Antoñito: “Sergio hace poco era jugador y entiende un poco más al futbolista"

El lateral del Real Valladolid repasa en esta entrevista con TRIBUNA su trayectoria, la figura de Luis César Sampedro en su carrera y la actualidad blanquivioleta, en la que será protagonista tras la lesión de Moyano.

Antoñito posa en Zorrilla. D.LOZANO

El ascenso del Real Valladolid a Primera derivó la temporada siguiente en el debut de muchos jugadores en Primera. Entre ellos se encuentra Antonio Jesús Regal Angulo (24/12/1987; Herrera, Sevilla), más conocido como Antoñito, que se estrenó en el partido contra el Levante en casa.

 

A punto de cumplir 30 años, el andaluz logró por fin su sueño de jugar en la máxima categoría del fútbol nacional. Un trabajo recompensado, y es que antes se forjó durante siete temporadas en Segunda B, una en Tercera y cuatro en Segunda. En la última llegó a Zorrilla para besar el santo, ya que consiguió el ascenso a la primera, después de decir ‘adiós’ a Luis César Sampedro, a quien conoce bien, y ‘hola’ a Sergio González, de quien solo tiene buenas palabras, a pesar de no jugar tanto como la campaña pasada.

 

Compite por la titularidad en el lateral derecho con Moyano, un jugador con el que ya jugó en el Almería B, en Segunda B, y lo hizo por delante de él; es decir, como ha venido haciendo en la mayoría de los últimos partidos con el Pucela. Esa posición no es nueva y, gracias a ella, pudo estrenarse como goleador en Primera en Sevilla, muy cerca de Herrera, su localidad, donde el verano anterior le pusieron una calle. Y, ahora, la lesión de su compañero le ha abierto las puertas de la titularidad en el lateral derecho. Cosas de la vida.

 

Es consciente de que el equipo sufrirá, aunque de momento está haciendo los deberes. Todo lo positivo parece que se ha juntado, ya que la llegada de Ronaldo ha revolucionado Zorrilla. Eso sí, Antoñito tiene los pies en el suelo con el curso y asegura que habrá cambios con el nuevo presidente.

 

De todo ello, y más, habla de manera distendida y con su gracia natural en esta entrevista con TRIBUNA.

 

PREGUNTA: Siete temporadas en Segunda B, una en Tercera, cuatro en Segunda y ahora en Primera. ¿Duro camino?

RESPUESTA: Sí, pero a la vez también lleno de orgullo. En Segunda B y Tercera te curtes y sabes el esfuerzo que hay que hacer para llegar.

 

P.: Debutó en el fútbol profesional en Salamanca a los 20 años con el Polideportivo Ejido de la mano de Luis César Sampedro. ¿Qué recuerdo tiene?

R.: El míster me dio un premio porque estaba entrando en muchas convocatorias, aunque entré con un 3-1 o 4-1 [el partido acabó 4-1].

 

P.: ¿Ha vuelto a la ciudad?

R.: Sí. Cuando voy a visitar a amigos y paso por El Helmántico… Tengo cierto cariño al campo y me hace especial ilusión.

 

P.: Esa misma temporada jugó en el Melilla.

R.: Sí. Me llamaron para jugar en Segunda B, donde no había jugado nunca, y me apetecía coger la experiencia de la categoría para volver al Poli Ejido en Segunda, pero ese año bajó.

 

P.: Su llegada a Valladolid supuso cambiar de submeseta y ‘cruzar’ a la otra mitad de España. ¿Qué tal la adaptación?

R.: Alfaro y Rodri me hablaron muy bien de la ciudad. Mi novia también se ha adaptado bien, aunque un poco menos por el frío (risas). Ya somos un poquito de Pucela y nos vamos acostumbrando.

 

Es muy fácil vivir aquí

 

P.: ¿Qué es lo que más les gusta de Valladolid?

R.: Hay muy buena gente en la ciudad; vivo en un barrio en el que tenemos buenos vecinos. Es muy fácil vivir aquí. En el vestuario tenemos el grupo de los croqueteros, vamos de tapas y pasamos ratos buenos.

 

P.: ¿De dónde sale lo de ‘croqueteros?

R.: De las mujeres, que les gustan mucho las croquetas.

 

P.: ¿Van a algún sitio específico a comerlas?

R.: Vamos mucho al bar de Borja, pero también a más lugares. En general, están buenas todos los sitios.

 

P.: ¿Qué es lo que más echa de menos de su tierra?

R.: Mi familia y amigos. Perderme a mi abuelo y a mi sobrino, que tiene cuatro años y no le he visto crecer… Es lo que más echo de menos de Herrera.

 

P.: Está muy arraigado a Herrera, tanto que este verano le pusieron una calle allí.

R.: Voy menos de lo que puedo porque no merece la pena ir en los días libres por la distancia, así que aprovecho para ver el norte. Pero me encanta mi pueblo, aunque me fui de pequeño a Málaga. Con lo de la calle sentí mucha satisfacción.

 

ANTOÑITO, DURANTE LA ENTREVISTA. D. LOZANO

 

UN VIEJO CONOCIDO

 

P.: Aquí se encontró con Luis César, quien confió en usted. ¿Cuánto de importante fue para su llegada?

R.: Mucho, aunque antes tuve contactos con Miguel Ángel sin saber el entrenador. Cuando vino Luis César no dudé en el proyecto.

 

P.: El equipo no funcionó con él y con Sergio sí. ¿Le dolió su marcha?

R.: Sí, claro. Cuando tienes cierto cariño con una persona, siempre te duele un poco.

 

P.: ¿Qué cambió con Sergio?

R.: El chip. Sergio hace poco era jugador y entiende un poco más al futbolista. Sabe lo que este necesita y cómo competir en Primera.

 

P.: Su papel varió desde la llegada de Sergio. ¿Cómo lo llevó?

R.: Sergio es muy claro y yo soy un tío de club. Siempre estoy disponible cuando el míster me lo pide.

 

P.: Pese a todo, participó en ese tramo final y pudo festejar bien el ascenso.

R.: Jugar la final fue un premio por todo el año y lo agradezco.

 

Ver a una ciudad tan volcada con el equipo fue una cosa que me quedó loco

 

P.: No se quitó la camiseta de Alberto ‘Habilidoso’ en la fiesta…

R.: Me llevo muy bien con él y, como decía que no iba a estar este año tanto con nosotros, le pedí una camiseta suya para ponérmela. Fue un pequeño homenaje a un tío de club que lleva aquí mucho tiempo.

 

P.: ¿Con qué se queda de la fiesta del ascenso?

R.: Con la gente. Ver a una ciudad tan volcada con el equipo fue una cosa que, muchas veces cuando lo pienso, me quedó loco. Fue una cosa bonita para llevártela a la tumba.

 

ANTOÑITO, CON LA CAMISETA DE ALBERTO JUNTO A GUILLE LARA. SERGIO SANZ

 

PROFETA EN SU TIERRA

 

P.: Moyano le ha ganado la batalla por el momento. ¿Cómo llevan la competencia?

R.: Nos conocemos del Almería B y de enfrentarnos en Segunda B. Competimos por un puesto, pero sabemos que decide el míster. Si uno lo hace bien, lo hará por todo el equipo.

 

P.: Tuvo su oportunidad por delante de él. ¿Cómo se encontró en esa posición?

R.: Quitando dos años de Segunda, siempre había jugado de extremo y, curiosamente, la dupla de la banda derecha en el Almería B éramos Javi y yo. Nos entendemos bien.

 

P.: En ella llegó su estreno en Primera y después como goleador en su tierra. El de este último, ¿fue el guion perfecto?

R.: Si uno sueña, es imposible que salga mejor. No me esperaba marcar tan pronto en Primera porque no soy mucho de meter goles. Llevaba cinco temporadas en Segunda y solo marqué un gol, así que la estadística ahora mismo es buena (risas).

 

P.: Pese a que su familia es bética, cumplió con su palabra y lo celebró. Corrió, señaló hacia arriba y realizó un corazón con las manos. ¿Lo tenía pensado o le salió en el momento?

R.: Mi novia y sus amigas son muy pesadas (risas). Me dijeron que el primer gol que metiera se lo dedicara a ella, y la verdad es que siempre está conmigo en las buenas y en las malas. Además, estaba mi familia en esa esquina. Fue la portería perfecta.

 

P.: ¿Es de los que guarda las camisetas cuando debuta en una categoría o marca su primer gol en ella?

R.: Sí. Tengo esas dos.

P.: ¿Suele intercambiar con rivales?

R.: Si son amigos, sí.

 

P.: ¿Y con alguno del Real Madrid?

R.: Con Odriozola. Quería una y me daba igual el jugador porque son todos buenísimos. Estaban todos cogidos, le vi pasar de largo y se la pedí (risas).

 

A lo mejor [Vinicius] tiene prima y por eso se lo apuntaron

 

P.: ¿Qué tal su primera experiencia personal en el Bernabéu?

R.: Un sueño. Ves al Madrid en Champions en ese campo y te quedas flipado, pues jugar en directo… Y más en un partido en el que había ambiente. Estuvimos muy cerca de conseguir algo positivo y hacer algo histórico.

 

P.: Una pena el resultado.

R.: Te meten un gol de rechace, así que imagínate cómo estábamos de jodidos. El equipo salió fortalecido después de competir ante el mejor equipo de Europa.

 

P.: Se generó mucho ruido con Vinicius al darle el gol. ¿Se lo habría dado usted?

R.: Para nada. El gol es de Kiko. A lo mejor tiene prima y por eso se lo apuntaron (risas).

 

P.: Por el rato que pudo tenerle delante, ¿cree que tiene tanto potencial como están vendiendo?

R.: Cuando el Madrid paga 40 millones por un futbolista, algo tendrá. Tiene que seguir madurando, entrenando con los mejores y acoplarse a LaLiga.

 

P.: Ha disputado siete partidos. ¿Qué jugador es el que más le ha sorprendido de los que se ha enfrentado?

R.: Todos son muy buenos. Cuando, por ejemplo, ves que a Modric o Kroos no se les escapa ningún control, te quedas impresionado. Es otro nivel y no puedes fallar porque a la mínima te marcan.

 

P.: De los que todavía no ha jugado contra ellos, ¿a quién tiene ganas de plantar cara?

R.: No tengo ganas a ninguno en especial. Al que se las tenía era a Cristiano, que se fue este año.

 

ANTOÑITO, EN ZORRILLA. D. LOZANO

 

RONALDO

 

P.: Aunque esta sea su segunda temporada, el club ha cambiado desde la llegada de Ronaldo. ¿Cómo afrontó la noticia de tenerle como presidente?

R.: Al principio pensé que era un bulo y algo de cachondeo. Cuando vi que era verdad, me entró ilusión por tenerle de jefe. Para muchos ha sido nuestro ídolo.

 

P.: ¿Notan ya su mano?

R.: Es muy pronto para darnos cuenta de lo que está haciendo. Ha venido para mejorar el club y poco a poco se irán viendo los cambios.

 

Dije de cachondeo a Ronaldo que en la picadita del Bernabéu quería ser como él

 

P.: Sus compañeros destacan de él la cercanía. ¿También usted?

R.: Siempre está dialogando con nosotros y contento. Todavía no le he visto triste. Es uno más.

 

P.: Al jugar un poco más ofensivo y ser defensa, ¿le dio algún consejo?

R.: No hemos hablado de eso. Le dije de cachondeo que en la picadita del Bernabéu quería ser como él (risas).

 

P.: La afición está ilusionada con el brasileño y con los resultados del equipo. ¿Usted es de los que quieren seguir soñando o de los que prefieren mantener los pies en el suelo?

R.: Tengo una frase que es ‘nunca dejes de soñar’, que es perfecta para nosotros. Mientras tengamos los pies en el suelo, somos un equipo competitivo. Hay que pisar fuerte la tierra para después intentar soñar.

 

P.: Sinceramente, ¿esperaban contar con 17 puntos tras 12 jornadas?

R.: Llegamos a Primera sabiendo que íbamos a sufrir. Si sacamos los máximos puntos posibles a final de temporada, serán menos los que tengamos que sumar después.

 

P.: ¿Qué deseo pide para esta temporada?

R.: La permanencia. Es el primer objetivo y no tengo otro en mente.