Alis, o cómo sobrevivir cuarenta años en el comercio minorista de Valladolid

El negocio familiar vallisoletano abre una nueva tienda en la Calle Librería para seguir ofreciendo el mismo trato cercano y personalizado a sus clientes.

El comercio minorista de Valladolid parece peligrar. Esas tiendas de barrio, en las que has comprado toda la vida, que conoces el nombre de quien está al otro lado del mostrador y te trata como si fueras de su familia. Ese comercio de proximidad se muere, devorado por las grandes superficies que ofrecen todo y de todo concentrado en un solo espacio. Pero igual que la aldea de Astérix, hay negocios que resisten ahora y siempre al invasor. Uno de ellos es Alis.

 

Alis es una tienda familiar vallisoletana abierta en nuestra ciudad desde 1976 y que inaugura este Noviembre un nuevo modelo de empresa: el 'gift store', en el que incluye firmas de regalos como Anekke, Top Model o Gorgeous; aromas como la estadounidenses Yankee Candle o la firma española Boles D'Olor; mochilas como las famosas Totto, Coolpack y Pepe Jeans; y una nueva sede de Loterías y Apuestas del Estado. 

 

"Es complicado, pero seguimos al pie del cañon", asegura su propietaria, Azucena Curiel. La receta es sencilla de decir, pero no de poner en práctica: "hay que cambiar con las nuevas tendencias, o entras en el juego o te mueres". Ahora mismo tienen plataforma online dentro de Amazon y están trabajando en abrir su propia tienda en Internet. "No es lo que buscamos porque apostamos por el comercio tradicional, pero hay que luchar bastante para poder seguir", sentencia Curiel.

 

La idea de este nuevo negocio de más de 200 metros es crear un espacio diferente en la ciudad capaz de ilusionar a cada uno de los miembros de la familia con productos adaptados a todas las edades, desde artículos para los más pequeños de la casa, pasando por adolescentes, universitarios que pasan constantemente por la puerta y adultos. 

 

Su secreto aseguran que es la atención personalizada, y como ejemplo ponen la venta de mochilas. Curiel señala como son "la única tienda" que ofrece mochila de sustitución; es decir, que cuando la tuya necesita una reparación, te entregan otra para que puedas continuar realizando tu vida normalmente mientras se realizan los arreglos oportunos. Unas reparaciones que también gestionan ellos mismos, poniéndose en contacto directo con el taller: "Damos una atención al cliente que el resto no dan. Lo que no puedes encontrar en internet o en otras tiendas".

 

LA CAÍDA DE LAS LOTERÍAS

 

Alis abrió por primera vez en 1976 en la Calle San Quintín en Valladolid siendo una pequeña empresa principalmente de papelería algo diferente y regalos. Años más tarde abrió simultáneamente otra sede cerca de Económicas y hace aproximadamente diez años decidieron crecer y apostaron por Carrefour Parquesol.

 

Su sueño de seguir creciendo les hizo crear este nuevo modelo de negocio en la calle Librería 11, una calle muy transitada ya que une la Plaza Santa Cruz con la Plaza de la Universidad. Un nuevo enclave en el centro de Valladolid diseñado por David Álvarez y Marimar Pozo, una pareja de diseñadores gráfico y de interiores respectivamente que estudiaron en ESI Valladolid y que han dado vida a este espacio.

 

Algo que no ha sido fácil, pues tiene que haber un espacio mínimo reglamentario entre administraciones de Loterías y Apuestas del Estado de 250 metros de separación "y tuvieron que venir a medir desde Madrid, porque es justo la medida" que les separa de la administración más cercana. A esto hay que añadirle el descenso de ventas causado por la crisis y la disminución de juego entre los jóvenes, "que busca más las apuestas por internet". "La mayoría de la gente es de una edad avanzada, los jóvenes juegan menos, aunque sigue habiendo alicientes como las campañas".

 

Así que ya sabe, si quiere jugar un décimo de la Lotería de Navidad, reparar su mochila, comprar una colonia o coger ideas para la carta a los Reyes Magos de sus hijos, Alis es el lugar al que debe acudir. Un pequeño reducto que ha resisitido ahora y siempre, desde hace cuatro décadas, al invasor.

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