La IA invade las gradas del Mundial: proliferan los videos de falsas aficionadas en redes sociales

Expertos alertan de que estos vídeos virales no solo difunden imágenes sintéticas, sino que refuerzan estereotipos sexistas y mientras alimentan modelos de monetización en plataformas digitales

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La IA invade las gradas del Mundial: proliferan los videos de falsas aficionadas en redes sociales
El autor esMiguel Ángel  Fernández
Miguel Ángel Fernández
Lectura estimada: 3 min.

La celebración del Mundial de fútbol de 2026 está dejando un fenómeno paralelo fuera de los terrenos de juego. En las principales redes sociales se multiplican vídeos protagonizados por supuestas aficionadas de distintas selecciones nacionales que, en muchos casos, han sido generadas mediante inteligencia artificial o presentan indicios de haber sido creadas con herramientas sintéticas.

Estas publicaciones, difundidas especialmente en TikTok, Instagram, X y YouTube Shorts, muestran a jóvenes mujeres en estadios, vestidas con camisetas, banderas o elementos identificativos de diferentes países. Aunque aparentan ser grabaciones espontáneas de seguidores durante los partidos, su estructura se repite de forma sistemática y responde a un patrón diseñado para captar la atención de los usuarios.

Diversos especialistas advierten de que el fenómeno va más allá del simple entretenimiento viral. Según los expertos, este tipo de contenidos contribuye a la cosificación de las mujeres al convertirlas en reclamo visual dentro de un contexto deportivo en el que la atención deja de centrarse en el juego para desplazarse hacia una representación estandarizada de la belleza femenina.

La socióloga Elisa García Mingo, especializada en el estudio de la misoginia digital, considera que estas prácticas pueden interpretarse como una forma de desinformación de género. A su juicio, la problemática no reside únicamente en el carácter artificial de las imágenes, sino en la reproducción de modelos femeninos homogéneos y estereotipados que presentan una visión distorsionada de la realidad.

Además, la clasificación de estas supuestas aficionadas por nacionalidades añade una dimensión adicional al problema. Los expertos señalan que la combinación de rasgos físicos asociados a determinados países termina reforzando prejuicios culturales, raciales y de género, generando representaciones simplificadas y exageradas de distintas identidades nacionales.

La investigadora Noemí Morejón, experta en desinformación de la Universidad Loyola Andalucía, sostiene que estos vídeos transforman a las mujeres en objetos de consumo visual agrupados por categorías, una dinámica que la inteligencia artificial amplifica al facilitar la creación masiva de perfiles y personajes inexistentes. Según explica, esta práctica contribuye a normalizar estándares físicos inalcanzables y a reducir la diversidad real de los cuerpos femeninos.

Las preocupaciones se extienden también al impacto que la IA generativa puede tener sobre la percepción corporal. Diferentes estudios internacionales han advertido de que algunas herramientas de inteligencia artificial son capaces de producir contenidos que glorifican cánones de belleza extremos o poco realistas, con potenciales consecuencias para la salud mental y la autoestima de los usuarios.

El éxito de estas falsas aficionadas está estrechamente ligado al contexto informativo. Los grandes eventos deportivos ofrecen una enorme visibilidad y facilitan que este tipo de publicaciones alcancen millones de reproducciones en pocas horas. Los creadores aprovechan la actualidad del torneo para insertar contenidos diseñados específicamente para maximizar la interacción y el alcance algorítmico.

Sin embargo, detrás de la viralidad existe también un interés económico. Especialistas en comunicación digital explican que muchas de estas cuentas utilizan los vídeos como puerta de entrada hacia servicios de suscripción, plataformas de contenido para adultos, canales privados de mensajería o espacios de pago donde intentan monetizar la atención obtenida en las redes sociales.

La expansión de estas prácticas se ve favorecida por la creciente accesibilidad de las herramientas de inteligencia artificial. Generar una imagen hiperrealista de una supuesta aficionada y convertirla posteriormente en un vídeo animado requiere hoy una inversión reducida y escasos conocimientos técnicos. Plataformas disponibles en internet permiten realizar este proceso en pocos minutos mediante sistemas de pago asequibles para cualquier usuario.

Los especialistas coinciden en que la facilidad para producir este tipo de contenidos, unida al atractivo de los grandes acontecimientos deportivos y a los incentivos económicos de las redes sociales, está impulsando una nueva forma de desinformación visual que combina inteligencia artificial, viralidad y estereotipos de género en un mismo producto digital.

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