"Ahora somos moradores de este espacio y sería ilegal que nos sacaran por la fuerza"

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La Molinera pretende convertirse en un centro social de referencia en Valladolid para promover iniciativas vecinales relacionadas con la cultura, fomentar la participación y la solidaridad, y "tejer redes" en torno a la defensa de los derechos fundamentales. La incógnita es cuál será la reacción del propietario del inmueble, y si lo permiten las autoridades.

La Perla, el edificio donde se ubicaba hasta hace un año y medio el hotel cinco estrellas Marqués de la Ensenada, añadió desde este sábado 30 de junio de 2018 una nueva página a su historia, de más de 150 años. Y es que un grupo de personas, de número sin concretar, ha ocupado el inmueble con el objetivo de levantar sobre el destartalado local un centro social que sirva de referente cultural y de activismo, con el objetivo de involucrar a los vecinos y favorecer la participación de estos en movimientos sociales. 

 

Pero si esta iniciativa tiene o no futuro dependerá de varias decisiones. Por un lado la del propietario, que en enero de 2017 cerró dejando, de la noche a la mañana, deudas con trabajadores y proveedores y, sobre todo, con la Seguridad Social. Por otro, la de Ayuntamiento y Delegación de Gobierno, de quienes dependen Policía Municipal y Nacional, y que serían los encargados de llevar a efectos una posible decisión judicial al respecto, si la hubiese. 

 

Dentro del Marqués de la Ensenada atiende la llamada de TRIBUNA VALLADOLID Darío López, que hace las veces de portavoz de La Molinera, durante la tarde noche de este sábado 30 de junio. Él explica cuáles son los detalles de esta iniciativa.

 

TRIBUNA¿Qué es La Molinera? ¿Cuánta gente la formáis?

DARÍO LÓPEZ: La Molinera es un proyecto de centro social, un espacio que se ha ocupado ya que consideramos que era legítimo entrar en este espacio. Las razones, que es patrimonio de la ciudad y se ha dejado venir abajo los dos últimos años. Y más atrás, ya que nos vamos a 2006, cuando esto adquiere una licencia para hacer un hotel de lujo, cambian la estructura y hacen lo que quieren. El edificio es de los años 50 del siglo XIX, lo que fue la fábrica de la Perla y que estuvo funcionando como una harinera.

Por cuestiones de seguridad no podemos decir el número de personas que estamos dentro del edificio, ha fluctuado, entran y salen. Que supieran en qué consistía esto antes de hacerlo público, hablamos de un buen número de decenas de personas. Somos un grupo de gente que nos conocemos de diferentes movimientos sociales, movilizaciones de todo tipo por derechos y libertades, y llevamos trabajando con la idea de entrar aquí cuatro o cinco meses.

 

T: ¿Cuál es el perfil de las personas que estáis dentro?

D.L.: Es bastante plural. Con la iniciativa de entrar estamos sobre todo gente joven, también han venido señores pero no les vamos a hacer pernoctar en el suelo como estamos nosotros. Dentro estamos estudiantes y trabajadores jóvenes, pero esperamos que participe todo tipo de gente, de toda concición.

 

T: ¿Consideráis que vuestra acción es legal?

D.L.: Hablaría de alegal. Es el juez el que tiene que decirlo, hay muchos centros sociales que funcionan a lo largo y ancho del Estado, y muchos están tolerados por ayuntamientos. En otros casos, el propietario se pone en contacto para que las personas que están dentro se encarguen. Tratamos de recoger la herencia de los centros sociales, pero a la vez no nos vinculamos a ninguno. Creemos que hay que dar una vuelta de tuerca más.

Del propietario no sabemos nada. La Policía ha tomado los datos de un compañero y entendemos que se abrirá un procedimiento judicial. Entendemos que es legítimo independiemente de las leyes. Queremos prestar un servicio al barrio y asumimos el peligro legal.

 

T: ¿Es posible abrir las puertas sin que eso suponga que os saquen por la fuerza?

D.L.: En ese caso sería un desalojo ilegal. Ahora somos moradores de este espacio, hay identificada una persona, y si no hay una orden judicial para que entren sería ilegal. No tenemos miedo, no nos gustaría que lo hiciesen y creemos que sería un error político. No creemos que vayan a entrar por la fuerza. Estamos cerrados, y no hemos podido abrir a la gente por eso, para que no nos desalojen, ya que se producen desalojos ilegales y no ocurre nada. Nos preocupaba más que nos pudiesen multar por la Ley Mordaza que por la usurpación.

 

T: ¿Cuáles son vuestros planes para este lugar?

D.L.: Tenemos algunas ideas acordes a las posibilidades, pero no queremos cerrarnos. Hay que pensar cómo se distribuyen los espacios. Nos parece importante que haya salas de reuniones. También crear una biblioteca con libros donados, una pequeña sala de estudio y consulta, y un comedor popular. Otras de las cosas en las que estamos de acuerdo es en hacer una tienda de ropa de intercambio, tenemos además un montón de perchas del hotel. Se busca fomentar la solidaridad entre vecinos. Se puede hacer teatro, proyecciones de cine, talleres de todo tipo, crear un pequeño gimnasio, conciertos en acústicos, montar una radio, una asesoría legal laboralista, organizar reuniones de afectados, de plataformas como Stop Desahucios o de defensa de la sanidad... Todo gratuito y abierto a todo el mundo. Es fundamental. Esto no parte con la idea de que nadie se lucre. 

 

T: ¿Planteáis la opción de que sea un alojamiento para personas en riesgo de exclusión?

D.L.: En principio no queremos que sea un lugar donde pernocte gente. No queremos que sea solución habitacional para nadie.

 

T: Estáis abiertos a la participación de los vecinos, a los que invitáis a sumarse. ¿Qué respuesta esperáis obtener?

D.L.: Tenemos que empezar una rueda y reunirnos con las ascoaciones de vecinos de estos barrios para explicar el proyecto. Ahora estamos centrado en la limpieza y rehabilitación del espacio, pero nos está ardiendo el móvil con mensajes de cómo puede venir a ayudar la gente. Es muy importante que los vecinos participen, pero también entendemos que es un lugar de encuentro para activistas.

Existen centros de este tipo en todas las ciudades, en Valladolid han existido en el pasado, y creemos que es anormal que en una ciudad de este tamaño e importancia no exista un centro de este tipo. Son bien valorados por los vecinos, llamamos a que la gente no tenga reparo.

 

T: ¿Habéis tenido algún contacto con alguien del Ayuntamiento?

D.L.: De momento nada. El tema de la intervención policial del sábado por la mañana ha sido en términos generales correcta, ha tomado identificación de la persona que se hacía responsable. Lo que sí esperamos es que por parte de la Policía Municipal no haya hostilidad hacia el proyecto ni hacia las personas, ya que en otros sitios existe cierta hostilidad. Que se entienda que hemos venido a respetar el espacio, y no a destruirlo. Y por parte de la Policía Nacional también, que tengan una actitud que no sea de hostilidad.

Aún no hemos visto reacciones políticas. Entendemos que tenemos que tener alguna reunión con ellos, no nos cerramos. Pero no vamos a aceptar ninguna subvención ni pacto para que nos vayamos. Estamos sacando kilos y kilos de mierda, si quieren tener un gesto, nos pueden poner unos contenedores para la basura. Vamos a pretender que el espacio sea autogestionado, no va a depender de instituciones sino de la gente que quiera participar de ello.

 

T: ¿Cuáles van a ser vuestros próximos pasos?

D.L.: Nuestra intención es sobre todo limpiar, instalar los requisitos mínimos de agua, luz, etcétera, y hacerlo habitable. Se dice pronto pero nos va a llevar días. Nuestra intención es que de aquí a una semana podamos hacer una actividad de presentación en el propio espacio. Intentaremos buzonear en los barrios de alrededor para hacer llegar a los vecinos lo que hacemos aquí.

Tenemos contacto con las antiguas trabajadoras del hotel que se quedaron sin cobrar, y están encantadas de que hayamos hecho esto. Creemos que tienen que tener protagonismo. Se nos está ofreciendo un montón de gente para hacer charlas sobre diferentes temas. Tenemos que ver con el dinero que contamos, que viene de nuestras cuotas, qué material hace falta. 

 

T: ¿Cuál es el estado de los recursos básicos necesarios?

D.L.: No hay agua, más que la que hemos metido nosotras para cuestiones básicas. Para la luz funcionamos con un generador. Asumimos que con el Ayuntamiento nos vamos a tener que reunir, no queremos que nos regalen nada pero que no nos intenten destrozar.

 

T: ¿Cuál es vuestra ideología? Lo que planteáis es un complemento o sustitución de la labor de los centros cívicos municipales.

D.L.: Entendemos que los centros cívicos tienen que funcionar, pero también que es importante que la gente se organice desde la base y no sea todo funcionar de una forma institucional. Ven, mójate, enséñanos a hacerlo, vamos a tejer barrio, a tejer redes. No vas a ser solo un usuario, sino te vas a involucrar. Es una forma de activismo, de disciplina, creemos que se pueden cambiar las cosas a mejor y ese cambio empieza porque la gente se organice, participe en iniciativas sociales. Y creemos que La Molinera puede servir para eso. No vamos a hacer un cine como un cine fórum que puede hacer una asociación de vecinos, sino que vamos a dar contenido social. Queremos que haya crítica.

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