Alberto de la Fuente, fotógrafo vallisoletano que opta a ser el mejor del mundo

ALBERTO DE LA FUENTE

"Este también es un premio para los clientes que confían en mí" asegura el profesional que comenzó a estudiar fotografía en 2011 y que ahora puede ganar el galardón Lente de Oro, considerado como los Oscar de la disciplina.

¿Qué se debe sentir al estar entre los mejores del mundo en tu especialidad? Es posible que alguna vez te hayas hecho esta pregunta. Quién ya no se la tiene que hacer es Alberto de la Fuente, fotógrafo vallisoletano que ha sido nominado a los premios Golden Lens (o Lentes de Oro, considerados los Oscar de la disciplina) como el mejor en la categoría de bodas.

 

"Al final todo el trabajo que conlleva una recompensa.También es un premio para los clientes que confían en mí en un día tan especial" reconoce Alberto, quien sabrá el 8 de noviembre si los expertos de Inspiration Photographers eligen su candidatura entre las 24 finalistas como ganadora en una gala que se celebrará en Brasil.

 

De la Fuente, de 38 años, comenzó sus estudios de fotografía en 2011. Es la primera vez que le nominan para este galardón aunque como afirma "tengo otros premios, el año pasado esta misma asociación nominó una de las bodas que hice, en Íscar, entre las 25 mejores del mundo". Y explica la mecánica: "Cada tres meses se mandan fotos, las valoran profesionales y se puntúan. En base a eso sacan los mejores".

 

ALBERTO DE LA FUENTE

 

Precisamente Íscar, con su castillo, es uno de los sitios que a su parecer dan "un plus" a las fotografías, gracias al paisaje. Al igual que el de Peñafiel, o el Museo de la Ciencia, uno de los lugares que le gustan a Alberto de la Fuente, por el juego con la arquitectura, a pesar de que reconoce que "me vale cualquier sitio, a las parejas nunca las digo de ir a un lugar específico sino que son ellas las que eligen y yo me acoplo, donde me lleven tengo que hacer buen trabajo".

 

¿CÓMO SON SUS FOTOGRAFÍAS?

 

El propio artista relata sobre su estilo que prefiere "buscar los momentos, no quiero posados ni que me miren" y pone el acento en imágenes emotivas por ejemplo "fotos donde los abuelos abrazan o besan a los novios, son las que más gustan, las que llegan al corazón y a las que más valor van a dar las parejas, es lo que más llega".

 

Tras una sesión, que comienza en las casas de los futuros cónyuges con los preparativos ("por la cantidad de nervios que hay se pueden sacar fotos muy naturales", dice sobre esta etapa) y termina en la discoteca, el fotógrafo se encuentra con unas "5.000 fotos" sobre las que hace un cribado para seleccionar entre "600 y 900, las que edito y envío a los novios". Entre esas también puede estar la que le conceda el premio al mejor del mundo. En noviembre saldremos de dudas.