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30 años de la última final de Copa del Real Valladolid

El 11 que saltó en la final del Calderón.

El equipo entrenado por Cantatore tuteó al Madrid de ‘la Quinta’ en una de las páginas más brillantes de toda su historia.

Este domingo 30 de junio se cumplen tres décadas de uno de los puntos más altos de la historia del Real Valladolid. Aunque la final de Copa del Rey se saldó con derrota, los chicos entrenados por el uruguayo Vicente Cantatore pusieron contra las cuerdas a uno de los mejores equipos que ha visto el fútbol español: el Real Madrid de la ‘Quinta del Buitre’.

 

El equipo vallisoletano formó en el estadio Vicente Calderón con Ravnic; Miljus, Albesa, Gonzalo, Fernando Hierro, Lemos; Damián, Minguela, Albis (Fonseca); Jankovic y Peña; y a los cinco minutos de partido recibió un palo, el gol de Gordillo, que acabaría siendo definitivo.

 

A pesar del contratiempo, y del favoritismo de los madrileños, los blanquivioletas no se descompusieron y dominaron el encuentro, mereciendo un empate que nunca acabó de llegar. Fue la segunda final de Copa para el Pucela, la anterior la jugó en 1950 frente al Athletic de Bilbao, otro de los referentes de la competición. En aquella ocasión, el cuadro vallisoletano cayó derrotado por 4-1, con un póker de goles del mítico Telmo Zarra.

 

La derrota en el Vicente Calderón ese 30 de junio de 1989 –fecha tardía, pero eran otros tiempos- trajo una consecuencia muy positiva, que fue la clasificación para la Recopa de Europa 1989-1990. Aquel sería un viaje continental positivo para el Real Valladolid, aunque con un final cruel.

 

Después de vencer con comodidad al Hamrun Spartans maltés, y de deshacerse del Djurgardens sueco, los de Cantatore se plantaron en cuartos de final para jugar contra el Monaco de un jovencísimo Arsène Wenger. Tras dos partidos muy cerrados en los que no hubo goles, la lotería de los penaltis sonrió a los locales en el Louis II. Esa fue la aventura europea más larga en la historia del club.

 

La final del Calderón también supuso el último partido con la blanquivioleta –aquel día morada- de uno de los mejores jugadores que han pasado por Zorrilla: Fernando Hierro. El malagueño haría las maletas para unirse al rival de esa noche, el Real Madrid, y su historia allí es de sobra conocida.