"A mi madre nunca la pegó, pero a mí sí. Me levantó la mano y me torció la muñeca"
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"A mi madre nunca la pegó, pero a mí sí. Me levantó la mano y me torció la muñeca"

Violencia género.

“Es como si tú por dentro fueras un pueblo y llegara un huracán y lo destrozara todo a su paso”. Estas son las palabras que afirma Natalia García Muñoz, psicóloga encargada del grupo de ayuda para mujeres víctimas de violencia de genero con el que hemos podido hablar.

Intentas imaginarlo, pensar en lo devastador que puede resultar para una mujer vivir esta situación y crees comprenderlo, crees que con las cifras, cada año en aumento, puedes entenderlo... Cuando empiezan a contar su historia y escuchas que dicen frases como “a mí nunca me va a pasar eso”“yo no me dejo achantar por nadie” , te ves en ellas, te escuchas a ti diciendo lo mismo y luego las miras y ves que podrías ser tú.

 

HISTORIA

 

"Yo lo pasé cuando era pequeña y vengo como hija. Mi madre estuvo casada, aunque nunca quiso hacerlo, pero, al final, se casó. Después de muchos años me tuvo a mí y ahí ya empezó a levantarla la mano. Nunca se la puso encima, pero yo veía que lo hacía. Había veces que iba a su habitación y rompía una percha porque supongo que no quería golpear a mi madre y por eso rompía las cosas.

 

En un 24 de diciembre, cuando tenía 6 años, fuimos a la comisaría a denunciarlo. El detonante fue que su madre era carnicera y llevó un cuchillo bastante grande y bastante fino. Mi madre sin querer bajó al garaje porque se había dejado algo, vio el cuchillo ahí y temió que quisiera matarla o matarme a mí. En ese momento ella dormía conmigo, ya que le tenía miedo. Después fuimos a casa de mi abuela y de ahí fuimos a denunciarlo y entregamos el cuchillo.

 

Recuerdo que cuando lo vi, me desmayé y no recuerdo ni el camino hacia la casa de mi abuela, ni llegar a la comisaría".

 

La psicóloga Natalia García Muñoz aclara que el susto no era que trajera un cuchillo y lo utilizara en la cocina, sino que lo dejara metido en el garaje, "escondido". "Además, se trataba de un cuchillo que no había dejado ahí más veces, ni tampoco lo había llevado nunca. Había situaciones de verdadera violencia psicológica. Cuando llegamos a la comisaría yo estaba despierta y pasamos allí la noche. Días después le dieron a mi madre una orden de alejamiento. Después de que se la concedieran, recibió amenazas de él y tuvo que retirarla. No recuerdo con qué la amenazó, pero además de esto, la robó el coche y la moto. 

 

Me escondía debajo de la mesa. Recuerdo que una vez estaban discutiendo por una tontería, por la cena. Él quería hamburguesa y mi madre no es muy dada a la carne y a raíz de ahí, empezaron a discutir, me escondí debajo de la mesa de la cocina. Siempre que sucedían este tipo de cosas, yo me encerraba en el salón o en mi habitación y me ponía a leer un libro, ya que mi única manera de escaparme era la lectura.

 

En el colegio, muchas veces, aún cuando eres pequeña tienes a tus amigos y aunque a edades tan tempranas no te van a cuidar, te puedes desahogar con ello. Pero, en mi caso, era todo lo contrario. Él daba de comer a todos los padres y los padres se lo contaban a sus hijos, que yo era hija de… y de ahí comenzaron a hacerme bullying.

 

Después de todo esto, no me quiso ver hasta que tuve 8 o 9 años. El 2 de abril, que es mi cumpleaños, le dijeron desde Aprome (Asociación para la Protección del Menor) que me podía ver y justo ese día tuve que ir. Todo ese año me lo pasé llorando, cada vez que tenía que ir sufría mucho. Cuando iba, estaba en la sala y solamente estaba con él, si había alguien delante y si no se quedaba nadie, me encerraba en el baño. Esto fue durante una temporada muy larga, hasta que dijeron que le iban a quitar Aprome y que me podría ver de manera normal. Ellos dijeron que era una persona muy buena y que de maltratador no tenía nada.

 

Nunca me iba a recoger él, me recogía su hermano, que trabajaba en la vendimia. Me llevaban a la vendimia con y me abandonaban en el coche. En las horas del día que más calor hacía, en vez de estar con ellos, tenía que estar metida en un coche y quedarme totalmente sola. Un día me cansé, llamé a mi madre y llamé a la policía. Casi cumplen condena él y su hermano pero, al final, no salió adelante.

 

Después, estuve amenazada de muerte por su hermano porque le había llevado ante la policía. Él fuma y bebe mucho. Esa noche lo pasé realmente mal, pensaba que tenía la culpa. En mitad de la noche, él se había quedado viendo la tele para que me durmiera y salí llorando de la habitación pidiendo perdón y que lo sentía, que no había sido su culpa, sino mía que era la que le había llevado ante la policía.

 

Decidí que no quería volver a verlo ni a saber nada. Desde entonces, no lo he vuelto a ver, ni a tener ningún contacto. Él sí que lo intentó, quiso la custodia compartida, me llevaron ante el psicosocial. Ha dañado a mi madre todo lo que ha podido y de todas las maneras que ha podido. Cuando iba a su casa, los fines de semana, no había nunca nada de comer y me iba a casa de mis amigas para no dormir en su casa porque tenía miedo y tenía que atrancar la puerta si me quedaba. Me dejaba con sus padres.  Conseguí cambiar de número hace poco y no he vuelto a saber nada de él".

Comentarios

Adrián 25/11/2021 10:43 #2
La violencia hacia la mujer va a ser dificil erradicar. Una de las razones de las que no se habla es que muchas mujeres se van con hombres "machitos" y que ejercen autoridad y mano dura. Ellas los consideran verdaderos hombres. Y claro luego pasa lo que pasa...
Luisa 25/11/2021 08:17 #1
Lo de la violencia es una cuestión de educación, no de títulos sino de valores. La violencia lo es siempre pero resulta siempre más repugnante contra los menores, y más cuando se consiente, permite y ampara en centros de menores de alguna comunidad autónoma y que algunos partidos no quiere investigar.

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