Julián Díaz Bajo: “Tenemos que conseguir que los 300.000 habitantes se sientan orgullosos de su Semana Santa”

El nuevo presidente de la Junta de Cofradías acaba de aterrizar en el cargo y espera que “Valladolid se convierta en una ciudad de Pasión todo el año”

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Julián Díaz Bajo: “Tenemos que conseguir que los 300.000 habitantes se sientan orgullosos de su Semana Santa”
Julián Díaz bajo, ante La Antigua, y con el monumento al cofrade que promovió cuando presidía la Asociación 'Paso a Paso'. J.A. GALLEGO
El autor esJosé Ángel Gallego Vázquez
José Ángel Gallego Vázquez
Lectura estimada: 12 min.

Semana Santa y Julián Díaz Bajo forman un binomio inseparable. Este militar de 53 años, ahora jubilado, ha decidido dar el paso y colocarse en primera línea. Acepta "con responsabilidad y orgullo" el cargo de presidente de la Junta de Cofradías que hasta ahora ocupaba Miguel Vegas. Lleva más de cuatro décadas colaborando de una u otra forma en la Pasión vallisoletana, de la que es cofrade en la Hermandad Penitencial de Nuestro Padre Jesús Atado a la Columna, corporación de la que también fue presidente.

Su gran pasión por la Semana Santa le ha llevado a recorrer 78 poblaciones españolas para ver procesiones: "Desde Barbastro hasta Ceuta, desde Cangas de Morrazo hasta Orihuela, pasando por Extremadura, Andalucía y Castilla y León, por supuesto". Incluso tiene ya reservas hoteleras para el próximo año con el fin de seguir disfrutando de esta afición, también fuera de España (sin ir más lejos, hace unas semanas estuvo en un desfile penitencial en Bélgica). Además, cuenta con una importantísima colección de más de 21.400 publicaciones, carteles, libros, folletos y guías de Semana Santa.

En definitiva, Julián Díaz Bajo vive por y para la Pasión, una dedicación que ahora se verá intensificada con su nuevo cargo, desde el que espera "acercar las celebraciones y el trabajo continuo de las cofradías a toda la población vallisoletana".

PREGUNTA: ¿Qué motivaciones le han llevado a dar el paso para ser el presidente de la Junta de Cofradías de la Semana Santa de Valladolid?
RESPUESTA: Como bien saben los que me conocen, llevo más de cuarenta años dedicándome a la Semana Santa. Soy cofrade del Atado a la Columna, hermandad de la que he sido presidente; he sido el primer cartelista fotográfico no profesional de la Semana Santa, he dado pregones y conferencias, he llevado nuestra Pasión por toda España e, incluso, fuera de nuestras fronteras; he sido presidente de la Asociación Cultural Paso a Paso, presentador del programa radiofónico Paso a Paso en Valladolid Cofrade, y también he transmitido, desde muy jovencito, la Semana Santa de Valladolid en televisión… En definitiva, esta es mi pasión. Creo que era el momento de dar el paso; muchas amistades y otras personas me animaron y, en vista de que no iba a existir candidato alguno a presidir la Junta de Cofradías, me decidí a ello.

P. No sé si ya ha aterrizado… ¿Cómo ha encontrado la Junta de Cofradías?
R. De momento estamos aterrizando. Llevamos exactamente 48 horas -esta entrevista se produjo el miércoles 5 de agosto- y ya hemos hecho el relevo con la Comisión Permanente, que estaba gestionando la Junta de Cofradías. Como quien dice, estamos aún abriendo ordenadores, comprobando la situación y haciéndonos con todo.

P. Ha presentado un equipo totalmente renovado y muy variado. ¿Cómo es?
R. Efectivamente. Por primera vez en 36 años no hay continuidad y todo el equipo es nuevo. Comenzamos de cero. Somos ocho cofrades de siete cofradías diferentes con diversos perfiles. Tenía muy claro que la tesorera debía ser del sector -es empleada de banca- y con grandes conocimientos. El secretario tiene mucho bagaje, sobre todo en cofradías, y ha estado muchos años colaborando con la propia Junta. También tengo a gente más joven, con una media de edad de entre 45 y 55 años, excepto el vicepresidente, que rompe la estadística de edad, pero es importante porque apacigua a los jóvenes (sonrisa).

2027 va a ser el último año en el que vamos a conocer el Jueves Santo como lo hemos conocido hasta ahora

P. ¿Cuáles van a ser los primeros cometidos de su mandato?
R. En este mes de agosto nos vamos a centrar puramente en trámites administrativos; hay que justificar diversas subvenciones, papeleo y demás. Y a partir del mes de septiembre empezaremos a trabajar y a programar. Son muchos datos de golpe y hay que adaptarse. Es como cuando llegas a una empresa nueva: te tienes que ir haciendo poco a poco. Por mi profesión de militar he visto muchos relevos de este tipo, especialmente cuando vas fuera de España a una misión. En pocos días hay que hacer el reemplazo entre los que llegan y los que se van.

P. ¿Qué objetivos principales se plantea la nueva Junta para los próximos cuatro años?
R. Acercar más las celebraciones de Semana Santa y las cofradías a la población de Valladolid durante todo el año. Porque ahora, mientras tú y yo estamos hablando, hay cofrades que están trabajando y no están en la playa; están yendo a por lotería para poder sacar un céntimo para la cofradía, que muchas veces se usa para caridad, en ayuda de los más necesitados. Hoy en día, en este mes de agosto, hay cofrades que están yendo a un comedor social a echar una mano. Y así, muchas actividades que se están haciendo y que muchas veces se desconocen por el público en general. Las cofradías no paran durante todo el año. Eso hay que darlo a conocer y acercar a esos ciudadanos a las cofradías para que se integren en ellas. Las cofradías necesitan cofrades.

P. Y eso, ¿cómo se materializa?
R. Es fundamental estar presente durante todo el año en las diferentes celebraciones que hay en la ciudad. Por ejemplo, en Navidades nos gustaría que las bandas de Semana Santa pudieran acompañar a la Cabalgata de Reyes. En la Feria del Libro nos gustaría tener un expositor para poder vender los libros y las publicaciones de la Semana Santa de Valladolid. En definitiva, tenemos que estar presentes en la ciudad todo el año. Esto, lógicamente, tiene que venir de la mano del Ayuntamiento de Valladolid, que tiene que ser el que nos abra las puertas a estas celebraciones.



P. ¿Ha tenido ya los primeros contactos con el Ayuntamiento y con otras administraciones?
R. Me llamó el alcalde para felicitarme, algo que le agradezco, pues estaba de vacaciones. En septiembre empezaremos a presentarnos a todas las instituciones de Valladolid.

P. ¿Seguirá siendo el alcalde el que elija al pregonero?
R. Hasta donde yo conozco, es la Junta de Cofradías quien elige la terna que se presenta al alcalde y él, entre esos nombres, elige al pregonero. Además, me cuentan que, normalmente, la elección suele ser el primero de esa lista.

P. ¿Tiene en mente algún nombre para esa terna?
R. En mente siempre hay alguien, pero aún es pronto.

P. ¿Cómo es la relación  -o cómo espera que sea- con las veinte cofradías que componen la Semana Santa de Valladolid?
R. Yo creo que es buena y estoy convencido de que lo será aún más. El trabajo de la junta directiva tiene que ser de apoyo logístico a las cofradías -que son las que componen la Junta de Semana Santa- y también de promoción. Nosotros, aunque lógicamente tendremos nuestra opinión, no somos quiénes para decirle a una cofradía lo que tiene que hacer o dejar de hacer. Nuestra labor será la de estar al lado de las veinte cofradías y hermandades. Está muy claro.

La Semana Santa tiene que estar presente durante todo el año en las diferentes celebraciones que hay en la ciudad


P. ¿Cree que hay suficiente unidad entre todas las cofradías vallisoletanas?
R. Sí. Sí que hay unidad, aunque lógicamente nuestras cofradías son el reflejo de la sociedad en la que vivimos y cada una tiene su opinión.

P. Según su criterio, ¿cuáles son las asignaturas pendientes de la Semana Santa de Valladolid?
R. Hay que conseguir que los 300.000 habitantes se sientan identificados con las diferentes cofradías y orgullosos de su Semana Santa; que tengan ese sentimiento de pertenencia, aunque no sean cofrades, y que sientan como suya la cofradía de su barrio. Lo que me está gustando en los últimos años es ver que grupos de jóvenes que no son cofrades se juntan en pandillas para ir a ver procesiones. Ahí tenemos un caldo de cultivo importante para trabajar. En otro orden de cosas, también es importante crecer en número de cofrades. Estamos hablando de que, sobre una población de 300.000 habitantes, hay 13.000 cofrades. Según cifras que comunicó el anterior presidente de la Junta de Cofradías, a finales del siglo XX o a principios del XXI había 25.000 cofrades en Valladolid. Tenemos trabajo por delante y debemos fijarnos en otras poblaciones, como puede ser Medina de Rioseco.

P. ¿Es la financiación un problema para las cofradías?
R. Sucede lo siguiente: las cofradías, si tienen cinco, se gastan tres en colaborar con instituciones necesitadas y se guardan dos para poder salir, para sus gastos… Pero es que, si tienen siete, van a hacer lo mismo. Con lo cual, siempre les va a hacer falta dinero, porque hay mucha necesidad. Las cofradías no reciben un céntimo de la Junta de Semana Santa. Es así de claro; ellas se autofinancian. Es una situación complicada.

P. ¿Cómo es la financiación de la Junta de Cofradías y cómo maneja el presupuesto?
R. La Junta de Cofradías tiene un dinero que le da el Ayuntamiento para poder sufragar los gastos corrientes y ciertas promociones. Y luego, la Junta de Castilla y León y la Diputación de Valladolid también dan una serie de subvenciones a todas las Semanas Santas con declaración turística para su promoción. Todas esas ayudas son finalistas, es decir, no las puedes gastar en otra cosa. Gracias a Dios, tenemos una serie de empresas que nos respaldan -como Banco Santander, Caja Rural de Zamora, Unicaja o el Grupo Recoletos, entre otras-. A todos estos grupos hay que presentarles unos proyectos determinados. Lo que no podemos hacer es extender la mano y decir "dame dinero". Hay que presentar actividades y proyectos para que pueda existir un beneficio bidireccional.

P. Hablando ya propiamente de lo que son las procesiones en los días grandes de Semana Santa, ¿se van a proponer más cambios para la tarde-noche del Jueves Santo?
R. Nosotros tenemos una máxima clara: lo que digan las cofradías va a ser intocable. Yo creo que 2027 va a ser el último año en el que vamos a conocer, seguramente, la Semana Santa y, especialmente, el Jueves Santo como lo hemos conocido hasta ahora.

P. ¿Por qué motivo?
R. Con la remodelación de la catedral se va a proceder a la apertura de la puerta de Santa María. A partir del año 2028, las cofradías tendrán la posibilidad de entrar por una puerta y salir por la otra. Eso permitirá dar mucha fluidez a este punto, que es crítico en muchos momentos del Jueves Santo. Ahora mismo, el que las cofradías entren y salgan por la misma puerta ralentiza mucho el discurrir de las procesiones. Con dos puertas tendremos una fórmula muy buena y serán las cofradías las que decidan por qué puerta entran y salen, o si lo hacen por la misma. Es cuestión de sentarse y hablar para organizarlo lo mejor posible.

Valladolid tiene una asignatura pendiente con sus bandas de Semana Santa

P. ¿Afectarán esas obras que se efectúan actualmente en la catedral a las procesiones de la Semana Santa de 2027?
R. Entiendo que no. Todavía no he hablado con el deán de la catedral ni con otros responsables, pero yo espero que no haya ninguna afección.

P. La Procesión General del Viernes Santo sigue siendo el momento culmen de la Semana Santa de Valladolid. ¿Necesita algún retoque?
R. La Procesión General tiene poco margen de maniobra. Aunque sea una frase muy manida, es nuestro buque insignia. Ojalá tuviéramos que retocar el recorrido y ampliarlo como fue durante muchos años hasta la plaza de Colón para bajar por Gamazo; eso sería síntoma de que hay mucha más gente viendo la procesión. Pero por el momento, con el público que hay, no tenemos que tocar nada. Sí es cierto que tenemos alguna idea, como acotar alguna zona para que los colectivos más vulnerables puedan ver la procesión tranquilamente sentados.

P. Y si la temida lluvia hace acto de presencia, ¿hay posibilidad de un Plan B?
R. Es un tema muy complicado. A mí me gustaría que en los programas pudiera venir reflejado qué sucede y qué actos organizan las cofradías cuando, por desgracia, llueve. Porque lo que no sabe el gran público es lo que sucede cuando se suspende la procesión: hay unos actos, no voy a decir que sean tan vistosos como una procesión, pero sí muy íntimos y muy bonitos.

P. ¿Está abierta su junta a nuevas procesiones o a cambios de recorridos y días?
R. Es cierto que las cofradías muchas veces son las directivas que las gestionan, y cada una tiene su opinión. Yo creo que es importante, como ha sucedido en otras ocasiones, que tengan altura de miras y generosidad para cambiar de días o incluso decidir dejar de salir en una procesión. Pero eso lo tienen que decidir las propias cofradías. Nosotros respetaremos sus decisiones y colaboraremos en todo lo que se nos solicite.

P. Siempre se ha hablado de equilibrar toda la semana, ya que el Miércoles, el Jueves y el Viernes Santo copan la mayor parte de las procesiones. ¿Cómo lo ve el nuevo presidente de la junta?
R. Es cierto, hay que seguir la línea marcada por Miguel Vegas, el anterior presidente, de ‘vender’ los primeros días, especialmente el Lunes y el Martes Santo. También sería importante potenciar el Sábado Santo; ese día falta alguna procesión y creo que es necesario que impere la generosidad del Arzobispado para poder dar cabida a algún acto procesional más. Sabemos que hay un horario litúrgico que hay que cumplir, pero en otras muchas poblaciones el Sábado Santo es un día también muy importante en cuanto a desfiles penitenciales se refiere.

Ojalá podamos convertir a Valladolid en una ciudad de Pasión todo el año

P. Ya que menciona al Arzobispado, ¿cómo tiene que ser la relación entre la Junta y monseñor Luis Argüello?
R. La relación tiene que ser -y es- muy buena. Conozco a don Luis desde hace más de 25 años, cuando, siendo yo presidente de mi cofradía, nos acompañaba hasta La Pilarica todos los martes santos. Me parece un gran pastor.

P. ¿Verían con buenos ojos la aparición de nuevas cofradías?
R. Desde luego. Hay nuevos colectivos en la ciudad. La población latinoamericana, por ejemplo, es muy importante ya en Valladolid y tiene nuestras mismas creencias. A lo mejor hay agrupaciones o colectivos que pueden sentirse animados a formar parte de una nueva cofradía, y obras de arte para procesionar creo que tenemos de sobra en Valladolid.

P. Hablando de los estilos de procesionar, ¿cree que puede haber una creciente ‘sevillanización’ de la Semana Santa de Valladolid, como ha ocurrido en otros lugares?
R. Yo creo que no. Espero que no vaya a más. Yo soy muy ‘barroquito’, si se me permite esa expresión que alguien usó de forma despectiva para dirigirse a nosotros. Es cierto que hay cosas que se han ido exportando, como la música, y las bandas han mejorado mucho. Es una asignatura pendiente que tiene Valladolid con nuestras bandas: buscarles también un lugar a cubierto para sus ensayos.

P. Usted es un defensor de los pasos a hombros. ¿Sería viable una procesión general de esta manera?
R. En esta vida no hay nada imposible. Con más cofrades, con más vallisoletanos integrados en las cofradías, se podría hacer. ¿Por qué no? Incluso ver los grandes pasos a hombros. Ahí tenemos el ejemplo de Rioseco con el Descendimiento.

P. ¿Es suficiente la promoción que se hace de la Semana Santa de Valladolid? ¿Qué proyectos tienen en mente en este sentido?
R. En primer lugar, queremos promocionar la Semana Santa en nuestra propia ciudad, como ya he dicho. Y fuera de Valladolid tenemos claro que hay que estar siempre en Madrid y hablar con Turismo y con sus técnicos; ellos son los profesionales y los que conocen los datos para saber qué ciudades hay que reforzar. Tengo también algunas ideas: en Vélez-Málaga vi una especie de contenedor de experiencia audiovisual inmersiva que se podría llevar a cabo en Valladolid. Es un proyecto costoso, pero creo que hay que sentarse con las instituciones y plantearlo para que pudiera ser itinerante y llevarlo a colegios y a otras ciudades. Lo bueno que tiene esa infraestructura es que luego se podría usar para vender vino o cualquier otro potencial turístico.

P. ¿Cree que el apoyo del sector hostelero y hotelero es suficiente?
R. Toda ayuda es poca, pero yo también entiendo su postura. Ahora mismo Valladolid cuenta con 4.926 plazas hoteleras. Nosotros vamos a luchar porque esas casi 5.000 camas estén llenas durante toda la semana; si lo conseguimos, ellos nos van a apoyar, como es lógico. También tenemos que hablar con las asociaciones de comerciantes y conseguir acuerdos con ellos. Podemos lograr, por ejemplo, que puedan apagar los luminosos y los escaparates para lograr un ambiente más recogido en nuestras procesiones.

Hay 13.000 cofrades, pero a principios del siglo XXI había cerca de 25.000; tenemos trabajo por delante

P. ¿Se han olvidado las cofradías de la caridad, que es precisamente uno de los motivos principales de sus fundaciones?
R. No. Lo que pasa es que muchas veces no se conoce esa labor. Te pongo un ejemplo: en África existe un colegio que se llama Virgen de la Pasión, financiado precisamente por la cofradía de la Pasión de Valladolid, y gracias a esta iniciativa se están escolarizando niños allí. Creo que hay que dar a conocer esta tarea, que los vallisoletanos la conozcan, porque es una de las labores fundamentales que llevan a cabo las cofradías durante todo el año.

P. ¿Cuánto tiempo le va a llevar ser presidente de la Junta de Cofradías?
R. Por mi situación personal -por desgracia estoy jubilado-, tengo tiempo y procuraré dedicarle desde las 00:01 hasta las 24:00 horas. Tengo el apoyo incondicional de mi familia y eso es importante; la ayuda de mi mujer, Vanessa Martínez, me va a ser imprescindible.

P. ¿Qué titular le gustaría leer de su balance dentro de cuatro años?
R. Que Valladolid se haya convertido en una ciudad de Pasión durante todo el año.

La nueva directiva de la Junta de Cofradías está compuesta por: Julián Díaz Bajo. Presidente. Benito Rebollo Matías. Vicepresidente. Diego Valdregrama Lozano. Secretario. Daniel Barrigón del Santo.  Vicesecretario. Raquel Bustamante Barbáchano. Tesorera. María Guerra López. Vicetesorera. José Martín Hernández. Contador. Y Alberto Cordero Tejedro. Vicecontador

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