Las siete campanas de la iglesia de Santiago de Rioseco bajan del cielo para recuperar su voz y su historia
La asociación riosecana Protemplos ha iniciado una recogida de donativos para hacer frente a los 70.000 euros que cuesta la restauración
Durante décadas, su repicar acompañó los días y las noches de Medina de Rioseco, marcando el pulso litúrgico, festivo y social de la ciudad. Avisaban de los cultos y las fiestas, pero también de otras situaciones extraordinarias como tormentas o incendios y, por su puesto, en el acompañamiento en un funeral. Hablamos de las campanas de la iglesia de Santiago de los Caballeros de Medina de Rioseco, mudas desde hace años. Este jueves la escena habitual de la torre del templo jacobeo era el de una estampa insólita: una por una, las siete campanas del templo suspendieron su vuelo sobre el perfil riosecano para descender suavemente hasta el suelo colgadas del brazo articulado de una gran grúa.
La imagen atrajo la mirada atónita de numerosos vecinos y viandantes que se arremolinaron en las inmediaciones del templo. Pero lo que a simple vista parecía una despedida era, en realidad, el esperado rescate de un valiosísimo conjunto patrimonial que amenazaba con perderse para siempre.
La voz de alarma la dio la Asociación Protemplos de Medina de Rioseco, cuyo trabajo constante de vigilancia sobre el estado del edificio permitió detectar serias deficiencias en las estructuras de sujeción. Aunque los técnicos y los miembros del colectivo sabían que las campanas requerían atención, la realidad superó los peores presagios una vez iniciados los exámenes en profundidad.

Antonio Santamaría, presidente de la Asociación que vela por el patrimonio riosecano, alertaba de que la situación "más grave" de lo que inicialmente se creía. Se ha realizado una campaña de captación de fondos entre riosecanos y feligreses. El presupuesto inicial del taller artesanal de Campanas Quintana, ubicado en Saldaña (Palencia), ronda los 70.000 euros. Hasta el momento se han conseguido unos 12.000 euros en donativos.
Se trata de un conjunto de siete campanas, cinco de "perfil esquilón" y otras dos de "perfil románico", "de las cuales cuatro tienen yugo de madera para volteo manual y tres se instalan en viga simple de madera", tal y como explican a Tribuna técnicos de la empresa palentina. Todas ellas estaban están colocadas en los ventanales de la torre reformada en el siglo XVIII.
El diagnóstico técnico era demoledor: las dos piezas mayores presentaban un peligro inminente de rotura en sus anclajes. Sin una actuación urgente, el conjunto de campana y yugo -que en algunos casos supera los 2.000 kilos de peso total, sumando los cerca de 1.000 kilos de metal fundido y la estructura de madera e hierro- corría el riesgo de desprenderse y precipitarse hacia el interior de la torre o directamente a la vía pública, según explican los técnicos.

Siete joyas con destinos diferentes:
- Las dos campanas románicas, memoria viva en silencio:
Las dos piezas mayores, de hechura románica y con pesos estimados en 780 y 950 kilos, recibirán una limpieza exhaustiva y la reparación de sus yugos de madera. Sin embargo, por indicación expresa de Patrimonio, no volverán a sonar de forma habitual para garantizar su perfecta conservación. Permanecerán instaladas en sus ventanales originales con una función puramente expositiva y museística, testimonio mudo pero grandioso de la maestría fundidora de época medieval. - Automatización y nuevas voces litúrgicas:
Las otras cinco campanas de perfil esquilón se reintegrarán plenamente en la vida acústica del municipio gracias a un moderno sistema de automatización parcial por impulsos y electromartillos. Este mecanismo -similar al implantado con éxito en la vecina iglesia de Santa María- permitirá accionar los toques litúrgicos y señales horarias sin necesidad de someter las estructuras al agresivo volteo completo tradicional. - Una sustitución musical necesaria:
Entre las campanas de esquilón, la tercera en tamaño presentaba una grieta irreparable que impedía cualquier toque. Esta pieza será retirada definitivamente y sustituida por una campana de nueva fundición afinada en la nota musical DO#, que vestirá un yugo de madera de nueva factura respetuoso con la estética tradicional del conjunto.









