Ya sabes qué hacer para ser un líder, pero admítelo: no te da la gana
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Para profesionales

Raúl García Díaz
Reflexiones y consejos para verdaderos profesionales, independientemente del puesto y del sector en el que trabajen.

Ya sabes qué hacer para ser un líder, pero admítelo: no te da la gana

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El post de Raúl García en Tribuna de Valladolid.

Ya estoy en esa mitad del año en la que más complicado me resulta mantener un estado físico aceptable. En los últimos seis años me preparo para correr la Media Maratón de Valladolid de abril a septiembre, lo que me obliga a cuidar lo que como y a entrenar regularmente para poder afrontar los poco más de 21 kilómetros con garantías (más que nada para no echar el hígado por la boca). Vamos, lo que viene a ser una operación bikini tardía. Pero una vez cumplido el objetivo me dejo llevar y entro poco a poco en esa fase, cuyo pico se encuentra en las Navidades, que se caracteriza fundamentalmente por descuidarme en las comidas y abandonar la rutina de ejercicio físico. Lo que viene a ser una operación bikini, pero al revés. Me he dado cuenta de este tira y afloja que repito cada año después de varios años ocurriéndome lo mismo. Sí, la verdad es que tampoco hay que ser un genio de la deducción para para darse cuenta.

 

Llevo impartiendo formación en habilidades durante más de 16 año. Y he comprobado que hay muchas personas que se interesan por esto de las competencias y habilidades personales para ser mejores profesionales. Eso está bien. La verdad es que hay un montón de recursos a los que la mayoría de las personas del mundo pueden acceder si tienen interés y tiempo (por este orden). Lo que significa que muchas personas conocen perfectamente cuáles son los comportamientos que, por ejemplo, un líder ha de tener. Cada día en LinkedIn veo infografías, enlaces a artículos y ejemplos sobre esos comportamientos. Por esa accesibilidad creo que no es difícil que cualquier profesional conozca entre cuatro y cuatro cientos comportamientos que debe tener un líder del siglo XXI.

 

Como ejemplos escribiré aquí unos cuantos: escuchar activamente y demostrarlo, preguntar a las personas antes de dar algo por sentado, ser ejemplo en todos y cada uno de los comportamientos que uno quiere ver en las personas de su equipo, comunicarse de manera directa, hacer lo posible por conocer a las personas un poco más allá del puesto que ocupan en la organización, plantear retos a las personas con las que haces equipo, reconocer cuando una persona se esfuerza por conseguir los objetivos planteados, ayudar y permitir desarrollar las competencias profesionales de las personas a tu alrededor, involucrar a las personas en la toma de decisiones, explicar tus decisiones, corregir adecuadamente cuando alguien no hace lo que debe hacer, establecer objetivos y metas claras, organizar las tareas adecuadamente para cumplir con los compromisos asumidos, animar a que todos los integrantes del equipo expresen su opinión aunque sea contraria a la suya, buscar ayuda y colaboración en los demás, tener una visión clara de lo que quiere y transmitirlo adecuadamente…

 

Estoy absolutamente seguro de que ninguno de los comportamientos que he escrito en el anterior párrafo te son desconocidos. Incluso estoy seguro de que podrías apuntar dos, tres o cuatro comportamientos más. No lo dudo. La pregunta es: si quieres ser un líder ¿por qué no los pones en práctica? Sí, sí, ya sé que los pones en práctica, pero seguro que sólo en esas situaciones, esos momentos o con esas personas con las que menos cuesta, ¿verdad? Porque aún sabiendo qué es lo que tienes que hacer, no de da la gana hacerlo siempre. No te da la gana comportarte como un líder en todas las situaciones, en todos los momentos y con todas las personas que tienes a tu alrededor.

 

No te apetece escuchar al pesado. No quieres reconocer a aquél que por una vez se ha esforzado. Deberías comunicarte de manera clara, pero no te dio tiempo a prepararte mejor la reunión. Está muy bien eso de involucrar en las decisiones a los demás, pero sabes que si les preguntas no querrán hacer lo que tú quieres que hagan, así que mejor se lo impones. Y eso es muy humano, pero reconócelo: no te esfuerzas lo suficiente.

 

Yo también sé qué tengo que hacer para mantenerme físicamente durante el período Navideño, pero durante los próximos meses prefiero pecar en las comidas y quedarme en casa calentito, que sufrir sin poder catar suculentos manjares y salir a correr con el frío que hace. Me cuesta admitirlo, pero sé perfectamente qué es lo tengo que hacer y la verdad es que no me da la gana hacerlo.

 

Gracias por leer.

 

Raúl García Díaz es director de la consultora de recursos humanos Entrepersonas

www.entrepersonas.com

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