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Recetas para educar

Juan Carlos López
Entusiasmo por la educación y por la vida

Hygges , shinrin-yoku, bonding ,Meraki

Hygges detail

..Y otras formas de ser feliz.
Aristóteles concluyó que las personas se pasan buena parte de su vida buscando la felicidad. Hoy, propongo que  aprendamos de nuestros vecinos.

Shinrin-yoku, la medicina del bosque.

 

“Para aliviar su estrés, dé un paseo de dos horas por el bosque una vez a la semana”.

 

Si el médico nos mandara esa receta, pensaríamos que es una broma. Sin embargo, cada año entre 2,5 y 5 millones de japoneses, afectados por el estrés, la hipertensión y la ansiedad, acuden a las sesiones de “Terapia del Bosque”

 

La sesión consiste en unas dos horas de paseo relajado por el bosque, con ejercicios de respiración dirigidos por monitores. Antes y después de la sesión, se mide la presión arterial y otras variables fisiológicas para comprobar la eficacia del tratamiento.

El inmunólogo Qing Li, de la Escuela de Medicina de Tokio, ha demostrado que un paseo por un bosque aumenta significativamente la concentración de células NK (del inglés natural killer) en sangre, un tipo de glóbulo blanco que contribuye a la lucha contra las infecciones y contra el cáncer.

 

Las sesiones de shinrin-yoku se deben hacer de forma pausada y relajada, exponiéndose con los cinco sentidos al ambiente del bosque. Disfrutando con la vista de los colores de las copas de los árboles. Escuchando el rumor del viento en las hojas, los cantos de los pájaros. Oliendo los aromas, cogiendo alguna hoja de pino, o de alguna planta aromática y aspirando sus esencias. Palpando la suavidad y la textura de un tronco, o deslizando la mano por el musgo mullido que cubre una roca. Por último, se recomienda saborear una infusión con plantas del bosque durante la sesión.

 

A la hora de sumergirnos en el bosque y practicar el shinrin-yoku, debemos apagar el móvil, y dejar a un lado las preocupaciones del ego, abrir los cinco sentidos y dedicarnos a percibir, disfrutar, respirar hondo y entrar en comunión con la naturaleza.

 

Hace unos días un amigo corredor me decía, Juan Carlos, “el correr huele”, una buena aplicación del Shinrin-yoku castellano

 

Hygge

 

Hygge es un concepto danés: se dice que éste hace a los hogares más cálidos y a la gente más feliz. “Es sentarse frente a la chimenea en una noche fría, con un grueso jersey de lana mientras bebes un algo agradable y acaricias a tu perro echado a tu lado".

 

También es comer galletas hechas en casa, ver la TV bajo una manta, tomar el té en una taza de porcelana, la reunión de la familia en Navidad… A menudo se traduce como "lo acogedor". Es una actitud ante la vida y es lo que ha ayudado a Dinamarca a superar a Suiza e Islandia como el país más feliz del mundo.

 

Hygge puede ser familias y amigos reunidos para comer, con el comedor a media luz. O tomando café con un pastel o una cerveza, o puede ser el tiempo que pasas solo leyendo un buen libro.

 

La idea es relajarse y sentirse "como en casa" tanto como sea posible, olvidándose de las preocupaciones de la vida.

 

Hygge es "lo bueno para el alma".

 

Bonding

 

Es otra bonita palabra del inglés sin una traducción específica que viene a significar: sentir emociones agradables de cercanía afectiva.

 

Meraki

 

Y finalmente, Meraki griego, es hacer algo con amor y creatividad poniendo el alma en ello.

 

Vida de pueblo.

 

Mis últimos 25 años he vivido en distintos pueblos, el primero de tan solo doce habitantes, en mi querida Sanabria. Allí aprendí que el agua de manantial, las marchas por la montaña, el dejar todo para charlar un rato con el vecino, el ayudar a las señoras a “apañar manzanas o castañas”, los huevos de gallina recién cogidos, los “cucurriles” de otoño, la chimenea en los bares, la tarta casera de Mati,…. todo ello, me hacían sentir bien.

 

Cuando charlábamos con los médicos de la zona, nos comentaban que la población Sanabresa era muy longeva, y lo justificaban diciendo que todo lo que ellos recomendaban, los sanabreses lo hacían de antemano: comida casera, sana y cultivada por ellos mismos, agua de calidad, aire puro, paseos diarios y muchos, mucho trato. Poca tele, por aquel entonces cogíamos Radio Nacional y con dificultad.

 

Un poco de Hygge, un poquito de Shinrin-yoku, una pizca de bonding, con nuestra aportación española de nuestras siestas, el tapeo, la partida, el sentido del humor, el chocolate con churros, las castañas calentitas y un poquito de la vida de pueblo y la vida tendrá otro color.

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