La Junta da luz verde ambiental al proyecto para tratar más de 50.000 toneladas de residuos al año mientras vecinos de Laguna, Herrera y La Corala anuncian acciones para frenar su implantación
La autorización de la planta de biogás de La Cistérniga desata una movilización vecinal en el entorno del Duero
La Junta da luz verde ambiental al proyecto para tratar más de 50.000 toneladas de residuos al año mientras vecinos de Laguna, Herrera y La Corala anuncian acciones para frenar su implantación
La autorización ambiental concedida por la Junta de Castilla y León a una futura planta de biogás en La Cistérniga ha abierto un nuevo frente de conflicto vecinal en el área metropolitana de Valladolid. Apenas unos días después de conocerse la publicación de la resolución en el Boletín Oficial de Castilla y León (Bocyl), vecinos de Laguna de Duero, Herrera de Duero y la urbanización La Corala han formalizado una plataforma ciudadana para oponerse al proyecto, al que atribuyen potenciales riesgos para la salud, el medio ambiente y la calidad de vida de los residentes.
La Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio ha autorizado la instalación promovida por Norbiogás La Conchita S.L., que se ubicará en la parcela 5006 del polígono 8 de La Cistérniga, en el paraje conocido como Granja Conchita. La planta tendrá capacidad para tratar anualmente 50.460 toneladas de residuos orgánicos no peligrosos procedentes de actividades ganaderas, agrícolas y de la industria agroalimentaria con el objetivo de producir biogás.
La resolución autonómica llega tras la obtención de los informes sectoriales favorables exigidos por la normativa, incluido el informe urbanístico emitido por el Ayuntamiento de La Cistérniga, que certifica la compatibilidad del proyecto con el planeamiento municipal.
Nace una plataforma vecinal
La decisión administrativa ha provocado la reacción inmediata de parte de la población del entorno. Durante una asamblea celebrada en Laguna de Duero quedó constituida la plataforma 'Stop Planta de Residuos Biogás Granja Conchita', un colectivo que asegura contar ya con más de 500 apoyos y que anuncia movilizaciones para intentar revertir la autorización concedida.
Los vecinos sostienen que "la instalación se encontrará a escasa distancia de zonas residenciales" y denuncian que la ubicación elegida "obligará a convivir con el tránsito continuo de vehículos pesados encargados del transporte de residuos orgánicos".
Según la plataforma, "una parte significativa de los materiales que llegarán a la planta procederá de explotaciones ganaderas y agroindustriales situadas fuera del entorno inmediato de Granja Conchita". El colectivo considera que ello "convertirá la instalación en un punto receptor de residuos de distintas procedencias, incrementando el tráfico de camiones y el impacto sobre las poblaciones cercanas".
"La instalación está diseñada para recibir y almacenar miles de toneladas de purines, estiércoles y otros residuos orgánicos a escasos cientos de metros de viviendas habitadas", sostienen desde la organización vecinal, que considera insuficientes las garantías ofrecidas hasta el momento.
Temor por olores, acuíferos y emisiones
Entre las principales preocupaciones expresadas por los opositores figura la posible afección sobre la calidad del aire. Los vecinos alertan del riesgo de malos olores persistentes y recuerdan que el propio procedimiento ambiental "contempla emisiones asociadas al funcionamiento de este tipo de instalaciones".
La plataforma también pone el foco en la cercanía del río Duero y en la vulnerabilidad de los acuíferos de la zona. Sus representantes advierten de que una eventual filtración o fallo en los sistemas de almacenamiento podría afectar a recursos hídricos utilizados por explotaciones agrícolas y abastecimientos próximos.
Otro de los argumentos esgrimidos por los detractores del proyecto se refiere a "la gestión del metano generado durante el proceso de digestión anaerobia". Aunque se trata de una tecnología ampliamente utilizada para la producción de energía renovable, los vecinos consideran que una instalación de estas características no debería situarse tan próxima a áreas habitadas.
Asimismo, recuerdan que el Informe de Impacto Ambiental menciona emisiones derivadas del proceso industrial, entre ellas óxidos de nitrógeno, dióxido de azufre, monóxido de carbono, partículas y olores, aspectos que, a juicio de la plataforma, justifican una revisión de la ubicación escogida.
Defensa del medio rural frente a la oposición vecinal
La autorización ambiental supone un paso decisivo para un proyecto encuadrado dentro de las políticas de valorización energética de residuos y producción de energías renovables. Las plantas de biogás transforman residuos orgánicos en energía y fertilizantes mediante procesos biológicos controlados, una tecnología que las administraciones impulsan como herramienta para avanzar hacia modelos de economía circular.
Sin embargo, la creciente implantación de este tipo de infraestructuras en distintos puntos de España está generando movimientos vecinales críticos con su ubicación, especialmente cuando se proyectan cerca de núcleos de población.
En el caso de La Cistérniga, los opositores consideran que los beneficios económicos y energéticos del proyecto no compensan los posibles efectos sobre el entorno. "El medio rural necesita desarrollo, pero no a costa de la salud de los vecinos ni del deterioro ambiental de la comarca", sostienen desde la plataforma, que ya estudia posibles acciones legales y administrativas para intentar paralizar la iniciativa.
Por su parte, el Ayuntamiento de Tudela de Duero ha declinado realizar valoraciones sobre la controversia. Fuentes municipales, consultadas por Tribuna Valladolid, señalan que el Consistorio está trasladando información a los vecinos para facilitar el conocimiento del proyecto y analizar las inquietudes surgidas en el municipio ante la futura instalación.
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