Ante un secuestro virtual... ¡cuelgue!

La Policía Nacional alerta sobre un grupo de estafadores que actúa desde Chile y que elige números al azar para hacer creer a sus víctimas que han raptado a su hijo.

CONSEJOS BÁSICOS DE LA POLICÍA

 

1. Si recibe este tipo de llamadas, corte la comunicación, desconfiando cuando proceden de números privados o desconocidos, sin alarmarse por lo que le manifiesten ni facilitar dato alguno sobre si mismo o familiares, menos aún de los que están ausentes en ese momento.

 

2. A continuación, comprobar que el supuesto secuestrado se encuentra en perfecto estado.

 

3. Seguidamente poner los hechos en conocimiento de la Policía Nacional a través del 091 e interponer una denuncia, facilitando al dar cuenta de los hechos el máximo de datos útiles para la investigación.

¿Qué ocurriría si le llaman y le dicen que han secuestrado a su hijo?. Si no tiene ningún hijo, la llamada seguramente termine al instante. Pero si lo tiene, y se lo confirma al interlocutor misterioso que le avasalla telefónicamente, acaba de caer en una estafa: el secuestro virtual exprés.

 

El 'modus operandi' es siempre el mismo. El delincuente elige un número de teléfono cualquiera, normalmente un fijo, y llama. Una vez que se ha descolgado el teléfono surge una cascada de amenazas. No obstante, su objetivo es convencerle de que debe hacer un ingreso inmediatamente en una cuenta bancaria que él le facilita porque tiene secuestrado a su hijo. Pero la verdad... es que nada de todo esto es cierto.

 

Según indican fuentes de la Policía Nacional, las víctimas generalmente son españolas porque las del resto del continente sudamericano ya no 'muerden el anzuelo'. Se habla el mismo idioma, el castellano, lo que facilita la operación. "Se ha detectado que en Salamanca los secuestros provienen mayoritariamente desde centros penitenciarios chilenos", explican.

 

Generalmente, los supuestos secuestradores realizan llamadas por la tarde, -entre las 16:00 y las 23:00 horas-, desde teléfonos ocultos o con el prefijo 0056 (Chile), e intentando desde el primer momento intimidar a la víctima para que les facilite más información sobre el supuesto familiar secuestrado y hacer más creíble la situación. El objetivo es que, ante frases como "mamá, estoy secuestrado" o "me quieren matar", la víctima no pueda colgar para comprobar la veracidad de los hechos y pague el rescate que oscila entre los 1.000 y 10.000 euros.

 

Para darle más credibilidad a la amenazas, los delincuentes, con marcado acento sudamericano, además de identificarse como miembros de bandas criminales, llegan a imitar la voz de los familiares que dicen tener secuestrados, durante apenas unos segundos para evitar que las víctimas descubran el engaño, y recurren a efectos sonoros para generar terror.