Silueta raul garcia diaz original

Para profesionales

Raúl García Díaz
Reflexiones y consejos para verdaderos profesionales, independientemente del puesto y del sector en el que trabajen.

Somos mucho más que etiquetas, somos personas

Gente detail

El blog de Raúl García en Tribuna Valladolid.

Hay empresas que me contratan con la intención de aumentar la cohesión entre las personas que componen un equipo de trabajo. Hay veces que les propongo, cuando encaja con el objetivo planteado, pasar un par de días en una casa rural para realizar actividades al aire libre en las que la colaboración, la comunicación e incluso la empatía son claves para lograr el éxito conjunto. Aclaro que esas actividades no son actividades de riesgo como puenting o rafting, es decir, son actividades para todas las personas de todas las edades en las que es fundamental la unión del equipo para salir airosos de cada una de las pruebas.

 

Es importante para el éxito de la experiencia y para que se consigan satisfacer los objetivos, que todos los participantes pasen la noche en la casa rural. El motivo es que después de la cena, tras un día intenso, mientras se toma algo de manera relajada, las personas comentan y charlan de las actividades realizadas y de otras cuestiones. Al estar en un ambiente absolutamente diferente al entorno laboral, donde habitualmente se relacionan los participantes, las formas y las maneras de cada uno cambian drásticamente.

 

Es cierto que el ser humano es un animal de costumbres y de costumbres situacionales. Es decir, depende del entorno en el que esté la persona actúa de una manera o de otra. Cuando estamos en nuestro trabajo, ya sea en la oficina, en la linea de producción o en la sala de reuniones de la empresa, nuestros hábitos de comportamiento son diferentes a cuando estamos con la familia, ya sea comiendo en el comedor, o viendo una película en el salón o tomando un café en la cocina.

 

Lo más sorprendente de las dos jornadas se produce en el segundo día. Cuando a punto se está de abandonar la casa rural, de abandonar ese entorno natural, relajante e intenso en cuanto a lo vivido como equipo. Entonces, en ese momento, alguien se te acerca para en confianza hacerte una revelación, algo que ha descubierto y te dice: “Es increíble, con lo estirado que es (nombre de la persona) en el trabajo y en cambio, aquí, es totalmente diferente. ¡Hasta se puede hablar con él!”.

 

Lo más interesante es que en mayor o menor medida todos y cada uno de los participantes lo piensan de todos y cada uno del resto de los participantes. Y ahí está realmente la clave de todo esto. En el trabajo somos etiquetas, ni siquiera números: “el de contabilidad”, “la de marketing”, “el comercial”, “la jefa”, etc. Y las personas no solemos ver más allá de esa etiqueta. Sabemos cómo van a reaccionar y a actuar durante la jornada laboral todos los que trabajan con nosotros, como si fueran seres unicelulares que responden de igual manera a todos los estímulos que se les van presentando. Tener la oportunidad de conocer a las personas que están dentro de esas etiquetas en otros entornos permite dos cosas. La primera es que esas personas rompan con las costumbres situacionales del entorno laboral, ya que se encuentran en otro entorno realizando otras actividades aunque estén con las mismas personas. Y la segunda es que se permite que se vean con otros ojos a aquellos que conocemos sólo en situación laboral.

 

Y es que cuando descubrimos que con esa persona tan estirada se puede hablar es cuando nos damos cuenta que también es una persona y en eso se parece a nosotros.

 

Gracias por leer.

 

Raúl García Díaz es director de la consultora de recursos humanos Entrepersonas

www.entrepersonas.com

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: