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Aparente tranquilidad en el tanatorio El Salvador de Valladolid, tras el 'caso Ataúdes'

Imagen del tanatorio El Salvador en la mañana de este viernes.

La actividad sigue en la empresa funeraria tras las catorce detenciones por un supuesto delito de estafa.

La vida sigue en el Tanatorio El Salvador, en Valladolid. O más bien la muerte, para ser más exactos. Tras el escándalo surgido este jueves con la detención de catorce personas por un delito de estafa continuada al detectar que empleados funerarios incineraban a los fallecidos en ataúdes más baratos que los adquiridos por las familias, el silencio era sepulcral entre los trabajadores de esta conocida empresa de servicios funerarios.

 

Por supuesto que no han atendido a los medios de comunicación. Derivan al comunicado que Grupo El Salvador remitió este jueves en que responsabiliza de las irregularidades con los ataúdes a un extrabajador que “chantajeó” a la empresa. Pero su actividad continúa. Sin ir más lejos, este viernes al mediodía atendían a sus clientes y en sus instalaciones ubicadas en el 21 del Paseo del Cementerio disponían de tres duelos, anunciados en el vestíbulo principal por tres esquelas. La Policía Nacional ya se había retirado, tras la operación efectuada este jueves.

 

La propia delegada del Gobierno, Virginia Barcones, confirmaba en rueda de prensa que la actividad se seguirá “prestando”. “No se puede bloquear”. Barcones informó a los medios de comunicación sobre la Operación Ignis, en la que se han incautado “un millón de euros, ocho ordenadores, un servidor y un gran volumen de documentación”.

 

La tranquilidad es aparente en el tanatorio El Salvador, el más grande de los ocho que tiene distribuidos por toda la provincia (Valladolid, Mojados, Medina de Rioseco, Peñafiel, Tudela de Duero, Montemayor de Pililla y Tordesillas). Una mujer que desciende por la escalinata, habla con una acompañante. “Hay nervios en los trabajadores, es normal. Menuda la que se ha montado”. Otros hablan de "incredulidad".

 

Otro vecino de Valladolid, que ha acudido a dar el pésame a un amigo por la defunción de un familiar, estalla: “Es indignante. Que alguien pueda jugar con el dolor de las personas, en momentos como estos… Ojalá que paguen  por lo que han hecho”, dice visiblemente molesto. En un grupito que se ha formado en el aparcamiento también se habla de lo mismo. Una mujer de avanzada edad no conoce el caso, y un joven se lo relata. A continuación apostilla: “si me pasa a mí algo así con un familiar no sé lo que hubiera hecho”, para cerrar la conversación diciendo: “a saber con cuántos lo habrán hecho”.

 

No obstante, la normalidad es la tónica que predomina en el tanatorio. El familiar de uno de los fallecidos confirma a este diario que “no hemos notado nada extraño, el trato ha sido exquisito”. Los catorce detenidos por esta presunta estafa “pasarán a disposición judicial lo antes posible”, según ha confirmado el Jefe de la Policía Nacional de Castilla y León, Jorge Zurita.

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