2017 dejó 320 nuevos casos de cáncer de mama en Valladolid

Hoy se celebra en todo el mundo el Día Internacional contra el Cáncer de Mama. Una enfermedad de la que el año pasado se detectaron 320 nuevos casos en Valladolid y que afecta en un 99% de los casos a mujeres, el segundo más común después del cáncer de colon.

 

Un cáncer que es "diferente al resto de enfermedades porque tiene efectos secundarios que afectan a otras personas", según Luisa Lobete, gerente de la AECC en Valladolid. "Es necesario convivir con la enfermedad. A veces es muy duro y otras menos duro, a cada persona le afecta de una manera diferente", asegura.

 

Una enfermedad que cada vez se diagnostica en fases más tempranas, lo que reduce enormemente su mortalidad. En la actualidad, el 90% de las personas que lo padecen continúan vivas cinco años después del diagnóstico, a lo que se suma la cada vez mayor suavidad de los tratamientos, lo que mejora la calidad de vida de los pacientes.

 

"Aparece -asegura Lobete- porque las mujeres estamos sometidas a cambios hormonales durante toda la vida, por lo que tenemos mucha probabilidad de desarrollar este cáncer". Además no hay nada que lo prevenga, "no se ha descubierto nada que esté relacionado, no como el cáncer de pulmón, por ejemplo, que está demostrado que fumar te hace mucho más propenso a padecerlo".

 

Como recomendaciones para prevenirlo, se propone practicar ejercicio físico, llevar un estilo de vida saludable y no sufrir sobrepeso, aunque "aun así se puede llegar a desarrollar".

 

IMPORTANCIA DE LA PREVENCIÓN

 

"Es muy importante participar en los programas que las autoridades sanitarias tienen disponibles", señala Lobete, para así poder obtener un diagnóstico precoz que permita luchar cuanto antes contra la enfermedad. Entre los 45 y los 69 años, el SACYL realiza el programa de cribado entre las mujeres, con mamografías cada dos años. "Estadísticamente es cuando más aparecen", asegura; "si hasta los 69 años no hay lesión en las mamas, es más difícil padecer este cáncer, pero no quita que se mantengan las exploraciones".

 

La posibilidad de identificar las alteraciones genómicas específicas de cada paciente ha permitido además clasificar y diagnosticar de forma más eficiente el cáncer de mama, pudiendo dividir esta enfermedad en 10 subtipos distintos, con distinto pronóstico e implicaciones terapéuticas, pero también identificar y desarrollar tratamientos dirigidos frente a las alteraciones recurrentes de cáncer de mama.

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