Absuelto en Valladolid el joven acusado de abusar de su esposa, menor de edad

La Audiencia de Valladolid ha absuelto a el joven de origen rumano Marius I.B. que había sido juzgado por un delito continuado de abusos sexuales sobre su esposa, de 11 años, a raíz de que ambos contrajeran matrimonio en 2014 por el rito gitano en Rumanía.

Junto al joven, que figuraba como autor material de los hechos, también han quedado absueltos sus padres y sus exsuegros, a quienes se imputaba el delito en calidad de cooperadores necesarios y que, al igual que el primero, se exponían cada uno de ellos a una condena de once años de cárcel, como así mantuvo la fiscal del caso en la última sesión del juicio celebrado el pasado día 15 de diciembre por la Sección Cuarta de lo Penal de la Audiencia de Valladolid.

 

En su fallo, el tribunal sentenciador acoge así la tesis del "error invencible" invocado por las defensas, en el sentido de que cuando los contrayentes, él con 17 años y ella con 11, se casaron por el rito gitano y luego, una vez en España, mantuvieron relaciones sexuales plenas durante un año desconocían que tal situación se encuentra tipificada como delito en el Código Penal.

 

De hecho, durante su alegato final, la defensa del novio y sus padres esgrimió sendas sentencias sobre casos similares, una una dictada por la Audiencia de Castellón en 2011 y otra, la más significativa, una del Supremo de 2016 que revocó precisamente la condena de cinco años y un día de cárcel que esta misma Sección Cuarta de lo Penal de la Audiencia de Valladolid impuso a un joven de nacionalidad ecuatoriana por abusos sexuales sobre una menor de 16 años.

 

En aquel caso, la Sala de lo Penal del Supremo acabó absolviendo al condenado--pasó tres meses antre rejas--al considerar que en los hechos incurrió un error de prohibición invencible, el mismo que ahora ha recogido el tribunal que preside José Luis Ruiz Romero para aplicar el mismo criterio a los encausados, y ello a pesar del criterio en contra de la fiscal.

 

Esta última justificó su petición de once años de cárcel para todos en el convencimiento de que eran perfectamente conocedores de la condición de menor de la contrayente y de que las relaciones entre la pareja eran, por tanto, delictivas.

 

La petición de pena formulada por la acusadora pública para Marius I.B, sus padres, Traian B. y Garaoata B, y los padres de la menor, Constantin T. y Garofita T, no tuvo en consideración el testimonio de la novia, quien durante la vista oral explicó que su enlace contó con su consentimiento y que sabía la obligaciones derivadas de su nueva situación.

 

La testigo, que tan sólo ha respondido a preguntas relativas a su hoy exmarido y exsuegros para evitar perjudicar a sus padres, explicó que conoció a su pareja por facebook y que se casó con él de forma voluntaria por el rito gitano tras un noviazgo visto y no visto de únicamente un par de días, así como que estaba al corriente de sus obligaciones conyugales, aunque aún no deseaba tener hijos.

 

En su declaración, la joven confesó que en su día denunció que estaba siendo maltratada por su marido, lo que a la postre condujo a la detención de los procesados, porque se encontraba molesta con su pareja debido a los devaneos y miradas con otras chicas.

 

Precisamente, el agente de la Guardia Civil que actuó como instructor de las diligencias recordó que la investigación se inició en Valladolid a raíz de tener conocimiento de que la menor, que en 2015 abandonó La Seca (Valladolid), donde residía con su marido y suegros, se había trasladado a Sevilla para guarecerse en casa de sus padres y había presentado denuncia por maltrato en un puesto de la Benemérita en aquella provincia.

 

"ERA ABSOLUTAMENTE INFANTIL"

 

Por su parte, peritos forenses y psicólogas que examinaron a la niña en octubre de 2015, cuando ya tenía 12 años, coincidieron al asegurar que "era absolutamente infantil" y se guiaba únicamente "por sus deseos de niña. Sus decisiones no eran elaboradas sino únicamente infantiles. Se guiaba por lo que en ese momento le apetecía hacer, sin valorar las consecuencias de sus actos", aunque sí reconocieron que su apariencia física era la de una "mujer adulta", sobre todo en la foto de la boda en la que aparecía maquillada y enjoyada.

 

Se da la circunstancia de que los hechos fueron investigados inicialmente como un supuesto caso de "trata de blancas" ante las dudas de que detrás del enlace pudiera haber un pago económico entre ambas familias.

 

"Hay intercambios económicos que no están claros y no han sido probados", reconoció durante el juicio la fiscal, quien sí consideró como "hechos objetivos" el enlace entre una menor de 11 años y un varón de 17 y las relaciones sexuales plenas que ambos mantuvieron durante el año--de ahí el delito continuado--de convivencia en La Seca.

 

En este sentido, la fiscal se mostró categórica al sostener que tanto el novio como sus padres y suegros, estos últimos lógicamente, sabían que la novia contaba tan sólo con 11 años, algo también probado respecto de la familia del contrayente debido a que la legislación rumana exige el consentimiento por escrito de los padres cuando una menor viaja a España sin sus progenitores, como ocurrió en este caso.

 

Pero además, la acusación pública rechazó que en la conducta de los procesados concurriera un error de prohibición invencible, en cuanto a que desconocían que las relaciones sexuales entre menores aparecen recogidas en el Código Penal español, al igual que en su país.

 

"Por mucho que se intenten escudar en la tradición gitana, si durante su estancia en España durante un año no se han enterado de que era delito es porque han querido mantenerse al margen de la legislación", reprochó la acusación, que en todo caso, "siendo muy generosos", dejó a criterio de la sala que pudiera apreciar en los hechos un "error vencible", que rebajaría una posible condena a no menos de dos años y medio de prisión.

 

LOS JUZGADOS ESTARÍAN "DESBORDADOS"

 

En el lado opuesto, las defensas habían un fallo absolutorio amparadas en el "error invencible" que, según entendían, pudieron cometer los acusados ante el desconocimiento de que las leyes no permitan relaciones sexuales entre menores pese al consentimiento de los contrayentes, situación que contextualizaron en la tradición rumana-gitana en la que este tipo de enlaces son una constante y "hoy en día están asumidos socialmente en España".

 

De hecho, el abogado de Marius y sus padres llegó a afirmar que de lo contrario "los juzgados y audiencias provinciales de este país no darían a basto para enjuiciar casos de esta misma índole", en clara alusión al hecho de que la supuesta víctima contrajera nuevas nupcias a posteriori en Sevilla, con 14 años, y sea hoy madre de un niño.

 

El defensor apuntó igualmente la madurez física de la novia y las dificultades de su pareja de conocer su edad, ya que ella misma afirmaba en su página de facebook que tenía 26 años, y para cimentar su petición absolutoria citado dos sentencias en similares supuestos que condujeron a la absolución de los procesados.

 

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