A vueltas con los nombres de las calles: el PP pide que se "testen" y Puente dice que la decisión no ha sido solo suya

El portavoz popular y el alcalde de Valladolid conversan en el pleno de investidura. A. MINGUEZA

El alcalde de Valladolid anuncia que no habrá más cambios y el PP recuerda que los nombres de calles son "atribución" del alcalde, pero apunta que "se puede testar".

El portavoz del Grupo Municipal Popular en el Ayuntamiento de Valladolid, Antonio Martínez Bermejo, ha recordado este martes, ante las críticas al alcalde, Óscar Puente, por la marcha atrás en la decisión de dar el nombre de Rigoberta Menchú a una calle de la ciudad, que la decisión sobre estas denominaciones es una "atribución" del primer edil, si bien ha reconocido que "se puede testar" antes de decidirlo.

 

En declaraciones a los medios de comunicación, Martínez Bermejo se ha pronunciado sobre la decisión de no poner el nombre de Rigoberta Menchú a la calle Fernández Ladreda, pese a que lo anunció el pasado 4 de octubre, debido a que la activista indígena se había pronunciado en contra de la "represión" policial en Cataluña durante la jornada del Referéndum en Cataluña.

 

El regidor ha asegurado que, es "una atribución" del alcalde y que al Grupo Popular le gusta que se cumpla, pues ha apostillado que "a ver si al final todo se tiene que consultar y no se toma ninguna decisión ejecutiva en Valladolid", al tiempo que ha reclamado que las competencias del Ejecutivo municipal se tienen que "ejercer" tanto en este aspecto como en contratación para que la ciudad "no se pare".

 

En todo caso, Martínez Bermejo ha considerado que los nombres de las calles son "un tema muy social y muy querido", que considera que "evidentemente puede testarse previamente".

 

Por su parte, el alcalde de Valladolid, Óscar Puente, ha defendido este martes que no ha tomado él sólo la decisión sobre los cambios de nombres en las calles, pues ha recordado que la eliminación de referencias franquistas en el callejero "era una propuesta de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica y de algunos grupos municipales" y que la denominación de Miguel Ángel Blanco responde a un acuerdo del Pleno.

 

En declaraciones a los medios de comunicación, Puente ha considerado que, con respecto a los cambios de nombres en siete calles de la ciudad que anunció hace dos semanas, no cree que "lo más destacable" sea la polémica por "un nombre que no se ha puesto", como es el de Rigoberta Menchú, el cual anunció inicialmente para sustituir el de la calle Fernández Ladreda, pero finalmente optó por el de Pilar Miró debido a que la activista indígena se había pronunciado en contra de la "represión" policial en Cataluña durante la jornada del Referéndum en Cataluña.

 

Asimismo, ha defendido que no tomó él "sólo" la decisión sobre los cambios de nombres, pues ha recordado que el del concejal del PP asesinado por ETA Miguel Ángel Blanco, que se puso a la antigua calle José Luis Arrese, fue "fruto de una moción en el Pleno" y que "el resto de nombres" que se han modificado por su vinculación franquista "era una propuesta de la ARMH y de algunos grupos municipales".

 

"Las decisiones no se toman arbitrariamente", ha aseverado Puente, quien ha preferido quedarse con que "ya no quedan calles en el callejero vinculadas al Franquismo" y que los siete que se ponen "no generan controversia".

 

A juicio de Puente, el asunto de los nombres de las calles "está bastante agotado", pues considera que el proceso "se puede dar por culminado con la última decisión", anunciada el pasado 4 de octubre y que afectaba a siete calles. De hecho, ha apuntado que no cree que en el presente mandato "vaya a haber más cambios".

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