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Absuelto el hostelero de Arroyo acusado de hostigar a un quiosquero

La Audiencia de Valladolid ratifica la absolución de un hombre que fue juzgado en junio de 2016 por amenazar a quien le había denunciado por tráfico de drogas.

La Audiencia de Valladolid ha ratificado la absolución del hostelero de Arroyo de la Encomienda juzgado en junio de 2016 bajo la acusación de hostigar a los antiguos propietarios de un quiosco próximo a su bar a raíz de que éstos le denunciaran por narcotráfico.

 

La sentencia confirma así el fallo anterior, en idéntico sentido, del Juzgado de lo Penal número 4, fundamentada en la falta de pruebas, y ello a pesar de que la Fiscalía de Valladolid había solicitado cuatro años y medio de cárcel, como autor de tres delitos continuados contra la Administración de Justicia, amenazas y quebrantamiento de medidas cautelares, y la acusación particular dos años y nueves meses de privación de libertad, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

 

Durante el juicio, el hostelero no sólo negó los hechos sino que se declaró víctima de una persecución por parte de los denunciantes, fundamentalmente del 'quiosquero', de quien aseguró que comenzó a 'freirle' a denuncias tras contraer con él deudas de juego.

 

El ahora absuelto, quien regenta un bar desde 2006 en la Plaza España de La Fecha, a no más de treinta metros del quisco que hasta hace unos meses explotaban J.J.A.F. y su esposa, sostuvo que el primero de estos últimos inició contra él una campaña de denuncias tras contraer una deuda de 185 euros de las 'tragaperras'.

 

"Venía por el bar, bebía y jugaba mucho y de vez en cuando me pedía que le fiara en las máquinas", explicó el hostelero, quien añadió que a raíz de ello le prohibió entrar en su establecimiento y su deudor respondió mandándole a la Guardia Civil tras denunciarle por tráfico de drogas.

 

COCAÍNA EN LA TRASTIENDA

 

Por contra, el matrimonio denunciante ratificó punto por punto los distintos episodios protagonizados por el hostelero y que tienen su origen en la inicial denuncia que J.J.A.F. presentó contra él después de que éste le confesara un día que guardaba en la trastienda un total de 220 gramos de cocaína.

 

La denuncia derivó en un procedimiento judicial que obligó al denunciante a testificar en contra del denunciado. "Siempre se me dijo que todo iba a ser anónimo y que mi nombre no se iba a saber", declaró el 'quiosquero', quien, sin embargo, reprochó a la Guardia Civil haberle dejado con el 'culo al aire' por permitir que el denunciado conociera la identidad de su delator.

 

Desde entonces, J.J.A.F. aseguró que tanto él como su esposa habían sufrido todo tipo de vejaciones y amenazas por parte del hostelero, y ello a pesar de una orden de alejamiento dictada por el Juzgado de Instrucción número 5 y que, según sostiene, el acusado se saltó en numerosas ocasiones.

 

"Ha sido una constante, no se ha denunciado ni la milésima parte de todo lo ocurrido", lamentó el testigo, quien mantuvo que además de todos los insultos recibidos del tipo "marica, hijo de puta y chivato" y los proferidos contra su esposa, a la que llamaba "puta y gorda", ambos fueron objeto de graves amenazas de muerte y que incluso él resultó lesionado en una mano al tratar de repeler una agresión directa.