocería que "no basta".

 

"Apelar a la condición humana sería lamento absurdo, si esa condición frágil y pecadora no recibiera la inmensa merced y consuelo del perdón que promueve sanación, restitución y un nuevo inicio", ha explicado.

 

También ha hecho referencia a aquellos que pasan hambre, pidiendo una "nueva cruzada", una movilización "general" de toda la "cristiandad" y de todo el mundo "civilizado", para liberar esos "sepulcros vivientes" de Cristo que son los millones de personas que "mueren de hambre", de "enfermedades" y de "miseria".

 

"Ésa sería una cruzada digna de ese nombre, o sea, de la cruz de Cristo. Eliminar o reducir el injusto y escandaloso abismo que existe en el mundo entre ricos y pobres es la labor más urgente que este tiempo de revolución tecnológica", ha puntualizado.

 

Argüello ha exprimido su discurso para continuar hablando de placer y dolor. "El rito con el que vamos descubriendo la cruz en la liturgia ha de ir acompañado por el descubrimiento existencial del dolor de amor, del sentido del sufrimiento y también de su misterio y sinsentido, que tiene lugar en la de todos y cada uno de nosotros", para pedir, llegado a este punto, buscar un punto de apoyo para el diálogo entre la Iglesia y la "cultura dominante".

 

"Hemos de tratar de averiguar dónde reside la raíz del problema y descubrir que tal vez exista un punto de apoyo para el diálogo. Ese punto común puede estar en la experiencia universal de que, en esta vida, el placer y el dolor se suceden el uno al otro con la misma regularidad de los días y las noches. Placer y dolor se contienen el uno en el otro de manera inseparable", algo que el hombre busca "desesperadamente" separar, ha continuado, para incidir en que "por fin" la "cruz de Cristo" rompió esa "cadena".

 

"No es la imposibilidad de explicar el dolor lo que hace perder la fe, sino la pérdida de la fe lo que hace inexplicable el dolor. Cristo no ha venido para aumentar el sufrimiento humano o para predicar la resignación a éste; ha venido para darle un sentido y anunciar su final y su superación", ha reflexionado.

 

PARÁBOLA

 

Argüello ha rematado su pregón puntualizando que al igual que en Semana Santa el templo "sale a la calle" hay que seguir saliendo "todo el año", a "cara descubierta", en el ejercicio de la "caridad social".

 

"Los ritos que vamos a vivir en estos días no tienen un significado meramente histórico o moral -conmemorar unos hechos, exhortar a imitarlos-, sino que tienen un significado místico", ha continuado para finalizar exhortando a que la procesión se haga también hacia lo "profundo" para "descubrir" el nombre más "íntimos": "somos hijos"; una procesión hacia lo "alto" para acoger el don que "nos renueva".

 

Ha sido el propio alcalde de la ciudad, Óscar Puente, el que ha presentado al pregonero, recordando como la tradición arrancó en 1948 con Francisco de Cossío en el Teatro Zorrilla y como ya, en 1998, después de recorrer Iglesias, teatros y otros lugares se asentó en la Catedral.

 

Puente ha incidido, en su breve discurso, en el silencio como "seña de identidad" de la Semana de Pasión de Valladolid, unido a la "sobriedad" y el "recogimiento", unas características "representadas" en la "Cruz desnuda" que ha presidido el acto y que ha concitado a numerosas autoridades de la vida social, política, económica y religiosa de la ciudad.