Al Valladolid se le para el corazón en Zorrilla pero sobrevive para la vuelta (1-1)

Hernán Pérez se va de un jugador de Las Palmas. A.MINGUEZA
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Tras un comienzo dubitativo que puso el 0-1 favorable a Las Palmas en el marcador, Hernán Pérez hizo el empate y el Pucela jugó hasta el descanso como los ángeles. En la segunda parte, los de Rubi sobrevivieron tras las expulsiones de Chica y Timor.

FICHA TÉCNICA.

 

RESULTADO: REAL VALLADOLID, 1 - UD LAS PALMAS, 1. (1-1, al descanso).

 

ALINEACIONES.

 

VALLADOLID: Javi Varas, Chica, Rueda, Samuel, Peña, Álvaro Rubio (Omar, min.79), André Leao, Timor, Óscar (Mojica, min.59), Hernán Pérez (Chus Herrero, min.80) y Roger.

 

UD LAS PALMAS: Raúl Lizoain, David Simón, Aythami, David García, Ángel, Javi Castellano, Culio, Valerón (Santana, min.46), Roque Mesa (Momo, min.68), Viera (Vicente Gómez, min.70) y Araujo.

 

GOLES:

 

0 - 1, min.8, Araujo.

 

1 - 1, min.23, Hernán Pérez.

 

ÁRBITRO: Arias López (C. Cántabro). Amonestó a Leao (min.27), Óscar (min.30) y Peña (min.82) en el Valladolid; y a Simón (min.82) en Las Palmas. Expulsó a Chica por doble tarjeta amarilla (mins.44 y 75) y a Timor (min.57 y 80) por el mismo motivo.

 

ESTADIO: José Zorrilla. 19.100 espectadores.

Casi lo dejaba caer el Valladolid en la promoción del play off; “a corazón abierto”. Pero lo que se pudo ver este miércoles en Zorrilla fue más bien a corazón desbocado, acelerado, loco. Llámenlo como quieran. Es lo que tiene la liguilla de ascenso. Hasta los más jóvenes saben ya lo que es esto tras el ascenso con Djukic, pero habrá que saber pasar el trago en Gran Canaria, después de que el Pucela sobreviviera ante Las Palmas con 1-1 en el marcador, después de aguantar la recta final del partido con nueve jugadores por expulsión de Chica y Timor.

 

Pocas sorpresas en el once inicial. Ya decía Rubi que tenía pensadísimo el once desde hace unos días, y en este no estaba Mojica, al banquillo, ni Alfaro ni Jeffren, a la grada. Al fin volvió el Pucela a una alineación tipo, con Roger en punta escoltado por Hernán Pérez y Óscar, con tres centrocampistas por detrás. Pero los once guerreros casi eran lo de menos. Hasta el jugador más enclenque hubiera jugado como los ángeles con un estadio volcado, con más de 19.000 almas para la ocasión.

 

De hecho, la afición terminó por ser fundamental. Pese a que el técnico tenía en mente el once desde hacía tiempo, Paco Herrera comenzó ganándole la partida. Es así. El Pucela se vio sobrepasado por las circunstancias, con un centro del campo formado por Leao, Rubio y Timor que no terminaba de carburar. Las ganas de los amarillos, y un diamante en bruto llamado Araújo, hicieron el resto.

 

Y es que Las Palmas ha llegado a este play off con eso que no ha tenido el Valladolid por ahora. Ilusión, ganas de comerse al contrario en busca de un regreso épico a la Liga de las estrellas. Así las cosas, entre la lluvia, el crack argentino percutió a Varas tras la pasividad de una defensa que dejó helado a Zorrilla.

 

Pero entre sudamericanos andaba el juego, y los blanquivioletas tienen a uno muy bueno en sus filas. Un tal Hernán Pérez que él solo se echó al equipo a las espaldas en ausencia de otros como Óscar González. Regate por aquí, por allí, intento picarla, ahora tiro un caño. Hasta que, cuando peor lo pasaba el Valladolid, el extremo hizo un precioso empate que ponía el 1-1 en el marcador.

 

Desde ese momento, Zorrilla vivió los mejores 25 minutos de fútbol en lo que va de temporada. Como si de un gigante dormido se tratase, las cosas comenzaron a funcionar. Timor tocaba, Peña subía la banda y Leao robaba balones que daba gusto. El canario quedó enjaulado, pero consiguió escapar a vestuarios sin mayor perjuicio. Quedaba la segunda mitad.

 

Precisamente aquí estaba reservado lo mejor. Una afición metida, el trencilla Arias López con ganas de ‘bailar’ y un escenario idóneo para ello. Si bien el Pucela volvió a agarrar la manija del partido, se rebajó el pistón y Las Palmas dejó de sufrir respecto a lo que fue la primera mitad, de manera que los goles parecían lejos de hacerse realidad.

 

Poco a poco, el juego comenzó a ponerse brusco, precipitado, y lo cierto es que el Valladolid no supo imponer esa autoridad que debía como equipo local. Mientras la afición seguía haciendo un esfuerzo desde la grada, el equipo notó el cansancio y el mal estado del terreno de juego. Hasta que se montó el lío. Primero el árbitro evitó pitar dos posibles penaltis de Roger y Óscar, si bien el segundo pareció un claro piscinazo, y llegó entonces el momento de las rojas. El tan temido momento.

 

Chica se jugó una fuerte entrada con amarilla en su haber. Roja. A la calle. Más de uno se echó la mano al cuello. Timor. Otra tarjeta. Otra roja. Desfilando por el camino que había marcado el defensa. Tocaba aguantar diez minutos con dos menos, toda una hazaña.

 

Pero este Valladolid parece tener un algo, quizá la afición, puede ser suerte, a lo mejor la testiculina de los jugadores. La cuestión es que sin sufrir en exceso los de Rubi consiguieron aguantar el chaparrón para dejarlo todo para Las Palmas, mientras la grada terminaba de abuchear y pitar al árbitro, que terminó por desquiciar a todo el mundo. Gran Canaria espera, y allí sí que no podrá salir el Valladolid a especular.

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