Familia Pujol, el juicio más tardío de la historia

imagen
Familia Pujol, el juicio más tardío de la historia
Jordi Pujol, en una imagen de 2024. (Foto: EFE)
El autor esPedro Santa Brígida
Pedro Santa Brígida
Lectura estimada: 3 min.

Esta semana ha comenzado el juicio a la familia Pujol por enriquecimiento ilícito, corrupción y otras lindezas relacionadas. La instrucción de este proceso se ha prolongado en la Audiencia Nacional durante 13 años. La habitual lentitud de la Justicia española, la consentida multitud de tretas legales de las defensas y algún que otro acontecimiento imprevisto en el Tribunal de turno han convertido esta causa en la más tardía que recuerda mi conciencia de periodista. Multitud de veces me he preguntado, ¿pero qué pasa con el juicio a Pujol y compañía?

Como no me chupo el dedo - al igual que el ministro Óscar López - , he llegado a pensar que el juicio no comenzaba debido a oscuros intereses políticos, económicos y judiciales. Los lobbies de turno, me decía, están esperando a que palme el patriarca del clan, Jordi Puyol (su esposa, también encausada en su día, falleció el pasado año). El jefe del clan ha cumplido 95 años y asiste a las sesiones judiciales por videoconferencia desde su casa. La imagen del anciano que visiona el proceso a través de una pantalla de ordenador dista mucho de la de aquel soberbio presidente catalán que tanto cortó el bacalao en el conjunto del país durante 23 años, mientras en casa iba poniendo las piedras que alimentarían un tosco independentismo, con la ingenua anuencia de los distintos presidentes del Gobierno central.

Desde que Pasqual Maragall le echara en cara a Jordi Pujol en el Parlamento catalán que su problema era el tres por ciento que el Gobierno cobraba en comisiones por las adjudicaciones públicas, el mito del gran político catalán de la Transición inició un imparable declive. Los rumores comenzaron a correr como la pólvora en los ambientes políticos y periodísticos, hasta que en 2012 la Audiencia Nacional, en presunto secreto, comenzó a investigar las andanzas del líder político de Cataluña.

Cuando la prensa empezaba a publicar casi a diario informaciones que ponían en tela de juicio la honradez de la familia, Jordi Pujol, en pleno verano de 2014, emitió un comunicado en el que reconocía que disponía en bancos de Andorra de unos 140 millones de pesetas, eso sí heredados años atrás de su padre, subrayó. "Lamentablemente, nunca se encontró el momento adecuado para regularizar", llegó a decir sin pudor alguno. Mientras en el resto del territorio español - y en el mundo civilizado - se desmoronaba la imagen del aclamado ‘honorable’, su desaparecido partido político (CiU), de la mano del designado sucesor a dedo, Artur Mas, se atrincheró e inició un enfrentamiento directo con el Estado. Se acusaba a España de todos los males de la familia Pujol y, de paso, de la sociedad catalana.

El conflicto con España, ideado como estrategia por los entonces cerebros pensantes del poder en Cataluña, fue la fórmula que diseñaron para desviar la atención y así evitar previsibles debacles electorales. Que no se hablara del caso Pujol se convirtió en lema. El Gobierno de Zapatero venía tragando años atrás con todas las reivindicaciones catalanas, no así el de Rajoy, por eso el lío se multiplicó y derivó en un independentismo agresivo y delictivo (ahí está el no referéndum del 1- O y sus penosas derivadas). Resulta revelador que el proceso independentista de Cataluña comenzara pocos meses después de que la Audiencia Nacional iniciara las investigaciones al presidente catalán y su entorno.

A finales de 2025 se está juzgando a 19 acusados, entre ellos los siete hijos de Jordi Pujol y varios empresarios, para los que se piden penas de entre 29 y 8 años de prisión. El hijo mayor, al que se reclama la máxima condena y al que su ex acusó de llevar bolsas de basura repletas de billetes a Andorra, ya pasó una temporada por la cárcel. Por fin, el juicio ha comenzado, en unos meses conoceremos la sentencia y dependiendo de hacia dónde y cuánto se incline la balanza de la 'ciega' justicia, asistiremos de nuevo al relato de qué malos o malísimos son los magistrados de turno. En cualquier caso, seguro que Jordi Pujol no pisará la trena aunque sea condenado. Tampoco me creo que haya restitución alguna de dinero, en tal caso. En el peor de los supuestos para él, las amnistías entre políticos se han puesto de moda en este país en los últimos tiempos. Y qué cosas, llegado el momento incluso sus hijos se podrían beneficiar, dependiendo de quién ocupe La Moncloa en los próximos años.

Últimas noticias de esta sección

0 Comentarios

* Los comentarios sin iniciar sesión estarán a la espera de aprobación
Mobile App
X

Descarga la app de Grupo Tribuna

y estarás más cerca de toda nuestra actualidad.

Mobile App