Celos, control y redes sociales: así empieza la violencia de género entre jóvenes

La psicóloga Nieves Andrés advierte de nuevas formas de control en las relaciones adolescentes vinculadas a las redes sociales

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Celos, control y redes sociales: así empieza la violencia de género entre jóvenes
Redes sociales
El autor esEva Martínez Miguel
Eva Martínez Miguel
Lectura estimada: 5 min.

La violencia de género entre jóvenes no siempre se manifiesta con agresiones físicas. En muchas ocasiones comienza de forma más sutil, a través del control, los celos o la vigilancia constante en redes sociales. En una generación hiperconectada, donde las relaciones se viven también a través del móvil, el vínculo puede mantenerse activo las 24 horas del día, ampliando tanto las formas de conexión como las dinámicas de control.

Con motivo del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, la psicóloga Nieves Andrés Ramírez, vicedecana del Colegio Oficial de Psicología de Castilla y León y coordinadora del Programa de Atención Psicológica a Víctimas de Violencia de Género del COPCyL, analiza cómo se están transformando estas conductas entre adolescentes y jóvenes, qué señales pueden alertar de una relación poco saludable y qué papel juegan hoy las redes sociales en estas dinámicas.

P: ¿Está aumentando la violencia de género entre jóvenes o simplemente ahora se visibiliza más? ¿Qué diferencias hay respecto a generaciones anteriores?

R: Desde la práctica clínica observamos ambas cosas: hay una mayor visibilización y sensibilidad social, pero también nuevas formas de violencia asociadas al entorno digital que amplían las dinámicas de control y abuso.

La principal diferencia respecto a generaciones anteriores es la hiperconectividad y la presencia constante de las redes sociales, que amplían el control y la exposición pública de la relación. Las relaciones ya no se limitan al espacio presencial, por lo que la violencia ya no ocurre solo en el ámbito privado: el vínculo puede continuar las 24 horas a través del móvil, lo que facilita tanto la conexión como el control constante de la pareja.

P: ¿Qué impacto psicológico tienen las redes sociales en las relaciones de pareja entre adolescentes? ¿Cómo afectan a la autoestima de los jóvenes dentro de una relación? ¿Las redes sociales están facilitando la violencia psicológica?

R: Las redes sociales hacen más intensa la necesidad de validación externa, aumentan la comparación con los demás y la presión social, algo especialmente sensible en la adolescencia, una etapa en la que la identidad y la autoestima aún se están construyendo.

Con frecuencia la autoestima queda ligada a la atención digital de la pareja. Conductas como responder rápido, dar "likes", publicar fotos juntos o la interacción online se interpretan como indicadores de amor o de rechazo. No recibir esas atenciones puede generar ansiedad, dependencia emocional, inseguridad y conflictos frecuentes en la pareja.

Además, las redes sociales pueden facilitar la aparición de violencia psicológica porque permiten vigilancia permanente, presión social y formas de humillación o manipulación más sutiles y continuas, que resultan difíciles de identificar como violencia en un primer momento.

P: ¿Se están normalizando conductas tóxicas a través de redes sociales? ¿Qué conductas de control están más normalizadas hoy? ¿Hasta qué punto el control en redes sociales se ha normalizado entre los jóvenes?

R: Asistimos a una cierta normalización de conductas tóxicas, especialmente cuando los celos, la dependencia emocional o el control se romantizan y se presentan como pruebas de amor en algunos contenidos digitales dirigidos a jóvenes.

Tienden a ver como normal revisar con quién habla la pareja, pedir contraseñas, exigir respuestas inmediatas, supervisar conexiones o cuestionar interacciones con otras personas en redes.

Muchos adolescentes no perciben estas conductas como una forma de control, sino como algo esperable dentro de la pareja. Esto dificulta que identifiquen cuándo se están vulnerando sus límites personales y la relación deja de ser saludable.

P: ¿Qué comportamientos suelen confundirse con amor? ¿Qué conductas en redes pueden parecer románticas pero en realidad son control?

R: Mostrar celos, exigir exclusividad extrema o la necesidad constante de saber dónde está la otra persona suelen interpretarse erróneamente como actos de cuidado, cuando en realidad responden más a inseguridad y necesidad de control.

Algunas conductas en redes, como exigir demostraciones públicas de amor, molestarse si la pareja no publica la relación o pedir la ubicación constante bajo la idea de "preocupación", pueden parecer románticas, cuando en realidad son formas encubiertas de control.

P: ¿Cómo se detecta cuando ya hay una situación de violencia? ¿Compartir ubicación con la pareja puede ser una señal de alarma?

R: Como psicóloga, suelo fijarme en señales como el miedo a enfadar a la pareja, el aislamiento social, la pérdida de autonomía o cambios emocionales significativos para evitar discusiones o conflictos.

Compartir ubicación con la pareja no es necesariamente una señal de alarma, depende del contexto. Si se trata de una acción consensuada, libre y puntual, no tiene por qué ser problemático. Pero cuando se exige, provoca conflicto o genera ansiedad dejar de hacerlo, sí puede convertirse en una señal de control.

P: ¿Por qué muchos jóvenes no identifican estos comportamientos como violencia?

R: Porque han socializado en entornos digitales con modelos relacionales donde estos patrones se presentan como normales o incluso deseables. Además, en muchos casos falta educación emocional sobre cómo son las relaciones sanas.

P: ¿Qué pueden hacer la familia y los amigos cuando detectan algo raro?

R: La crítica directa suele provocar más aislamiento, por eso es mejor tratar de dialogar expresando preocupación desde el cuidado y el afecto. Escuchar sin juzgar y mantener el vínculo es fundamental, evitando confrontaciones que puedan aislar aún más a la persona. Y, si es necesario, buscar ayuda profesional.

P: ¿Se habla lo suficiente de esto en colegios e institutos?

R: Se están dando pasos importantes y se ha avanzado, pero aún es insuficiente. Desde el Consejo General de la Psicología reclamamos la inclusión obligatoria y permanente de psicólogos educativos en colegios e institutos.

La educación emocional, afectivo-sexual y digital debería trabajarse desde edades tempranas y de forma continua, adaptándose a la realidad online actual.

P: En consulta, ¿qué situaciones se repiten más entre jóvenes? ¿Hay perfiles más vulnerables o puede pasarle a cualquiera?

R: En consulta vemos con frecuencia jóvenes con elevada dependencia emocional, que sufren o ejercen control a través del móvil y que atraviesan rupturas muy conflictivas.

Puede ocurrirle a cualquiera, aunque factores como la baja autoestima, la inseguridad, la necesidad intensa de aprobación o la falta de modelos relacionales sanos aumentan la vulnerabilidad.

P: ¿Los jóvenes identifican los celos como una señal de amor o de control?

R: Todavía muchos interpretan los celos como una señal de amor o interés e incluso valoran esta actitud de la pareja de forma positiva. Desde la psicología entendemos que los celos suelen estar más relacionados con la inseguridad de la persona y con la necesidad de controlar por miedo a la pérdida, no con el afecto saludable.

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