Trabajo síncrono vs trabajo asíncrono
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Para profesionales

Raúl García Díaz
Reflexiones y consejos para verdaderos profesionales, independientemente del puesto y del sector en el que trabajen.

Trabajo síncrono vs trabajo asíncrono

Teletrabajpo detail

Como comentaba en mi artículo anterior, la gran mayoría del trabajo síncrono debería pasar a mejor vida en aquellos puestos de trabajo en los que sea posible teletrabajar. Entiendo por trabajo síncrono el que se debe realizar en el mismo momento (que no lugar) que las demás personas de la empresa. Y como trabajo asíncrono aquel que se realiza sin tener que coincidir en horarios con otras personas.

 

En realidad, todo trabajo de oficina podría realizarse parte de manera síncrona y parte asíncrona, se teletrabaje o no. Muchas personas me comentaban antes de la pandemia que los momentos en los que eran más productivos en su trabajo era cuando lo hacían de manera asíncrona. No porque sus empresas plantearan esa asincronía como forma de trabajo, sino porque ellos mismo se la buscaban: yendo a trabajar una hora antes que todos los demás, o quedándose una hora más que todos los demás. Incluso, lo que hacíamos muchos de nosotros era sacar un montón de trabajo cuando la mayoría de los compañeros estaban de vacaciones. En el fondo lo que se esconde tras esta búsqueda personal de asincronía es la desaparición de interrupciones en el trabajo y, por ende, la posibilidad de concentración durante amplios períodos de tiempo.

 

Hace tiempo propuse en uno de mis artículos (concretamente en uno titulado “No quiero ser feliz, simplemente quiero hacer mi trabajo”, publicado el 10 de diciembre de 2019), una acción que denominé «La hora de trabajo personal». Esta acción consistiría en establecer una hora al día, dentro de la jornada de trabajo, en la que se dejara trabajar a las personas individualmente. Es decir, establecer una hora al día para que las personas hicieran su trabajo, pero sin interferencias ni interrupciones. Proponía cortar las comunicaciones tecnológicas: sin teléfono, sin email, sin internet (excepto aquellos que trabajasen en la nube). Esa hora de trabajo personal sería para pensar, para planificar, para ordenar, para organizar... Para sacar un montón de trabajo que uno suele dejar para cuando termina la jornada laboral, para el fin de semana, para los días que los demás cogen vacaciones y tú no, para los días que vas a trabajar antes que los demás… Dicho de otra manera, para cuando sabes que no te van a interrumpir. Ante esa propuesta recibí varios mensajes apoyándola, pero también quejándose amargamente de su imposible puesta en práctica.

 

En estos momentos en los que muchas personas estamos teletrabajando total o parcialmente, vuelvo a proponer esa hora de trabajo personal, pero aderezada con el trabajo asíncrono. Entiendo que hay que trabajar ocho horas al día (aunque si se trabajara realmente por objetivos, quizá tampoco sería necesario) y que hay que contabilizarlas (aunque todos sabemos cómo se contabilizan en realidad). Pero lo que no es necesario en absoluto es trabajar de 8 de la mañana a cinco de la tarde con una hora para comer.

 

Déjame contabilizar las horas que trabajo durante el fin de semana. Déjame contabilizar las horas que trabajo de seis a siete de la mañana. Déjame contabilizar las horas que trabajo de ocho a diez de la noche. Pero sin aumentar mis horas de trabajo semanales ni mensuales. Porque esas tres horas del fin de semana, las cambio por tres horas la mañana del martes. Porque esas dos horas de la madrugada del miércoles, las cambio por dos horas la tarde del jueves. Y esas dos horas de la noche del viernes, las cambio por dos horas del lunes por la mañana. Mientras cumpla con mis funciones, tareas y objetivos ¿por qué no? Mientras trabaje síncronamente cuando sea necesario (reuniones, entrevistas y otras tareas que requieran coincidir con otras personas) ¿por qué no?

 

Quizá el problema sea que entonces sería necesario trabajar con plazos de cumplimiento realistas y planificados. No valdría el “esto cuanto antes mejor”. Quizá el problema sea que entonces sería necesario trabajar con prioridades claras y no tan cambiantes. No valdría el “esto para ayer”.

 

Gracias por leer.

 

Raúl García Díaz es director de la consultora de recursos humanos Entrepersonas

www.entrepersonas.com

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