Alcohol y menores citados en las Moreras en un nuevo botellón de carnaval

D.Á.

Desde antes de las 20 horas de este lunes 27 de febrero los jóvenes han empezado a acudir a la orilla del Pisuerga para beber; una práctica que, según advierte la Policía Municipal, es cada vez más precoz.

Disfrazados y cargados con bolsas de supermercado. Así, como si de un desfile se tratase, los jovenes llegaban al entorno de las Moreras para iniciar en este 27 de febrero, lunes de carnaval, un nuevo macro botellón en Valladolid. Un tema que preocupa a las autoridades por la suciedad y los contratiempos que genera, pero sobre todo un problema que ha desbordado el mero ámbito legal para convertirse en algo social ya que cada vez son más los pre adolescentes que acuden a estos actos.

 

En la esquina formada por la Avenida José Luis Arrese e Isabel la Católica confluian las dos corrientes de ocio. Una, la familiar, que acudían en dirección a la Cúpula del Milenio donde se organizaba un espectáculo de magia y espectáculo. Otra, la de esos menores que enfilaban la cuesta del parque canino que baja hasta el Pisuerga. En esa segunda riada de gente, sobre las 20:30 horas, rostros barbilampiños, menores disfrazados con atrevimiento y cargados con botellas de plástico preocupados en algunos casos por si eran sorprendidos por "la secreta". 

 

Cientos de personas ya estaban asentadas en el parque para las 21 horas. En una de las entradas dos policías municipales trataban de disuadir solicitando la documentación a quienes portaban alcohol, quienes se defendían ante la autoridad con la excusa de que la bebida había sido preparada por su madre. Pocos efectivos para frenar a todos los que, por los diferentes accesos, acudían al macro botellón.

 

"El problema es que cada vez son más jóvenes, niños de 12 o 13 años" advertían desde la Policía, resignados a que este lunes, cada año, suceda lo mismo. Y efectivamente valía con dar una vuelta por la zona para comprobar que así era, ante la sorprendida mirada de los viandantes. Queda mucha noche por delante, aprovechando que ni hoy ni mañana martes son días lectivos en el calendario escolar (los universitarios sí tienen clase, así como el resto de trabajadores), por lo que, en el mejor de los casos, la fiesta en las Moreras terminará sin casos graves de intoxicación etílica, con alguna pelea que no vaya a más, y con algún menor dando explicaciones a su familia por llegar a casa borracho con apenas 14 años.