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Águeda de la Pisa expone este viernes sus obras sobre la evolución de la naturaleza en las ciudades

Águeda de la Pisa en la exposición en el Palacio Pimentel. EUROPA PRESS

El Palacio de Pimentel acoge las cuatro series de grabados sobre las nuevas tendencias arquitectónicas de la artista palentina.

La artista Águeda de la Pisa expone en el Palacio de Pimentel de Valladolid obras pertenecientes a cuatro series de grabados en las que relata la evolución de la naturaleza en las ciudades a través de los últimos años, con la influencia del "boom del ladrillo" o el surgimiento de nuevas tendencias arquitectónicas que tienen más en cuenta la vegetación.

 

De la Pisa ha inaugurado este viernes la muestra, acompañada por el presidente de la Diputación de Valladolid, Jesús Julio Carnero, que ha recordado la "extensa" vinculación de esta artista con la provincia, ya que, pese a nacer en Palencia, vivió en la ciudad desde los dos años hasta que se fue a estudiar a Madrid, donde reside y trabaja actualmente. En todo caso, la artista ha recordado que tiene "una segunda familia en Simancas" y que acude a visitarles a menudo.

 

La exposición consta de 51 grabados realizados en distintas etapas de las últimas dos décadas y que pertenecen a las series 'Cielo habitado', 'Árbol espía', 'Árbol de aire' y 'Renacen las hojas', todas ellas de grabados diseñados a partir de las fotografías que la propia De la Pisa tomaba.

 

La artista ha destacado que, aunque su trabajo es principalmente digital para preparar los grabados, considera que el resultado es "pictórico" y que, en algunos casos, el espectador puede llegar a pensar que las obras tienen elementos de pintura, cuando no es así.

 

El "hilo conductor" de esta muestra, ha reconocido Águeda de la Pisa, es la evolución de la relación entre la naturaleza y la ciudad y el asfalto, ya que la primera serie pertenece a la época del "boom del ladrillo", cuando, desde su antiguo estudio, veía que la ciudad estaba poblada de grúas; y las siguientes muestran distintos ejemplos en los que la vegetación está más o menos respetada.

 

Así, Águeda de la Pisa ha recordado que cuando realizaba las primeras fotografías percibía cómo el cielo estaba "tomado por las grúas", por lo que le surgió el título 'Cielo habitado'. Asimismo, ha incidido en que le surgió la "inquietud" de que "si se seguía así, se acabaría por asfixiar a la naturaleza".

 

La muestra de ello la encontró posteriormente en un descampado por el que paseaba el perro, lo que utilizó en la segunda serie expuesta, 'Árbol espía', basada en imágenes de un árbol solitario y sin hojas rodeado de edificaciones. Para Águeda de la Pisa, la escena, recogida en distintos momentos, tiene "una belleza agónica y triste".

 

En la tercera parte se centra en un elemento instalado en la ampliación urbanística que se llevó a cabo hace unos años en el barrio madrileño de Vallecas, que se denominaba precisamente 'árbol del aire' y que a su juicio, muestra cómo la arquitectura y la naturaleza pueden "ir en paralelo".

 

La cuarta serie se basa en imágenes tomadas a los árboles del paseo de la Castellana, en concreto a los brotes de hojas verdes que salen en primavera y que, como ha incidido De la Pisa, presentan un "color verde muy intenso".

 

De la Pisa ha incidido en que "siempre" ha trabajado con el mismo técnico de grabado, una modalidad artística en la que realizó varias incursiones en sus primeras etapas pero en la que pudo profundizar sobre todo a partir de 2002, cuando recibió el premio Nacional de Grabado del Museo del Grabado Español Contemporáneo de Marbella (Málaga).

 

La artista, que comenzó a pintar en las aulas del Instituto Zorrilla fue la única mujer integrada en el grupo pictórico 'Ruedo Ibérico', que surgió en 1987 como iniciativa del pintor José Caballero. Posteriormente ha participado en exposiciones en Madrid, Ginebra, París, Lisboa, La Habana y Barcelona, entre otras ciudades.