Andrés San José, la voz del baloncesto en la radio de Valladolid

Su estilo, inconfundible. El baloncesto, su pasión trasladada a las ondas. Durante casi dos décadas, Andrés San José Escribano impregnó de emoción las transmisiones deportivas del Club Baloncesto Valladolid. Esta es su historia.

LA RÁFAGA:

 

Un sonido radiofónico: Cuando sonaba la sintonía previa a empezar las retransmisiones me parecía música celestial.

 

Un momento radiofónico: El fallecimiento en un accidente de Juan Pascual. Yo estaba de viaje a San Sebastián para transmitir un partido y por entonces no había móviles. Tenía que llegar al hotel para llamar a casa y decir que estaba bien. Pero ese día por la radio estaban comentando que había muerto un periodista de la Cope en accidente de tráfico. Mi mujer se subía por las paredes hasta que recibió mi llamada. Ese momento me impactó porque luego tuve que hacer por la tarde la transmisión del partido conociendo esa noticia.

 

Una anécdota divertida: Salimos de un partido de la Korac en Cantú y había caído una nevada tremenda. Al salir del pabellón, el autocar nos esperaba junto a los jugadores en la esquina contraria a la puerta de los vestuarios. Un compañero de El Norte, Carnero de Llano, le dijo al conductor que los vestuarios estaban al otro lado y entonces el autocar dio la vuelta. Pero nadie había avisado, de tal forma que los jugadores cruzaron toda la cancha para salir por la puerta donde estaba antes el autocar. Sabonis acababa los partidos completamente cojo y al llegar y no ver el autocar preguntó; le dijeron que tenía que dar la vuelta con la nieve por los tobillos y al llegar de nuevo al autocar le empezó a pegar una bronca al conductor del tamaño de su cuerpo (2,20). El hombre señaló al periodista como el causante del lío y, después de un silencio, salía por su boca de todo.

 

Una noticia que le hubiera gustado contar: Que el Fórum (Valladolid Club Baloncesto) había ganado la Liga o la Copa Korac, que estuvimos a un paso de jugar la final tras perder la semifinal con Il Messaggero de Roma.

 

La radio en una palabra: Ilusión. La radio es ilusión.

Andrés San José fue jugador y entrenador de baloncesto, pero llegó a la radio y entró en las retransmisiones deportivas como un auténtico torbellino. Su estilo le diferenciaba del resto y durante muchos años únicamente él transmitía los partidos del Club Baloncesto Valladolid (con sus respectivas denominaciones comerciales). Conoce todas las canchas españolas y ha viajado por Europa contanto y cantando canastas, triples y mates. Fue el azote de los árbitros y nunca ocultó su pasión por Valladolid.

 

Esa misma pasión le pudo colocar el apelativo de forofo, pero si lo era siempre tenía un sentido positivo. Le dolían las derrotas del Valladolid, pero mucho más las injusticias arbitrales. Tanto que cuando el arbitraje no le gustaba colocaba el calificativo de "adobe" que le hizo tremendamente popular entre sus seguidores, que fueron muchos.

 

Andrés San José aterrizó en la radio en la temporada deportiva 80-81. Ligado al baloncesto de cantera, era entrenador del colegio Lourdes y en su equipo jugaba Julio Mozo, hijo del entonces director de la Cadena Cope y también uno de los protagonistas de Las Voces de Valladolid. Necesitaban un narrador para el baloncesto y Andrés era la persona adecuada por sus conocimientos. Sin embargo, su debut radiofónico fue en una transmisión deportiva de fútbol, de un partido del Real Valladolid que le abría la puerta a lo que él define como "una experiencia increíble".

 

Desde entonces, dieciocho años en la Cope, cuatro en Onda Cero, dos más repartidos entre Radio Intereconomía y Punto Radio para completar una trayectoria que se cerró en cuanto a retransmisiones pero sigue abierta porque colabora con Onda Cero semanalmente en las tertulias de baloncesto. Testigo de la explosión del basket en Valladolid, con la transición entre Huerta del Rey y el polideportivo Pisuerga, echa de menos la cercanía de la radio de entonces con respecto a la que se hace en la actualidad. "Se ha despersonalizado", asegura culpando a las cadenas de haber transformado el modelo. 

 

ESTILO INCONFUNDIBLE

 

Pero Andrés San José aportaba a la retransmisiones deportivas un punto ácido y gracioso que le diferenciaban del resto. Tanto que una señora le confesó que no le gustaba el deporte pero que utilizaba los partidos que él radiaba como terapia para superar su enemistad con la tarea doméstica de planchar porque se divertía. "Eso para mí era increíble". De su boca salieron palabras que se acuñaron en el lenguaje del baloncesto local como adobe, membrillo, artista o ese sinverguenza, deportivamente hablando, que te invitaba a esbozar una sonrisa. "Mi mujer me decía que solo me faltaba la bufanda, pero yo no voy a negar que me apasionaba el baloncesto y el Valladolid, y quería que ganase mi equipo".

 

Hoy su equipo pasa por momentos difíciles que Andrés confía en remontar mientras rememora viajes, anécdotas, partidos y jugadores que marcaron una época en el baloncesto vallisoletano como San José la marcó con sus retransmisiones deportivas.