30º en octubre: temperatura anómala aunque la sequía no amenaza el abastecimiento humano en Valladolid

Terrazas llenas por la noche, paseantes en manga corta y ni rastro de nubes. El otoño prolonga el verano y el termómetro alcanza en la ciudad máximas históricas. Y mientras, hemos perdido la cuenta de cuántos días lleva sin llover. TRIBUNA habla con la CHD y con Molinero, profesor de la UVa, para explicar cuál es la situación.

4 de octubre, 21 horas, la noche ya está asentada. Las terrazas siguen instaladas en las calles de Valladolid. La gente pasea por la Plaza Mayor en mangas de camisa, y no es raro ver algún shor y camisetas de tirantes. Estamos en otoño y el refrán de 'tres meses de infierno y nueve de invierno' parece de otra época. Con el agravante de que la ciudad ha perdido la cuenta de hace cuántos días no llueve, más allá de alguna chaparrada puntual, y los pantanos languidecen con una media, en los de la Cuenca del Duero, del 21 por ciento de su capacidad. Con estas condiciones, ¿qué nos espera?

 

Ignacio Miranda es el responsable de prensa de la Confederación Hidrográfica del Duero. Reconoce que "hay preocupación porque no hay previsiones de lluvia a corto plazo" pero tranquiliza sobre la situación: "El abastecimiento humano está garantizado para varios meses". Es decir, que si no lloviese nada este otoño, los hogares de Castilla y León seguirían disponiendo de agua. Aunque, obviamente, esa situación no se contempla. [Aquí puedes consultar el estado actual de los embalses de Castilla y León].

 

"Las sequías son fenómenos a veces muy duraderos, no es de extrañar aunque sea anómalo. Pero el clima tiene estas cosas". Lo explica Fernando Molinero, profesor de Geografía en la Universidad de Valladolid. "Lo normal, la tendencia natural, es que llueva en los meses que queda. El mes más lluvioso en Valladolid es noviembre". Por lo que, aunque en la previsión para la próxima semana sigue sin aparecer el agua, el modelo estadístico indica que habrá precipitaciones.

 

EL PROBLEMA, EN LA PRIMAVERA DE 2018

 

Con la campaña de riego acabada los embalses se recuperarán "muy lentamente" aunque no llueva, ya que las entradas de agua de los ríos se mantienen y las salidas disminuyen. El consumo humano, según indica Miranda y corrobora Molinero, abarca solo "el ocho por ciento de lo que se consume en la cuenca" por lo que donde realmente su usa grandes cantidades de agua es en el sector primario, agricultura y ganadería. Además el consumo humano, en invierno, es menor. 

 

Pero los verdaderos problemas vendrían a partir de la primera de 2018 siempre y cuando la situación de sequía se prolongue. El año hidrográfico acabó el 30 de septiembre y ha habido pocos problemas "porque venimos de una temporada de reservas buenas -según explica Miranda-, pero o llueve bien estos meses o se llegará a abril con niveles muy bajos", cuando vuelve a comenzar la temporada de riego en el campo.

 

EL EMBALSE DE CUERDA DEL POZO, EN SORIA, CERCA DEL NACIMIENTO DEL DUERO. D.Á.

 

"En la primavera de 2016 llovió tanto o más de lo que suele llover en la región en todo un año" recuerda Molinero, quien corrobora con datos que este episodio de sequía no es una tendencia ya que, tomando en cuenta los periodos de referencia de treinta años que establece la OMM, "entre 1961-1990 tenemos más lluvia que en 1931-1960, y en los últimos treinta años reales tenemos más agua recogida que antes de los 90". De este modo, el profesor indica que "el Cambio Climático puede afectar en episodios extremos pero no está claro que en cuanto a que llueva menos" y al mismo tiempo recuerda: "En los años 70 y 80 superar los 40º de máxima en Valladolid era una excepción. A partir de los 80 empiezan a tirar para arriba aunque a principios del siglo XXI hubo años más fresco. Si nos tenemos que acostumbrar a estas temperaturas, yo no lo sé, eso es profetizar. Del Calentamiento Global hay evidencias en imágenes de la NASA sobre el casquete polar, que en los años 70 era un tercio más de lo que es hoy".

 

¿QUÉ PLANES HAY CONTRA LA SEQUÍA?

 

Este viernes 6 de octubre hay "una comisión de la sequía que va a abordar la posibilidad de reducir los caudales ecológicos -el agua que circula por los ríos para mantener la fauna viva- con el objetivo de asegurar las reservas de abastecimiento humano" adelanta Miranda. Se pretende reducir las salidas de agua bajando ese caudal ya que actualmente "en el sistema del Pisuerga -por mencionar uno- entran 250 o 300 litros por segundo, una birria, la mitad de lo que se tenía contabilizado en un año bajo".

 

¿Qué ideas hay si la situación de sequía se prolonga? Aunque nada hace indicar que vaya a ser así, y a pesar de que el anterior invierno también fue seco y las nieves se retrasaron bastante, existen varias opciones para combatir la escasez. "Hacer embalses es ahora muy complicado por la legislación medioambiental, se pueden plantear pequeños para regular el caudal, pero no grandes" analiza Miranda, una visión que completa Molinero: "Igual que ahora hay una mentalidad anti embalses puede llegar el momento en el que sea pro. Creo que se necesitan más embalses, los que tenemos son eficaces, válidos, y funcionan, pero casi todos son para regadío y algunos, como el de Almendra (en Salamanca), que puede estar llenándose durante dos años, son para uso hidroeléctrico". 

 

Por lo que una de las soluciones que se presentan es la de optimizar el consumo. "Es importante modificar el regadío, va a haber menos agua disponible y si no se modernizan los sistemas no se podrá regar como antes" adelanta Miranda. Y Molinero tira de memoria: "Recuerdo la sequía de 1976, una de las más fuertes. Entre 1990 y 1995 hubo sequías pertinaces, reiteradas, en toda España hasta el punto que Sevilla no tenía agua para el abastecimiento. Hace unos años Barcelona estaba sin agua y aprobaron un trasvase del Ebro hacia la ciudad. Montaron las tuberías pero empezó a llover, y desde entonces no ha parado. Si llegase una situación de sequía extrema, que no hay que planteársela, habría que adoptar medidas: hacer embalses y optimizar el agua".

 

De momento, lo que sí sabemos, es que este jueves volverán los 30º de máxima en Valladolid y no caerá gota de agua. ¿Hasta cuándo?