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Valladolid

Alejandro Romero: "Ahora las cadenas son más despersonalizadas, echo de menos esa radio cercana"

Nuevo capítulo de Las Voces de Valladolid que analiza la trayectoria de Alejandro Romero, narrador en Onda Cero de los partidos del Real Madrid y muy crítico con las grandes empresas cuya política es la "del todo vale".

Publicado el 06.07.2014

En apenas tres años pasó de retransmitir los partidos del juvenil del Real Valladolid a dar el salto al mundial de Italia 90. Alejandro Romero, hoy narrador del Real Madrid en Onda Cero, jamás pensó que podría contar lo qué se vive en una final de Champions. Recuerda a sus tres maestros: Juan Pascual, Joaquín Prats y José María García, de los que aprendió todo en el siempre apasionante mundo de la radio deportiva. Echa de menos esa radio más localista que se ha perdido en las grandes cadenas y defiende a los profesionales del medio, a veces demasiado utilizados y vilipendiados. Ante el micrófono y cuando hay gol, Alejandro Romero pone la pasión y la locura de quien siente el veneno del fútbol.

 

¿Qué hay de verdad en la narración de un gol?

Todo. No tienes guión escrito y acabas narrando con el alma. No hay mayor transmisión y sensación de llegar con todos los sentimientos que en una narración de un gol.

 

¿Puede ser neutral quien retransmita un partido de fútbol?

Estamos obligados a serlo. Hay que ser justo con lo que vemos. Yo solo tengo unos colores: los blanquivioletas y me toca disimularlo. Hace unos días tuve que narrar el gol del Granada que le condenaba al Real Valladolid al descenso, y lo tuve que cantar como que ganaba la Copa de Europa. Hay que ser neutral, porque si no estás engañando a la audiencia. Hay que verlo sin ningún apasionamiento de los colores que no sea la emoción propia de la jugada y del fútbol.

 

¿Amigo de los futbolistas?

En mi época hice buena amistad con algunos. El futbolista es una persona y la relación existe. Pero es difícil conjugar la raya que separa la mistad del periodista y del futbolista, porque puedes perder la independencia, pero si no hay una relación cercana ni te miran. Los grandes futbolistas te tienen que conocer y tener ubicado, aparte de los jefes de prensa, que ese es otro tema, porque se han convertido en los auténticos guardias de tráfico del fútbol.

 

¿Por qué la radio?

Yo empecé en esto porque tenía un tío en Burgos que era corresponsal de Radio Nacional y me fui enganchando poco a poco. A mí me gustaba mucho el fútbol y por aquel entonces del Real Valladolid sabíamos lo que leíamos en el Marca y en el As y lo que escuchábamos por la radio. Me hice un gran seguidor del medio y así fue cómo me entró el veneno. Recuerdo el primer partido que escuché: fue un Sabadell-Valladolid que retransmitía Juan Pascual; a mí me pareció la quinta esencia.

 

¿Cómo fueron sus inicios?

En un partido del Real Valladolid juvenil en el viejo estadio. Todos me trataron muy bien y Yepes, el entrenador, me llevó al vestuario y me invitó a un café. Les debí de gustar porque esa misma tarde transmití el partido del Valencia, en el que el Valladolid ganó dos uno. Si en aquel entonces yo hubiera pensado que años después contaría la final de la décima del Madrid no me lo hubiera creído.

 

 

Una profesión tremendamente dura…

Muy sacrificada e injusta con los profesionales. No se nos valora lo suficiente y yo al menos me siento utilizado, porque servimos intereses empresariales, políticos… y cada vez más. Hay que saber los intereses a los que sirves, aunque desde luego también hay que intentar tener tu propia independencia, yo siempre he luchado por ella y me ha ido bien… a veces.

 

Ha tenido la fortuna de contar con maestros de altura

De quien más he aprendido fue de Juan Pascual, porque descubrí el periodismo en Radio Popular. También he tenido la oportunidad de trabajar con Joaquín Prat en aquel Tiempo de Juego que será inolvidable, junto a Brotons y Castellote. Por último, con García lo he vivido todo porque era un periodista muy punzante que quería ir hasta el fondo de todo. No te digo más que hasta entré en la casa de un jugador del Real Valladolid haciéndome pasar por el del Telepizza o vivimos en directo la destitución de Cantatore.

 

¿Qué queda de esa radio?

Queda poco, solo los profesionales. La radio ha cambiado mucho; antes era muy localista y ahora está copada por las grandes cadenas. Se ha perdido ese carácter local de esas emisoras que tenían plantillas muy amplias. Una época preciosa que fue la auténtica universidad de la radio y una verdadera familia; ahora las radios son más despersonalizadas. A mí me gustaba mucho más esa radio más cercana.

 

¿Cómo eran esas retransmisiones del Real Valladolid?

Las transmisiones locales eran el alma mater de los clubes de fútbol. Comenzábamos a narrar a las cinco menos cuarto y nosotros dábamos las menciones publicitarias, no había cuñas como tal. No parábamos de hablar hasta casi dos horas y media de después. Eran otros tiempos, otra radio.

 

¿La televisión ha hecho tanto daño?

Sí. Nos han cambiado los horarios y cada partido es a una hora diferente, ya no hay esa emoción en la que los goles se solapaban. También nos ha hecho mucho daño ese canon que, a veces, nuestras empresas no han pagado por entrar a los partidos de fútbol, hasta tal punto que muchas emisoras locales han retrasmitido desde la televisión sin ir al estadio. Estamos en la política del vale todo con tal de ingresar y eso nos está matando a los profesionales.

 

¿El medio agoniza?

No. No moriremos nunca. Porque siempre habrá una radio para contarlo, y un periodista para poder narrarlo. Y una narración en radio no tiene nada que ver con la televisión. Hay una diferencia brutal. La radio es mucho más caliente, más cercana, más improvisada.