Ribera del Duero reconstruirá más de 200 años de historia del vino, desde el siglo XVIII hasta 1982
El Consejo Regulador encarga al historiador Francisco Javier Iglesia Berzosa una investigación para recuperar la memoria vitivinícola de la comarca y hace un llamamiento a quienes conserven documentos, fotografías o testimonios de interés
La Denominación de Origen Ribera del Duero ha puesto en marcha un proyecto de investigación para reconstruir más de dos siglos de historia vitivinícola, económica y social de la comarca. El trabajo, encargado al doctor en Historia Francisco Javier Iglesia Berzosa, abarcará desde mediados del siglo XVIII hasta la creación del Consejo Regulador en 1982, con el objetivo de recuperar el pasado de una actividad que ha marcado la identidad y la evolución del territorio.
Desde la creación de la Denominación de Origen, Ribera del Duero ha experimentado una profunda transformación, con un importante crecimiento del número de bodegas, de la producción de vinos de calidad y de su presencia en los mercados internacionales. Sin embargo, el proyecto pretende mirar más allá de esa etapa para explicar los procesos históricos que hicieron posible el desarrollo posterior de la comarca.
La cultura de la viña y el vino forma parte de la identidad ribereña desde hace siglos. Su influencia se refleja en el paisaje, las bodegas y los lagares tradicionales, las técnicas de cultivo y elaboración, el vocabulario y las costumbres, así como en la memoria de las generaciones que han trabajado la tierra. La investigación busca recuperar ese legado y reconstruir la historia anterior a la Denominación de Origen.
El estudio prestará especial atención a los cambios registrados entre los siglos XVIII y XX, un periodo en el que el viñedo estuvo condicionado por la evolución de los mercados, las nuevas vías y medios de transporte, la mecanización agrícola y las modificaciones en los hábitos de consumo. También analizará el impacto de las políticas arancelarias, las plagas que devastaron los viñedos europeos, la legislación sobre alcoholes y las sucesivas transformaciones económicas y sociales.
El retroceso del viñedo y la pérdida de conocimientos tradicionales
Durante el siglo XX, la actividad vitivinícola de la comarca afrontó nuevas dificultades. La pérdida de mercados tradicionales, la escasa rentabilidad del vino, la competencia de otros productos y la falta de infraestructuras y redes comerciales debilitaron el sector. A estos problemas se sumó posteriormente el éxodo rural, que contribuyó a agravar el retroceso de la actividad.
Durante décadas, el viñedo quedó relegado a un segundo plano en muchas localidades, mientras parte de la población abandonaba los pueblos para trasladarse a las ciudades. Este proceso provocó también una pérdida progresiva de conocimientos, prácticas y formas de vida vinculadas a la elaboración tradicional del vino, cuya recuperación constituye uno de los objetivos centrales del proyecto.
Un llamamiento para recuperar documentos y testimonios
Uno de los principales retos de la investigación será localizar las fuentes históricas, ya que la documentación sobre la evolución vitivinícola de Ribera del Duero está dispersa entre archivos municipales, fondos familiares, bodegas, publicaciones locales, fotografías y testimonios personales.
Por ello, el Consejo Regulador y el investigador hacen un llamamiento a familias, viticultores, bodegas, ayuntamientos, asociaciones, investigadores y particulares que puedan conservar materiales relacionados con la historia del vino en la comarca. Cartas, escrituras, libros de cuentas, etiquetas, fotografías, planos, documentos comerciales, herramientas, publicaciones, cuadernos y testimonios orales pueden resultar fundamentales para completar la reconstrucción histórica.
El presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero, Enrique Pascual, destaca la importancia de implicar a quienes conservan parte de esa memoria. «Cada documento y cada testimonio pueden ayudar a recuperar una parte de la historia que todavía permanece en manos de las familias y de quienes han vivido el día a día de la viticultura. Nuestro objetivo es que ese legado no caiga en el olvido», afirma.
La iniciativa no se limitará a estudiar la trayectoria de las bodegas o la evolución de la producción, sino que abordará la relación entre vino, territorio y sociedad. El propósito es analizar cómo la viticultura contribuyó a configurar el paisaje, la economía, las relaciones sociales y la identidad cultural de Ribera del Duero.
Desde el Consejo Regulador subrayan que la participación de quienes han protagonizado esa historia y de las personas que conservan documentación de interés será esencial para recuperar la memoria histórica de la comarca y preservar un legado que ha pasado de generación en generación.








