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Valladolid suma 24 locales autorizados para jugar a las chapas en Semana Santa
La provincia se sitúa entre las que más permisos reciben en Castilla y León, en una tradición profundamente arraigada en municipios vallisoletanos
La provincia de Valladolid contará esta Semana Santa con 24 establecimientos autorizados para el juego de las chapas, según la resolución del Gobierno autonómico, que ha concedido un total de 92 permisos en toda Castilla y León, una cifra aún abierta a posibles variaciones.
En el caso vallisoletano, el juego podrá desarrollarse en locales de Alcazarén, Castrodeza, Cigales, El Campillo, Herrera de Duero, La Seca, Mayorga, Medina del Campo, Mojados, Nava del Rey, Padilla de Duero, Santovenia de Pisuerga, Tordesillas, Torrelobatón, Tudela de Duero, Valladolid capital, Villalón de Campos, Villanueva de los Caballeros y Zaratán, entre otros municipios.
Una de las provincias con mayor actividad
Con estas 24 autorizaciones, Valladolid se sitúa como una de las provincias con mayor número de locales habilitados, solo por detrás de León, que lidera la lista con 29, y en cifras similares a Palencia, que alcanza los 23 permisos.
Más lejos quedan Burgos (ocho autorizaciones), Segovia (seis) y Zamora (dos), lo que refuerza el peso de Valladolid dentro de esta tradición en la Comunidad.
Tradición muy arraigada en el medio rural
El juego de las chapas, que se practica entre el Jueves Santo y el Domingo de Resurrección, es una costumbre especialmente extendida en el ámbito rural, donde mantiene una fuerte implantación como forma de ocio colectivo y socialización.
Su origen se remonta, según la tradición, al momento en que los soldados romanos se jugaron la túnica de Jesucristo antes de la crucifixión, lo que ha contribuido a su vinculación histórica con la Semana Santa.
Cómo se juega
La dinámica es sencilla pero cargada de simbolismo. Se utilizan dos monedas -conocidas como 'perras gordas', antiguas piezas de diez céntimos de la época de Alfonso XIII- que se lanzan al aire.
Los participantes apuestan dinero en efectivo tratando de adivinar si ambas caerán cara o cruz. Si el resultado es distinto en cada moneda, la jugada se repite hasta que coincidan.
El juego está dirigido por un organizador, el conocido como 'baratero', que debe abonar una tasa administrativa para poder desarrollar la actividad durante los días autorizados.
Regulación y condiciones
La práctica de las chapas está regulada por la Junta de Castilla y León, que exige autorización previa y establece normas claras para su desarrollo. Entre ellas, destaca la obligación de realizar las apuestas exclusivamente con dinero en efectivo, quedando prohibido jugarse bienes o animales.
Además, el juego puede celebrarse en espacios cerrados o al aire libre -aunque este año no hay solicitudes en exteriores-, siempre con permisos municipales, a más de 100 metros de centros educativos y en condiciones adecuadas.
Las autoridades consideran infracciones graves la organización de partidas clandestinas, la manipulación del juego o el impago a los participantes.
Desde la Junta se subraya que esta práctica representa "una forma de socialización y diversión colectiva", que debe desarrollarse siempre con transparencia y respeto entre los jugadores.
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