Carlos Perfecto: "Al Gobierno le pedimos información, claridad, contundencia y asunción de responsabilidades"

El presidente de la Asociación de Usuarios de Alta Velocidad de Castilla y León reconoce que los viajeros están "en shock" tras el accidente ferroviario de Urda y pide serenidad

Carlos Perfecto: "Al Gobierno le pedimos información, claridad, contundencia y asunción de responsabilidades"
Carlos Perfecto, presidente de la Asociación de Usuarios de Alta Velocidad de Castilla y León.
El autor esMiguel Ángel  Fernández
Miguel Ángel Fernández
Lectura estimada: 4 min.

El accidente ferroviario de Urda (Toledo) ha reabierto el debate sobre la seguridad de la alta velocidad en España y ha incrementado la preocupación entre quienes utilizan el tren a diario. Carlos Perfecto, presidente de la Asociación de Usuarios de Alta Velocidad de Castilla y León, reconoce que los viajeros se encuentran "en shock" tras conocer los detalles de la tragedia y considera incomprensible que se hayan producido dos accidentes tan graves en un periodo de apenas ocho o nueve meses.

Pese a la inquietud, Perfecto llama a analizar la situación "con perspectiva" y distingue entre los corredores ferroviarios afectados por los últimos siniestros y las infraestructuras que utilizan los usuarios a los que representa. Según explica, los viajeros vinculados a Castilla y León dependen del centro de gestión de Chamartín, mientras que los incidentes a los que hace referencia se concentran en líneas bajo el control de Atocha. Esta diferencia, sostiene, debe tenerse en cuenta a la hora de valorar el riesgo, aunque no elimina la preocupación.

El representante de los usuarios reclama, además, que se esclarezcan las causas de los accidentes y se depuren las responsabilidades correspondientes. También considera necesario abrir un debate sereno sobre las medidas de seguridad, entre ellas la posible instalación de cinturones en los trenes, y sobre cuestiones como la inversión, el mantenimiento y los contratos ferroviarios.

 

PREGUNTA: ¿Cómo está viviendo la asociación la situación tras el accidente ferroviario de Urda?

RESPUESTA: Estamos en shock con todo lo ocurrido. Después de ver lo que hemos visto y conocer algunas noticias, todavía tenemos muy reciente el accidente. Es incomprensible que, en la segunda potencia de alta velocidad del mundo, tengamos en menos de ocho o nueve meses dos accidentes tan graves. El de ayer fue gravísimo y pone en jaque, a mi juicio, los procedimientos e incluso los sistemas de seguridad, que han fallado por dos vías diferentes.

P: A pesar de la preocupación, los usuarios tienen que seguir utilizando el tren para desplazarse a trabajar. ¿Cómo se afronta esa situación?

R: No nos queda otra. Nosotros necesitamos el tren como comer y beber. Es nuestra herramienta de trabajo porque, gracias a él, podemos vivir en una comunidad autónoma y trabajar en otra.

Dentro de esa preocupación e incluso del miedo, tenemos que valorar dónde estamos. Los siniestros que han ocurrido estos días, junto con los de Adamuz y otros incidentes registrados durante los últimos 18 o 24 meses, se concentran, según nuestro análisis, en la cornisa mediterránea, Cataluña, Valencia y el sur de España, en territorios que dependen del centro de gestión de Atocha y no del de Chamartín.

Nosotros pertenecemos al ámbito de Chamartín. Por eso, debemos estar más o menos tranquilos, porque contamos con una infraestructura mucho más moderna y con sistemas de seguridad como el ERTMS. Pero eso no quita la preocupación, que es evidente.

P: ¿Qué mensaje trasladaría a los viajeros que utilizan la alta velocidad a diario y que ahora pueden sentir miedo al subirse a un tren?

R: Más allá del miedo, que es libre y que todos podemos sentir ante esta situación, creo que debemos mirar de forma transversal dónde estamos y dónde han ocurrido los accidentes. Tenemos la ventaja de contar con una infraestructura más nueva y sistemas de seguridad distintos, además de depender de un centro de gestión diferente.

¿Eso quiere decir que no vaya a ocurrir nada? No lo sabemos. Nadie lo sabe. Pero sí nos gustaría que hubiera un poco de tranquilidad y que serenáramos la cabeza, porque no todo es malo ni todo es bueno.

Es evidente que ha habido fallos y que alguien tiene que dar respuestas y asumir responsabilidades. También hay que analizar si las infraestructuras, los sistemas de seguridad, la inversión y el mantenimiento son adecuados. Insisto en que los corredores que dependen de Atocha están sufriendo, por desgracia, la mayor parte de estas situaciones que nadie desea.

P: En una entrevista anterior ya planteó la posibilidad de abrir el debate sobre la instalación de cinturones de seguridad en los trenes. ¿Mantiene esa propuesta después de lo ocurrido?

R: A partir de ahora se van a abrir más debates de los que ya había. Hay muchas cuestiones encima de la mesa y surgirán otras nuevas, desde las inversiones hasta el uso de las infraestructuras, pasando por los contratos que no se han llevado a cabo pese a haber sido adjudicados.

El cinturón puede ser una medida de seguridad, pero no lo sabemos. Por eso, me gustaría que estos debates se abrieran de forma serena, no para arrojar cosas contra el contrario.

Lo que no necesitamos ahora es lo que estamos acostumbrados a ver en la política española: el «y tú más». Eso no puede ser. Tampoco puede ser que, después de nueve meses, los familiares sigan esperando una respuesta. Esa situación contribuye a generar más miedo, rechazo, preocupación e incertidumbre. Y eso es algo que un país, y mucho menos sus representantes públicos, no puede permitirse.

P: ¿Qué le pediría la asociación al Ministerio de Transportes y al Gobierno tras estos accidentes?

R: Al Gobierno, porque esto es una cuestión de Gobierno, le pedimos información, claridad, contundencia y asunción de responsabilidades. Es sencillo: eso es lo que reclamamos.

P: ¿Considera que la falta de respuestas puede afectar a la confianza de los ciudadanos en el sistema ferroviario y en las instituciones?

R: Necesitamos que los representantes públicos asuman las responsabilidades que conlleva el cargo que ocupan y que los ciudadanos les trasladamos cada cuatro años cuando renovamos nuestra confianza en ellos.

Si no las asumen, el sistema en el que vivimos se rompe y, si se rompe, es muy difícil recuperarlo. El principal punto de confianza en la relación entre la sociedad civil, la clase política y los gestores públicos se llama asunción de responsabilidades. Si ellos no asumen las suyas, ¿qué podemos pensar? Esa es la reflexión que debemos hacernos.

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