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Recetas para educar

Juan Carlos López
Entusiasmo por la educación y por la vida

Conducción, ¿ problema de educación?

Educacion al volante detail

No es posible que más de 1.100 muertos al año en accidentes de tráfico en España y 1,25 millones de muertes al año en el mundo, nos deje, así, tan frescos. Parece que si no nos toca de cerca, miramos para otro lado. ¿Cómo nos afectaría si cada fin de año por Navidad se estrellasen en España nueve aviones y murieran todos sus pasajeros? ¡Terrible! Pues eso pasa cada año y parece que no nos inmutamos.

 

La carretera es la principal causa de muerte entre jóvenes de 15 y 19 años. ¿No es triste?

 

Y lo más tremendo es que muchas de estas muertes se podrían evitar. Son pocas las que desgraciadamente son fruto de la fatalidad. Muchas de ellas son debidas a las imprudencias. Porque los accidentes no suceden cuando nosotros lo prevemos, sino que siempre nos sorprenden. No pasan en los sitios más peligrosos, donde ponemos más atención, sino en los lugares y ocasiones en las que bajamos la guardia.

 

Analicemos sus causas.

 

El gran invento del móvil aumenta el 23% en los accidentes de tráfico, y ha estado este año presente en más de 500 accidentes con víctimas mortales. Es terrible ver conductores conduciendo y respondiendo wasaps, o hablando por el móvil.

 

El alcohol hace otra de las suyas. Tenemos que “meternos en la cabeza”, que al volante solo hay una tasa, y es 0,0. Hay que inculcar que un buen amigo impide un suicidio, y coger un coche habiendo bebido lo es.

 

Buenos ejemplos: ningún responsable de seguridad, Policía, Guardia Civil, puede cometer ninguna infracción públicamente (como por ejemplo, llevar a su hijo en el coche sin cinturón, o siendo menor que ocupe el asiento de adelante, o que le acompañe sin caso en una moto). No vale, ni en poblaciones pequeñas, ni “solo para llegar a casa que está cerca”.

 

En el coche nos transformamos en “los mejores e únicos e infalibles expertos en normas de circulación”, lo curioso es que si nos examinasen, la mayoría no aprobaríamos los exámenes de circulación.

 

El estar detrás de una ventanilla nos convierte en cobardes maleducados que decimos cosas que jamás se las diríamos a nadie a la cara, y con unas maneras inadecuadas. Cada vez que lo hiciésemos delante de un niño, le deberíamos pedir disculpas.

 

Cuando adelantamos, miramos al coche adelantado con aires de superioridad, modificando las emociones de los dos conductores. Y en el coche las emociones deben ir tranquilas y controladas.

 

Nos comportamos como irracionales que no sabemos el tiempo que ganamos por correr más. Si hiciésemos la prueba, con nuestros acelerones y adelantamientos, veríamos que el tiempo ganado es ridículo, a penas pocos minutos; en contra posición con el riesgo al que nos estamos exponiendo.

 

La Formula 1 y las carreras de motos nos llevan a un mundo irreal, donde a muchos jóvenes les cuesta ver la diferencia del modo de conducción en un circuito en situaciones de seguridad extremas a hacerlo en una carretera.

 

A veces parece molestarnos todo: el camionero que se pone delante, ¿qué comeríamos sin ellos? , el ciclista que va lento, el abuelo que va despacio...

 

Soluciones:

 

Educación desde casa, desde la escuela. Debemos desacreditar a los temerarios.

 

Nadie, absolutamente nadie que ostente un cargo público, popular o que pueda servir de ejemplo puede cometer una infracción de tráfico, ni maestros, ni políticos, ni futbolistas, ni cantantes, y yo añadiría ni los padres. Y si lo hacen la sanción se debería como mínimo duplicar, una por el daño propio y otro por el daño a la sociedad como ejemplo.

 

Se hacen muchas campañas del bulling, de peligros de internet, pero necesitaríamos que la Guardia Civil en sus útiles campañas de formación escolar vayan a informar de los peligros al volante.

 

Pensemos la herencia que queremos dejar a nuestros hijos, cuando sean adolescentes conductores, conducirán de la misma manera que los modelos que les hayamos dado. Y nuestra tranquilidad cuando estén frente aun volante será lo que hayamos sembrado.

 

Los que han padecido un accidente y han quedado seriamente dañados, deberían ir a los colegios a contar su experiencia a los estudiantes.

 

Los medios de comunicación deben ayudar. Con una ética y una actitud educativa y comprometida, no sensacionalista, y no escudándose en el informar saltándose la importancia de la vida (aprendamos del fotógrafo en Siria que se olvidó de su cámara por salvar una vida) Nunca una noticia puede anteponerse a una vida. Para ello deben valorar el efecto de la noticia, y del cómo y cuándo de la misma.

 

Nosotros nos tenemos que adaptar al tráfico y no al revés, de la misma manera que la vida no se va adaptar a nosotros

 

Las normas se cumplen por salud, no por sanción

 

El que no haya cometido un error de tráfico que levante la mano. Sé respetuoso y transigente con los errores de los demás. Ya hay demasiada energía negativa en el mundo como para contribuir nosotros con más. No aproveches el coche para canalizar tu rabia.

 

Yo confío mucho en los niños, y si educamos a estos, tienen un poder emocional sobre sus padres. Y les podrán influir en su conducta: “Un niño educado es un futuro conductor concienciado”.

 

Respeta a todos en la vida, también en la carretera: al peatón mayor, al ciclista, al camionero.

 

A las bicis se las adelante con prudencia y a más de un metro, tiene el mismo derecho a estar en al carretera que tú.

 

En la carretera ni en la vida debemos ser machistas, ni sexistas, ni discriminar a nadie por su edad.( respeta a los conductores con mucha edad, ojalá ,algún día lo serás tú)

 

Utiliza los intermitentes, son tu voz al volante.

 

Si estás cansado, descansa no te la juegues

 

La paciencia en un requisito obligatorio en la conducción. Siempre habrá un semáforo en rojo, un coche un poco más lento, un peatón que vaya despacio.

 

NUNCAS

 

Hay unos cuantos nunca:

 

Nunca sin cinturón, ni un ratito.

 

Nunca si he bebido.

 

Nunca un bebé sin mecanismo de seguridad.

 

Nunca juego a carreras con el coche.

 

Nunca insulto desde el coche.

 

Nunca agresivo desde el coche.

 

Nunca el móvil en el coche.

 

Nunca chuleo de correr con el coche.

 

Nunca una infracción se publicita en un medio de comunicación, y si lo hace es para criticarla.

 

Si no lo hacemos por nosotros, hagámoslo por lo que sufrirán los que nos rodean.

 

“A veces lo que hacemos nos parece una gota en el mar, pero el mar no sería lo mismo sin nuestra gota”. -Madre Teresa de Calcuta-

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